La típica frase de que "la Semana Santa es una fiesta de contrastes" va mucho más allá de un simple tópico bonito que soltar en mitad de un pregón como recurso cuando el que lo está diciendo no tiene ni idea de qué decir (es fácil decir "oh, qué bonito el contraste de hermandades de silencio y con música; oh, qué bonita esa mezcla entre la alegría y tristeza; oh, que bonito que en la Semana Santa se habla de la Muerte y la Vida..." cuando de eso ha escrito ya todo el mundo), sino que tiene mucha parte de verdad, aunque una verdad también más prosaica que poética.
Y es que una de las cosas más llamativas sobre la Semana Santa es que, como una celebración que se ha quedado anclada en el siglo XVII en todos los aspectos (estéticamente el arte predominante es el neobarroco, ese otro "arte" del aparentar también es muy de la sociedad barroca, por no decir que hasta ideológicamente muchos cofrades se han quedado anclados en el 600 con la única salvedad de que hoy día quemar brujas, homosexuales, herejes e infieles no se hace, aunque me da que no se hace porque sería...no sé... ilegal), sea a la par una celebración que se mueva mucho al calor de las modas.
Y la música cofrade, que es lo que nos ocupa, es quizás el submundo dentro de las cofradías donde las modas son más evidentes y más globalizadas. Lo podemos ver hoy en día como se han puesto de moda los cambios de Agrupación a Cornetas, como en este estilo lo está "petando" el estilo "rosariocádiz" y muchas bandas están apostando por montar su repertorio o marchas de su clase, como rara es ya la banda de Cristo que no tiene tubulares o una marcha con trémolo en los platos, o como un tal Giulio Romano Caccini gracias a la música cofrade se está volviendo a llevar el mérito de una cosa que hizo un ruso de apellido Vavilov (pobre Vladimir que le están haciendo la de Escámez: un olvido intencionado solo porque que una pieza sea de un compositor renacentista italiano de apellido Caccini parece más comercial y "culto" que decir que la realidad, que es una obra contemporánea de un ruso apellidado Vavilov). La modita de las marchas de Ferrer, que todas las Hermandades que tienen una coronación o aniversario vayan en busca de Hurtado, las millones de Puertas Abiertas que se hacen, que las marchas ya no se marquen en la calle, el regreso de los xilófonos en las Agrupaciones, la de momento tímida irrupción de las trompas en las bandas de Cristo (y encima mal usadas la mayor parte de las veces), los clappers, aros apagadores y demás parafernalia que todos usan porque se la han visto usar a tal o cual banda (y sin saber bien para qué sirven)... para bien o para mal son modas, son cosas que unos hacen y otros ven y lo siguen sin cuestionarse, solo por no quedarse atrás....
....Y como toda moda, llegará un día que se queden atrás y pasen al cajón del olvido. ¿Qué, que no se lo creen? Ahora lo veremos con esta lista de 10 cosas que estuvieron de moda (y ya no lo están) en la música cofrade:
10 - Las boinas:
Para que vean que esto de las modas no es nada nuevo, empezamos con una moda de hace bastantes años. Corrían los años 80 y el auge popular que en Sevilla alcanzó la Agrupación de Arahal hizo que muchas bandas quisieran sumarse a la corriente. Se fundaron muchas Agrupaciones en Hermandades (algunos casos tan llamativos como el de la actual Tres Caídas de Triana que empezó siendo Agrupación, las cosas de la vida), muchas bandas de Cornetas se cambiaron de acera y adoptaron cosas de esta banda. Muchas de ellas no se quedaron como modas pues hoy permanecen (el propio estilo es claro heredero de aquello y las marchas han permanecido como grandes clásicos), pero lo que sí pasó como moda fue un complemento muy distintivo de esta banda: la boina.
En estos años muchas de estas bandas que siguieron el ejemplo de Arahal y también, como no, alguna que otra banda de Corneta tomó esta prenda para la cabeza en sus uniformidades por aquellos años 80. Bandas como Jesús Despojado (la que hoy es Virgen de los Reyes) por ejemplo la usaron.
Como toda moda, una tendencia desbancó a otra, y en este caso fueron las gorras de plato, tanto negras/grises como Cigarreras como blancas al estilo "marinero" de Triana. Las boinas desaparecieron casi por completo del panorama musical cofrade permaneciendo hoy día si acaso en la propia Arahal y en pocos casos más, la mayoría bandas de pueblo y muchas con estilo "militar".
9 - La doble uniformidad (blanca sobre todo):
Nos vamos ahora a los primeros lustros del presente siglo XXI. La década de los 2000 fue una época de cierto auge para la hoy archiconocida banda de las Tres Caídas de Triana, especialmente en los años de publicación de sus trabajos discográficos A la memoria y Todo Pureza (2002-2004). Las nuevas tecnologías, el ya normalizado acceso a Internet, aquellos chats cofrades en IRC,... junto con el auge que hubo en estos años de certámenes ayudaron a dar el definitivo impulso a Triana de ser una banda conocida en los ambientes cofrades más "frikis" (en el buen sentido de la palabra) o jartibles a ser una banda con una fama más generalizada y que cualquier cofrade, aunque no tuviera coche, pudiera conocer al detalle todo sobre ellos y su actualidad.
Esto llevó a que Triana fuera imitada mucho más allá de solo su repertorio ya registrado discográfico, y una de las cosas donde se notó ese boom imitativo fue en la imagen, y concretamente en estos años en un aspecto: usar una doble uniformidad, es decir tener un uniforme para a diario y otro diferente para tu Hermandad. Claro, hubo casos donde esto se limitaba a detalles del uniforme, pero los casos más sangrantes y llamativos llevaron a la total carencia de personalidad de, sí, imitar el uniforme blanco marinero de Triana. Así se dieron casos de bandas que aunque lo más cerca que estaban del mar era cuando se iban de vacaciones a Fuengirola, se vestían de marineros de manera incongruente y sin sentido, solo por imitar. Algunas bandas que llevaron doble uniformidad blanca fueron por ejemplo las Angustias de Alcalá la Real (¡¡JAÉN!!), el Nazareno de Priego de ¡¡CÓRDOBA!!, el Nazareno de cierto pueblo que no quiero acordarme también de ¡¡CÓRDOBA!! (como dato la banda desapareció al año siguiente de hacer esa compra a mi parecer totalmente innecesaria), el Nazareno (también) de Villa del Río ¡¡CÓRDOBA!!,... vamos, como vemos todas ellas bandas de localidades plenamente costeras y marineras (nótese la ironía). Otra que lo llevó, llevando al extremo eso de copiar (porque hasta su Hermandad copia cosas de la trianera) fue la homónima de Granada que en este caso tenía excusa por la relación de la Hermandad con la Marina.
Como moda que fue, cuando se pasó el capricho, la mayoría de estas bandas han ido desechando la idea del uniforme blanco, siendo hoy bastante pocas las que lo mantienen.
8 - Los fliscornos bajos:
Por seguir en esta misma época y con la misma banda fuente de la que las demás bebieron para la moda, ponemos ahora un ejemplo de que la instrumentación de las bandas también está sujeta a modas.
Sobre la misma época que la anterior (creo que el disco "A la memoria" fue el primero que los incluyó) las bandas de Cornetas se debatían entre buscar mejoras musicales pero no enfadar a los puristas, se buscaba incluir en las cornetas lo que algunos llaman la "quinta voz", una voz grave que rellenara algo más armónicamente las composiciones y supliera esa "carencia" (entrecomillo porque para mí no es una carencia, el estilo era como era, es como si decimos que una tuna tiene carencias porque no incluya un contrabajo por ejemplo). El caso es que en aquella época, por alguna razón, me da que había más temor a las críticas que en la actualidad (curiosamente, hoy que hay redes sociales y mucho hateo, las bandas de Cornetas ya te meten cualquier cosa sin reparos y nadie pone en duda la denominación del estilo) y la Banda de las Tres Caídas tiró de ingenio. ¿Cómo meter un instrumento que ocupe esa clave de Fa sin parecernos a una Agrupación, es decir, sin echar mano de trombones y bombardinos para que no nos critiquen los puristas? La respuesta fue meter un instrumento que se pareciese a los que ya había metidos y aceptados (fliscornos), que diera esa sonoridad pero se "camuflara" bien. Y ese instrumento fue el llamado fliscorno bajo o melófono (aunque hay quien les da el mismo nombre creo que no es el mismo pero los menciono así porque así viene en ciertas partituras), instrumento más conocido en las march bands americanas, que en apariencia es como un fliscorno grande, con una sonoridad entre bombardino/trompa pero que se toca horizontalmente y de ahí que se disimulara más que si se hubiera metido todo lo demás.
El experimento funcionó: las marchas de Triana no solo no ganaron esa profundidad de un grave sino que además se logró que pasara desapercibido. Y claro, con los años, como sigue sucediendo hoy, todo lo que hace Triana se copia sin preguntarse para qué sirve y muchas Bandas de Cornetas empezaron a comprar de estos instrumentos (otras en cambio, en vez de copiar, echaron mano de instrumentos graves habituales -trombones y bombardinos-) hasta el punto que muchas lo usaban, aunque cabe preguntarse si sabían bien por qué lo usaban y cómo se usaba dicho instrumento.
Pero, ¿qué pasó? Como con todo, las bandas que van a la cola de la vanguardia y que se guían por imitar, van tarde. Las bandas referentes (Cigarreras, Triana, Presentación,...) comenzaron a levantar la veda y se empezó a ampliar la instrumentación para dotar de otros timbres al bajo e incluso de más profundidad. Aparecieron trombones, bombardinos, trompas y tubas y, claro, ya este "exótico" (dentro de lo cofrade) instrumento ya se quedaba obsoleto, y muchas bandas que lo habían comprado por moda pues se vieron con un instrumento al que, con las nuevas instrumentaciones, ya no sabían qué uso darles. Unas lo dejaron de usar y los tienen quizás de adorno en sus locales, otras los mantienen ya por rentabilizarlos dándoles el papel de bombardino la mayor de las veces, incluso sé de un caso de una banda que los compró y ni siquiera llegó a estrenarlos. No sé por qué pero veo un futuro bastante parecido a las (ahora están empezando a ser cansinas) tubulares...
7 - Los solos de flautín:
¿Cómo, que en las Bandas de Música -palio- no hay modas? Claro que sí las hay, lo que pasa es que al ser menos mediáticas que las bandas de Cristo pasan más desapercibidas, pero las hay tanto a nivel uniformidad (los uniformes estilo Carmen de Salteras), como de repertorio/autores (la moda actual de, cada uno en su clase por supuesto, Víctor Ferrer y David Hurtado u otros casos que veremos más adelante), o como la que quiero reseñar ahora que tiene que ver con la instrumentación, o mejor dicho, con el protagonismo que adquirió un instrumento que no lo solía tener tanto.
Corría la primera década de los 2000, muchas modas se dieron en esta época y no demasiadas para bien, una década que en parte fue bastante oscura y sobre todo para el que de siempre había sido el estilo con mayor consideración a nivel de entendidos como es el de las bandas de plantilla completa. No se puede negar, fueron años difíciles para las Bandas de Música, difíciles en el sentido de que progresó más un estilo de música facilón y pegadizo que se aupó apoyándose en el nulo criterio de quienes eligen repertorios (pensando que un silencio de negra es una mujer de color que no habla) dejando en la estacada a muchísimos buenos autores, relegando al olvido a otros del pasado y dejando en los cajones muchas obras maestras. Suerte que la resistencia de algunas bandas, la aparición de trabajos de investigación (gracias, Patrimonio Musical) y los lanzamientos de ediciones discográficas con recuperaciones del pasado que pusieron en valor esas buenas obras, pudieron contener (no eliminar, todavía resiste parte de ese catetismo) algo que de haber seguido con ese auge hubiera sido fatal para la historia de la música cofrade.
Ese estilo facilón, basado en melodías sencillas, armonías básicas y cadencias evidentes encontró en el fenómeno de las petaladas, cohetadas y griterío su perfecto marco de desarrollo, y la tendencia se basó por ello en las marchas que más efecto causaban en esas orgías de catetismo barato. Una de ellas era Rocío de Vidrié cuyo solo de flautín que desencadena en su tutti en fortissimo causaba ese efecto de euforia desmedida entre las chillonas que frecuentan y fomentan estos momentos de aplausitis petalae.
A imagen de la mencionada marcha, muchos autores vieron en esta forma de componer y en este elemento, el solo de pícolo o flautín, una forma de medrar popularmente, sucediéndose en apenas unos años varias marchas que incluían ese soniquete pseudorociero, flautín y "tamboril" incluido para posteriormente "reventar" en un efectista fuerte de la banda que arranque el típico y tópico aplauso del ¿respetable? que presencie el momento, y por supuesto hablamos de marchas de escasa calidad musical. De estos años nos sonarán títulos que se propagaron pronto como Aires de Triana, Reina de Triana o Tu Dulce Mirada, un caso muy significativo pues hablamos de un autor no demasiado malo como era Juan José Puntas que en estos años vendió su música a las modas sacrificando la calidad por la fama. Pero estas tres fueron quizás las más famosas, porque muchos autores menores y muchas bandas pueblerinas tiraron todavía más del recurso.
La propia sobreexplotación del fenómeno acabó por desgastarlo y aunque estas marchas de flautines siguen siendo protagonistas en las petaladas, los autores, al menos los que aspiran a cierta calidad en su obra, han hecho la cruz a seguir esta senda, para fortuna nuestra y del género.
6 - Los pañuelos:
Muchas de las modas que veremos aquí, obviamente tendrán que ver con uniformidades y/o elementos de las mismas pues, como en la moda misma, la ropa es la primera afectada. Y también muchas de las modas que estamos y vamos a tratar provienen de Sevilla puesto que hablamos de la Semana Santa más mediática y por tanto con las bandas más mediáticas y más "influencers" que se dice ahora.
La siguiente moda tiene que ver con uniformidad pero fue uno de esos casos que no, no provino de Sevilla, aunque sí vino de una banda mediática (de otra forma no hubiera sido así, claro). En el año 2008 la ínclita Agrupación Musical "La Pasión" de Linares estrenaba su nueva (actual) uniformidad, un uniforme que basaron en uno del brigadier José de Palafox de los tiempos de la Guerra de la Independencia (Independencia española eh, de más o menos inicios del XIX, aquí imagen) y que tenía un detalle poco o más bien nada visto en uniformidad de bandas: el pañuelo al cuello.
Como toda cosa novedosa y llamativa, muchas bandas que cambiaron sus uniformes estos años se fijaron en el detalle y lo imitaron sin piedad, imitación a la que ayudó a propagarse que una de las primeras bandas en copiar el detalle fuera curiosamente de Sevilla, la por entonces exiliada Agrupación de los Gitanos que sacó su uniforme (que luego reformarían para dar lugar al actual) en 2009. Azotes de Écija, Cristo del Mar de Vélez-Málaga, Angustias de Cabra, Angustias de Alcalá la Real, Valme de Dos Hermanas, Santa Cecilia de Aguilar de la Frontera, el Perdón de Alcázar de San Juan, la Cruz Roja de Tobarra y cierta banda de un pueblo de Córdoba del que como Cervantes decía no quiero acordarme, fueron algunas de las bandas que siguieron esta moda por estos años de 2008 a más o menos 2010-2011, algunas de las cuales de hecho ya no lo llevan hoy.
Como decimos, una moda quita otra moda. El resurgir de las corbatas (moda que sigue vigente hoy día) a raíz de una nueva ola imitadora de Triana (bastante tardía si tenemos en cuenta que el uniforme de Triana es de 2005) y sobre todo a raíz del nuevo uniforme de la Presentación de Dos Hermanas (que sí fue por estos años) sustituyó como elemento de cuello y cortó la moda de los pañuelos de los que ya no encontramos ni rastro en uniformes estrenados en años posteriores a los referidos.
Van cinco modas que lo fueron y ya no están reseñadas, y estoy viendo que el texto se está alargando bastante. Así que, ¿por qué no dejar las 5 últimas -o primeras, según se vea- para una segunda parte y que no sea tan largo? Tengo las 5 pensadas ya, pero acepto cualquier sugerencia en comentarios, que puedo incluir como alguno de los puestos o si acaso como mención honorífica.
Os emplazo a que leáis la segunda parte...cuando la suba, claro.
Blog de crítica y divulgación musical cofrade. Crítica completamente seria, sin filias, sin fobias, sin parcialidad, alejada de escudos e intereses. Algunas veces hago humor.... o lo intento. Si no te gusta lo que lees, muy sencillo, no entres.
20 de octubre de 2017
3 de octubre de 2017
Bandas infravaloradas: Afligidos de Puente Genil, la eterna lucha de ir a contracorriente
(Aviso: había considerado necesario explicar mis inquietudes musicales y creo que me he pasado. Si se lo quieren saltar, abajo aviso cuando empiezo a hablar directamente de la banda).
Siempre, desde que tengo "memoria musical", me he considerado una persona con un criterio musical por desgracia considerado diferente o raro.
Mientras la gente le gusta hacer las tareas o relajarse escuchando reggaeton (juro que he tenido que buscar en Google cómo se escribe bien esta mierda) o flamekito-fusión, yo lo hago escuchando a grandes autores de la música universal (Mozart, Schubert, Wagner, o las Tres BBB -Bach, Beethoven y Brahms-, por ejemplo) lo mismo que cualquier día me puedes encontrar escuchando alguna pieza del romanticismo musical checoslovaco (me encanta escuchar El Moldava de Smetana, puro nacionalismo musical -creo que es el único nacionalismo que me gusta-) o soñando con las maravillas del Impresionismo musical (el Claro de Luna de Debussy, Dios...) por no decir que soy un enamorado de Chopin (y más desde El pianista y esa escena con la Balada nº 1 en Solm -una putísima maravilla, todo, con perdón de la expresión-). O, mientras la mayoría de gente considera "La voz" a cantantes de medio pelo como cuando se puso de moda el tal Justino ese, para mí las voces que podría llegar a reconocer son las voces únicas como las de Freddie Mercury o Sinatra. Me gusta Queen, me gusta Guns N' Roses, me gusta la mayor parte del rock clásico, y si quiero declarar amor con música, antes que con una canción empalagosa prefiero hacerlo con baladas de Scorpions (Still loving you) o Led Zeppelin (Stairway to Heaven).
Si soy raro, pues muy orgulloso de serlo, oye.
En música cofrade me pasa igual, y no es algo reciente. Desde pequeño recuerdo tener inquietudes hacia marchas que la gente hoy considera raras, aburridas, complejas. De hecho, mi marcha favorita hasta que descubrí Saeta cordobesa (Dios, que tarde la descubrí) era Virgen del Valle, la cual en mi infancia recuerdo que sí era muy tocada tras las Vírgenes de esta tierra que me tocó por pueblo. Incluso la seguí prefiriendo en aquel periodo que escuchaba cantos de sirena y me dejé embaucar por Caridades y Callejuelas varias (todos tenemos periodos oscuros en la vida).
Y en mis recuerdos musicales cofrades, si echo la vista atrás, los que más me impactaron tenían que ver con esa clase de música. A mi memoria se vienen lo maravillosos que eran los antiguos Martes Santo de los años 90 con Dulce Nombre de Marchena tocando aquellas marchas tan adelantadas a su época tras el Cautivo mientras la Esperanza caminaba con AMUECI sonando, por increíble que parezca, marchas como Virgen del Valle, Pasa la Virgen Macarena, Cristo en la Alcazaba,... es más, tengo grabado a fuego el palio de esta Dolorosa caminando en la oscuridad por la calle Cigüela sonando precisamente Virgen del Valle. También recuerdo al Nazareno de Villa del Río con aquellas marchas propias de un todavía desconocido Jesús Lora (idea futura: hablar de autores infravalorados también), a la Agrupación de Almodóvar a la primera a la que escuché (tocada de aquella forma, eso sí) Sangre en tus Clavos (que por muy así que fuera tocada todavía seguía siendo impactante), o la primera vez que escuché fragmentos de marchas de Redención de Córdoba como Señor de San Basilio, Angustias de María o Acógeme en tu Reino en una colección de DVD de la Semana Santa de Córdoba que adquirí,... todos estos momentos en los albores de la década de los 2000.
(Inciso, para los que no les interesen los datos de mi vida, a partir de AQUÍ empiezo a hablar de la banda, mis disculpas por enrollarme)
Así llego a, no recuerdo si 2002 o 2003, cuando otro momento supone parte en mi despertar. Como digo tuve mi época oscura de escuchar Caridades y cosas así, pero en aquel año hubo un certamen (aquellos primeros certámenes de la Borriquita, en su teatro, sin su barra ruidosa llena de gente que presta más atención a su cerveza que a la banda, con bandas de buen nivel,... esos sí eran certámenes, qué tiempos). A aquel certamen venía una Agrupación precedida de bastante buena reputación: "vienen los Afligidos", se decía. Y yo no sabía quienes eran los Afligidos.... hasta entonces.
Se suben a aquel escenario y recuerdo una marcha que me dejó sorprendido. Aquella marcha era Señor de los Afligidos, su autor, lo conocería después, Antonio Moreno Pozo. Para un chaval que la mayoría de las veces lo más gordo a lo que estaba acostumbrado era a Consuelo Gitano aquello fue no un soplo, sino un vendaval de aire fresco. No fue ahí cuando comencé a saber que otra forma de hacer música cofrade era posible (eso lo descubriría cuando me comencé a interesar más en los aspectos teóricos de la música) pero si fue un buen antecedente, una buena carta de presentación de esta Agrupación de las que hoy musicalmente más estimo (en lo personal no tengo el gusto) y a la que siempre deseo los mayores éxitos que puedan tener.
Creo que no hay banda que no merezca más una entrada aquí, ser considerada una de las bandas, si es que no la que más, infravaloradas de todo el panorama cofrade, que los Afligidos de Puente Genil.
Con unos 20 año de historia fundada en el seno de la Hermandad pontanesa de Santa Cruz, la Agrupación de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos tiene todos los ingredientes que tiene, o se le suponen, a una banda grande, las exigencias que se les deberían hacer a esas bandas capitalinas que, por ser de ciudades, los cofrades creen que tienen mejor preparación.
Y es que, sin ser banda de "ciudad" (entrecomillo porque Puente Genil, tercer municipio tras la capital y Lucena en habitantes de la provincia, es bastante grande como para considerarse ciudad pequeña), corrijo, Afligidos no es que tenga, es que incluso en muchos aspectos supera a bandas consideradas grandes, y cuando decimos aspectos nos referimos a aspectos puramente objetivos en cuanto a música se refiere (es de lo que trata esto, ¿no?). Desgranemos:
En repertorio nos encontramos uno de los mejores repertorios de Agrupación Musical, tanto en la selección de temas como en las composiciones propias. De lo primero, aunque el tópico le asigna a esta banda la etiqueta de fúnebre, la selección de temas de otras bandas es bastante amplia y heterogénea, moviéndose desde el clásico más clásico, pasando por el clásico Mena, hasta marchas, claro que sí, más serias, pero también con algunas marchas de toques flamencos, aunque eso sí, siendo una selección donde, mayormente, prima la calidad (salvo alguna concesión a la galería como la empalagosa y sobrevalorada...Y al Tercer Día), e incluso manteniendo marchas que en sus bandas de origen se dejaron de escuchar por no estar acordes al gusto mayoritario, siendo esta banda un oasis al que acudir si se quieren escuchar marchas como Al Alba, Prendido en San Lorenzo, Angustias en tu regazo,...
Del plano propio, Afligidos puede que sea la primera banda no capitalina (tras Pasión de Linares) en arriesgarse a tomar un estilo propio y no imitar lo ya existente (en este aspecto creo que incluso mejoran a los de Linares ya que la base de Pasión se sustenta mucho en la Estrella de Dos Hermanas y Redención de Córdoba con la suma de influencias de otras, teniendo mucho repertorio de autores con estilos marcados y vinculados a otras bandas). Y sí, es un riesgo porque normalmente las Hermandades quieren o buscan algo que les toque lo típico que ya han escuchado a otras. La gran parte de culpa de esto la tiene que entre los fundadores de la Agrupación y como director musical durante largo tiempo esté la figura de Antonio Moreno Pozo, uno de los más grandes compositores de la música cofrade en general (tan grande como su ego, eso también es verdad), revolucionario, con un estilo muy personal en la que las influencias del nacionalismo musical andaluz y de la música Impresionista y Romántica (que, sin entrar en profundizar, pues se parecen mucho) se dejan ver, con una manera de ver el "andalucismo" en la música cofrade muy diferente al típico gitanismo o alhambrismo que alumbra la mayoría de machas procesionales hoy calificadas de "flamencas". Cualquier marcha es gran ejemplo, como también son grandes ejemplos marchas de otros grandes autores actuales como Cristóbal López Gándara, José María Sánchez Martín o Nicolás Barbero Rivas (este último autor de Consolatrix Aflictorum, una auténtica joya barroca). Un repertorio y patrimonio musical excelso que ha quedado reflejado en la discografía de la banda, recomendando personalmente su último disco "Me siento Afligido", una grabación que, en un mundo donde no triunfase la mediocridad, debería ser considerado una auténtica pieza de colección y culto.
En el plano musical, la Agrupación goza de una calidad intepretativa y unas cualidades muy muy buenas. La banda sabe "suplir" su no tan numerosa plantilla (pues no es la típica banda de 120 músicos tan de moda hoy) y de hecho desmiente la falsedad de dos falacias que la música cofrade hoy toma como ciertas: ni una banda es mejor cuantos más músicos tenga y, como dice el anuncio, la potencia sin control no sirve de nada. Se nota que es una banda que está acostumbrada a una rutina de afinación, la armonía de las diferentes cuerdas está muy bien compensada, cada instrumento sabe su papel y lo que tiene que hacer,... cosas que las bandas de nivel medio o medio-alto no hacen, o inclusive me da que pocas grandes lo hacen a este nivel. Todo esto viene a raíz de su tercera gran virtud.
La preparación: Afligidos es quizás una de las bandas con músicos mejor preparados. Sin llegar a ser profesionales la mayoría de ellos, como bien dice la Agrupación en su web, al menos un gran porcentaje de sus músicos posee conocimientos musicales, ya que la Agrupación cuenta con su propia Escuela de Música, una escuela no creada como recientemente se están creando muchas incluso en bandas con larga trayectoria, sino que la Agrupación al parecer contó con ello, con este afán de formar a sus músicos, desde prácticamente sus inicios.
Todas estas características nos dan la visión de una Agrupación que, a pesar de los pesares y a pesar de que pueden pagar un alto precio por ello (escuché recientemente en un vídeo genial sobre música que el precio a pagar por ser diferente, por salirse de la norma, es el "shaming", la marginación social), lleva a gala, casi como un dogma, una filosofía, una manera de entender la música, en la que se denota no ya un interés, no ya una afición. Se ve un clarísimo AMOR a la música, porque es amor cuando algo se trata con tanto cuidado y respeto, siendo muy pocas las bandas que presuman de seguir una filosofía similar (la mayoría tienen afición por la música, no amor a la música) por no mencionar la amplia mayoría de bandas que ni siquiera tienen una filosofía personal y se limitan a seguir impulsos y tendencias. Por ese amor a la música y ese seguir una filosofía de vida a pesar de los pesares es por lo que tanto empatizo con la música de esta Agrupación... y por lo que tanto me ha costado saber con qué palabras exactas escribir sobre ellos.
Precisamente ese es el punto "negativo" en contra de esta banda. Los pollos que levantan la cabeza demasiado son los primeros que la pierden en el matadero, y en un país en el que la envidia es deporte nacional y una sociedad cuadriculada en la que, como dice una serie que he visto recientemente y que trataba sobre el bullying (más o menos), "mucha gente se siente tan infeliz que buscan hacer sentirse infelices a los demás". Hemos basado nuestro mundo tanto en una idea de seguridad ante todo lo que nos es conocido, ante todo lo que nos es habitual, ante todo lo mediocre (entendido como cosas de nivel medio aptas para todos) que sentimos inseguridad ante todo lo que se salga de la norma y lo desplazamos, nos sentimos insultados por aquel que nos supere en algo y en lugar de tratar de aprender y alegrarnos actuamos con ira y odio y les deseamos lo peor. Tener personalidad en un mundo cada vez más impersonal es considerado como una ofensa, y bueno, siempre ha sido considerado así (¿acaso los más grandes genios y artistas no han sufrido vidas traumáticas o desprecios como alto precio a pagar por los dones que les han sido entregados?).
Y bueno, Afligidos no es que tenga una vida dramática a lo Kurt Cobain, ni tampoco es que sufran un exagerado bullying por ser diferentes (Dios les libre) pero sí es cierto que el paralelismo está ahí: siendo una Agrupación excelente no tiene los contratos que uno podría imaginar a ese nivel y hay contratos en localidades importantes que una vez los consiguen pronto son sustituidos ¿porque no dan la talla? No, porque no gustan a los de siempre, los de abajo. No tienen una plantilla nutrida de músicos porque es una verdad que no es que haya muchos músicos cofrades a los que de verdad les guste tanto la música como para hacer lo que les guste y nada más, y la gente le achaca los típicos tópicos de banda de estilo "fúnebre", son aburridos, son raros,... vamos como prejuzgamos al ver al típico geek o nerd, a alguien con el pelo rosa, o vestido de negro,... sin pensar si esa persona podrá ser un excelente pintor, un músico genial, un gran científico,... o lo que es más, sin ver su interior y conocerlo del todo y saber la riqueza que tenga su personalidad.
La de Afligidos, en el fondo, es la misma historia de siempre, la historia vivida una y otra vez en una sociedad como esta que juzga con dureza al que no sigue lo que sigue el resto, la historia del eterno debate entre ser como los demás quieren y gozar de aceptación o ser fiel a uno mismo pero pagando un alto capital social, la historia de juzgar las cosas por lo que parezcan y no por lo que son, la de abrazar la mediocridad en busca de la integración y de una sensación de felicidad (bastante artificial) o sacrificarse en pos de un camino que intente llevar a marcar la diferencia siendo la máxima meta posible la genialidad y quien sabe si con ello la posteridad.
Uno es un camino fácil, cómodo, sencillo de seguir pero sacrificando lo que eres o parte de lo que eres. El otro es más doloroso pero quizás culmine de una manera satisfactoria a nivel personal. Ambos completamente válidos pues cada cual es libre de seguir el que quiera, y en ambos se tiene que pagar un elevado peaje para tomarlo, pero solo uno de ellos lleva a no caer en el olvido. Y tal vez, si un día la historia de la música cofrade para pasos de Cristo se estudiase con la misma seriedad que para Bandas de Música de plantilla completa, quien sabe si en el futuro no se hable más de bandas con personalidad como el caso de estos músicos pontaneses. El tiempo, como dije con Polillas, dictará sentencia, pero mientras lo hace o incluso si no lo hiciera a su favor, al menos sepan estos músicos que cuentan con la valoración más que positiva de los que, como ellos, amamos la música a niveles que van más allá del mero entretenimiento.
Puntos a resaltar: la Música en todos sus niveles, aunque quizás el mayor punto fuerte esté en la formación musical que la banda tiene por filosofía en dotar a sus músicos a través de su propia escuela. Ser de las pocas Agrupaciones no grandes ni capitalinas en gozar de una personalidad propia, lo que los hace ser únicos, y por tanto, valorados "per se": Afligidos sabe que el que contrata y se queda con Afligidos lo va a hacer porque le gusta Afligidos y no porque lleve marchas de la banda X o Y.
En su contra: adoptar una filosofía propia tan marcada quizás conlleve que la banda sea vista como lejana por el público mayoritario. Una forma de "apertura" podría ser, sin renunciar nunca a la filosofía, tal vez sí acercarse de alguna forma, aunque la línea para hacerlo sea muy sutil. No ser de ciudad (y/o de la provincia de Sevilla) afecta negativamente a los prejuicios que se tienen sobre cualquier banda. Se hace muy buena música en algunos pueblos pero hay que saber abrir los oídos (y la mente) para conocerlos.
Siempre, desde que tengo "memoria musical", me he considerado una persona con un criterio musical por desgracia considerado diferente o raro.
Mientras la gente le gusta hacer las tareas o relajarse escuchando reggaeton (juro que he tenido que buscar en Google cómo se escribe bien esta mierda) o flamekito-fusión, yo lo hago escuchando a grandes autores de la música universal (Mozart, Schubert, Wagner, o las Tres BBB -Bach, Beethoven y Brahms-, por ejemplo) lo mismo que cualquier día me puedes encontrar escuchando alguna pieza del romanticismo musical checoslovaco (me encanta escuchar El Moldava de Smetana, puro nacionalismo musical -creo que es el único nacionalismo que me gusta-) o soñando con las maravillas del Impresionismo musical (el Claro de Luna de Debussy, Dios...) por no decir que soy un enamorado de Chopin (y más desde El pianista y esa escena con la Balada nº 1 en Solm -una putísima maravilla, todo, con perdón de la expresión-). O, mientras la mayoría de gente considera "La voz" a cantantes de medio pelo como cuando se puso de moda el tal Justino ese, para mí las voces que podría llegar a reconocer son las voces únicas como las de Freddie Mercury o Sinatra. Me gusta Queen, me gusta Guns N' Roses, me gusta la mayor parte del rock clásico, y si quiero declarar amor con música, antes que con una canción empalagosa prefiero hacerlo con baladas de Scorpions (Still loving you) o Led Zeppelin (Stairway to Heaven).
Si soy raro, pues muy orgulloso de serlo, oye.
En música cofrade me pasa igual, y no es algo reciente. Desde pequeño recuerdo tener inquietudes hacia marchas que la gente hoy considera raras, aburridas, complejas. De hecho, mi marcha favorita hasta que descubrí Saeta cordobesa (Dios, que tarde la descubrí) era Virgen del Valle, la cual en mi infancia recuerdo que sí era muy tocada tras las Vírgenes de esta tierra que me tocó por pueblo. Incluso la seguí prefiriendo en aquel periodo que escuchaba cantos de sirena y me dejé embaucar por Caridades y Callejuelas varias (todos tenemos periodos oscuros en la vida).
Y en mis recuerdos musicales cofrades, si echo la vista atrás, los que más me impactaron tenían que ver con esa clase de música. A mi memoria se vienen lo maravillosos que eran los antiguos Martes Santo de los años 90 con Dulce Nombre de Marchena tocando aquellas marchas tan adelantadas a su época tras el Cautivo mientras la Esperanza caminaba con AMUECI sonando, por increíble que parezca, marchas como Virgen del Valle, Pasa la Virgen Macarena, Cristo en la Alcazaba,... es más, tengo grabado a fuego el palio de esta Dolorosa caminando en la oscuridad por la calle Cigüela sonando precisamente Virgen del Valle. También recuerdo al Nazareno de Villa del Río con aquellas marchas propias de un todavía desconocido Jesús Lora (idea futura: hablar de autores infravalorados también), a la Agrupación de Almodóvar a la primera a la que escuché (tocada de aquella forma, eso sí) Sangre en tus Clavos (que por muy así que fuera tocada todavía seguía siendo impactante), o la primera vez que escuché fragmentos de marchas de Redención de Córdoba como Señor de San Basilio, Angustias de María o Acógeme en tu Reino en una colección de DVD de la Semana Santa de Córdoba que adquirí,... todos estos momentos en los albores de la década de los 2000.
(Inciso, para los que no les interesen los datos de mi vida, a partir de AQUÍ empiezo a hablar de la banda, mis disculpas por enrollarme)
Así llego a, no recuerdo si 2002 o 2003, cuando otro momento supone parte en mi despertar. Como digo tuve mi época oscura de escuchar Caridades y cosas así, pero en aquel año hubo un certamen (aquellos primeros certámenes de la Borriquita, en su teatro, sin su barra ruidosa llena de gente que presta más atención a su cerveza que a la banda, con bandas de buen nivel,... esos sí eran certámenes, qué tiempos). A aquel certamen venía una Agrupación precedida de bastante buena reputación: "vienen los Afligidos", se decía. Y yo no sabía quienes eran los Afligidos.... hasta entonces.
Se suben a aquel escenario y recuerdo una marcha que me dejó sorprendido. Aquella marcha era Señor de los Afligidos, su autor, lo conocería después, Antonio Moreno Pozo. Para un chaval que la mayoría de las veces lo más gordo a lo que estaba acostumbrado era a Consuelo Gitano aquello fue no un soplo, sino un vendaval de aire fresco. No fue ahí cuando comencé a saber que otra forma de hacer música cofrade era posible (eso lo descubriría cuando me comencé a interesar más en los aspectos teóricos de la música) pero si fue un buen antecedente, una buena carta de presentación de esta Agrupación de las que hoy musicalmente más estimo (en lo personal no tengo el gusto) y a la que siempre deseo los mayores éxitos que puedan tener.
Creo que no hay banda que no merezca más una entrada aquí, ser considerada una de las bandas, si es que no la que más, infravaloradas de todo el panorama cofrade, que los Afligidos de Puente Genil.
Con unos 20 año de historia fundada en el seno de la Hermandad pontanesa de Santa Cruz, la Agrupación de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos tiene todos los ingredientes que tiene, o se le suponen, a una banda grande, las exigencias que se les deberían hacer a esas bandas capitalinas que, por ser de ciudades, los cofrades creen que tienen mejor preparación.
Y es que, sin ser banda de "ciudad" (entrecomillo porque Puente Genil, tercer municipio tras la capital y Lucena en habitantes de la provincia, es bastante grande como para considerarse ciudad pequeña), corrijo, Afligidos no es que tenga, es que incluso en muchos aspectos supera a bandas consideradas grandes, y cuando decimos aspectos nos referimos a aspectos puramente objetivos en cuanto a música se refiere (es de lo que trata esto, ¿no?). Desgranemos:
En repertorio nos encontramos uno de los mejores repertorios de Agrupación Musical, tanto en la selección de temas como en las composiciones propias. De lo primero, aunque el tópico le asigna a esta banda la etiqueta de fúnebre, la selección de temas de otras bandas es bastante amplia y heterogénea, moviéndose desde el clásico más clásico, pasando por el clásico Mena, hasta marchas, claro que sí, más serias, pero también con algunas marchas de toques flamencos, aunque eso sí, siendo una selección donde, mayormente, prima la calidad (salvo alguna concesión a la galería como la empalagosa y sobrevalorada...Y al Tercer Día), e incluso manteniendo marchas que en sus bandas de origen se dejaron de escuchar por no estar acordes al gusto mayoritario, siendo esta banda un oasis al que acudir si se quieren escuchar marchas como Al Alba, Prendido en San Lorenzo, Angustias en tu regazo,...
Del plano propio, Afligidos puede que sea la primera banda no capitalina (tras Pasión de Linares) en arriesgarse a tomar un estilo propio y no imitar lo ya existente (en este aspecto creo que incluso mejoran a los de Linares ya que la base de Pasión se sustenta mucho en la Estrella de Dos Hermanas y Redención de Córdoba con la suma de influencias de otras, teniendo mucho repertorio de autores con estilos marcados y vinculados a otras bandas). Y sí, es un riesgo porque normalmente las Hermandades quieren o buscan algo que les toque lo típico que ya han escuchado a otras. La gran parte de culpa de esto la tiene que entre los fundadores de la Agrupación y como director musical durante largo tiempo esté la figura de Antonio Moreno Pozo, uno de los más grandes compositores de la música cofrade en general (tan grande como su ego, eso también es verdad), revolucionario, con un estilo muy personal en la que las influencias del nacionalismo musical andaluz y de la música Impresionista y Romántica (que, sin entrar en profundizar, pues se parecen mucho) se dejan ver, con una manera de ver el "andalucismo" en la música cofrade muy diferente al típico gitanismo o alhambrismo que alumbra la mayoría de machas procesionales hoy calificadas de "flamencas". Cualquier marcha es gran ejemplo, como también son grandes ejemplos marchas de otros grandes autores actuales como Cristóbal López Gándara, José María Sánchez Martín o Nicolás Barbero Rivas (este último autor de Consolatrix Aflictorum, una auténtica joya barroca). Un repertorio y patrimonio musical excelso que ha quedado reflejado en la discografía de la banda, recomendando personalmente su último disco "Me siento Afligido", una grabación que, en un mundo donde no triunfase la mediocridad, debería ser considerado una auténtica pieza de colección y culto.
En el plano musical, la Agrupación goza de una calidad intepretativa y unas cualidades muy muy buenas. La banda sabe "suplir" su no tan numerosa plantilla (pues no es la típica banda de 120 músicos tan de moda hoy) y de hecho desmiente la falsedad de dos falacias que la música cofrade hoy toma como ciertas: ni una banda es mejor cuantos más músicos tenga y, como dice el anuncio, la potencia sin control no sirve de nada. Se nota que es una banda que está acostumbrada a una rutina de afinación, la armonía de las diferentes cuerdas está muy bien compensada, cada instrumento sabe su papel y lo que tiene que hacer,... cosas que las bandas de nivel medio o medio-alto no hacen, o inclusive me da que pocas grandes lo hacen a este nivel. Todo esto viene a raíz de su tercera gran virtud.
La preparación: Afligidos es quizás una de las bandas con músicos mejor preparados. Sin llegar a ser profesionales la mayoría de ellos, como bien dice la Agrupación en su web, al menos un gran porcentaje de sus músicos posee conocimientos musicales, ya que la Agrupación cuenta con su propia Escuela de Música, una escuela no creada como recientemente se están creando muchas incluso en bandas con larga trayectoria, sino que la Agrupación al parecer contó con ello, con este afán de formar a sus músicos, desde prácticamente sus inicios.
Todas estas características nos dan la visión de una Agrupación que, a pesar de los pesares y a pesar de que pueden pagar un alto precio por ello (escuché recientemente en un vídeo genial sobre música que el precio a pagar por ser diferente, por salirse de la norma, es el "shaming", la marginación social), lleva a gala, casi como un dogma, una filosofía, una manera de entender la música, en la que se denota no ya un interés, no ya una afición. Se ve un clarísimo AMOR a la música, porque es amor cuando algo se trata con tanto cuidado y respeto, siendo muy pocas las bandas que presuman de seguir una filosofía similar (la mayoría tienen afición por la música, no amor a la música) por no mencionar la amplia mayoría de bandas que ni siquiera tienen una filosofía personal y se limitan a seguir impulsos y tendencias. Por ese amor a la música y ese seguir una filosofía de vida a pesar de los pesares es por lo que tanto empatizo con la música de esta Agrupación... y por lo que tanto me ha costado saber con qué palabras exactas escribir sobre ellos.
Precisamente ese es el punto "negativo" en contra de esta banda. Los pollos que levantan la cabeza demasiado son los primeros que la pierden en el matadero, y en un país en el que la envidia es deporte nacional y una sociedad cuadriculada en la que, como dice una serie que he visto recientemente y que trataba sobre el bullying (más o menos), "mucha gente se siente tan infeliz que buscan hacer sentirse infelices a los demás". Hemos basado nuestro mundo tanto en una idea de seguridad ante todo lo que nos es conocido, ante todo lo que nos es habitual, ante todo lo mediocre (entendido como cosas de nivel medio aptas para todos) que sentimos inseguridad ante todo lo que se salga de la norma y lo desplazamos, nos sentimos insultados por aquel que nos supere en algo y en lugar de tratar de aprender y alegrarnos actuamos con ira y odio y les deseamos lo peor. Tener personalidad en un mundo cada vez más impersonal es considerado como una ofensa, y bueno, siempre ha sido considerado así (¿acaso los más grandes genios y artistas no han sufrido vidas traumáticas o desprecios como alto precio a pagar por los dones que les han sido entregados?).
Y bueno, Afligidos no es que tenga una vida dramática a lo Kurt Cobain, ni tampoco es que sufran un exagerado bullying por ser diferentes (Dios les libre) pero sí es cierto que el paralelismo está ahí: siendo una Agrupación excelente no tiene los contratos que uno podría imaginar a ese nivel y hay contratos en localidades importantes que una vez los consiguen pronto son sustituidos ¿porque no dan la talla? No, porque no gustan a los de siempre, los de abajo. No tienen una plantilla nutrida de músicos porque es una verdad que no es que haya muchos músicos cofrades a los que de verdad les guste tanto la música como para hacer lo que les guste y nada más, y la gente le achaca los típicos tópicos de banda de estilo "fúnebre", son aburridos, son raros,... vamos como prejuzgamos al ver al típico geek o nerd, a alguien con el pelo rosa, o vestido de negro,... sin pensar si esa persona podrá ser un excelente pintor, un músico genial, un gran científico,... o lo que es más, sin ver su interior y conocerlo del todo y saber la riqueza que tenga su personalidad.
La de Afligidos, en el fondo, es la misma historia de siempre, la historia vivida una y otra vez en una sociedad como esta que juzga con dureza al que no sigue lo que sigue el resto, la historia del eterno debate entre ser como los demás quieren y gozar de aceptación o ser fiel a uno mismo pero pagando un alto capital social, la historia de juzgar las cosas por lo que parezcan y no por lo que son, la de abrazar la mediocridad en busca de la integración y de una sensación de felicidad (bastante artificial) o sacrificarse en pos de un camino que intente llevar a marcar la diferencia siendo la máxima meta posible la genialidad y quien sabe si con ello la posteridad.
Uno es un camino fácil, cómodo, sencillo de seguir pero sacrificando lo que eres o parte de lo que eres. El otro es más doloroso pero quizás culmine de una manera satisfactoria a nivel personal. Ambos completamente válidos pues cada cual es libre de seguir el que quiera, y en ambos se tiene que pagar un elevado peaje para tomarlo, pero solo uno de ellos lleva a no caer en el olvido. Y tal vez, si un día la historia de la música cofrade para pasos de Cristo se estudiase con la misma seriedad que para Bandas de Música de plantilla completa, quien sabe si en el futuro no se hable más de bandas con personalidad como el caso de estos músicos pontaneses. El tiempo, como dije con Polillas, dictará sentencia, pero mientras lo hace o incluso si no lo hiciera a su favor, al menos sepan estos músicos que cuentan con la valoración más que positiva de los que, como ellos, amamos la música a niveles que van más allá del mero entretenimiento.
Puntos a resaltar: la Música en todos sus niveles, aunque quizás el mayor punto fuerte esté en la formación musical que la banda tiene por filosofía en dotar a sus músicos a través de su propia escuela. Ser de las pocas Agrupaciones no grandes ni capitalinas en gozar de una personalidad propia, lo que los hace ser únicos, y por tanto, valorados "per se": Afligidos sabe que el que contrata y se queda con Afligidos lo va a hacer porque le gusta Afligidos y no porque lleve marchas de la banda X o Y.
8 de septiembre de 2017
Cómo hacer una cruceta para hoy, 8 de septiembre
Ha llegado el supuesto día grande de Palma del Río, es 8 de septiembre, el día en que la que durante el resto del año es nuestra Patrona es procesionada aunque más bien parece adueñada por los que cuando llegan estas fechas parece que se la apropien para montarle petaladas y cohetadas acompañadas de "gritadas" (y tantas -adas a mi me parecen unas catetadas).
Hoy saldrá la Virgen, con su no-cortejo, con sus medallitas rondando como las abejas rodean una flor (y cuidado con acercarte mucho que estas abejas también pican), con sus señoras mayores bañadas en perfume y con la permanente recién hecha delante del paso abanicándose golpeándose el pecho y de cháchara (y no precisamente de cháchara en voz baja o respetuosa, que va),... todo muy procesión de aldea (la faltaría para completar la catetada pueblerina y ser ya una procesión aldeana del todo que en vez de una Banda de Música de rigor la acompañara una banda de Cristo -ya sea cornetas o agrupación- aunque me consta que hay quienes reclaman hasta a la banda del pueblo tocando este día, ni Berlanga podría predecir tanto surrealismo disparatado).
Todo eso sabemos que no va a cambiar, nunca lo hará. Servidor se ha rendido en su cruzada porque si fuera que se quisiera mejorar pero no se pudiera (que es lo que pasa en las aldeas) pues lo entendería, pero pudiendo mejorar y no querer hacerlo porque no, porque esto sea lo que guste a ciertos catetos con mucha influencia en el devenir cofrade local o por la simple razón de la vagancia absoluta porque "esto siempre se ha hecho así" es lo peor sin duda, la desidia, esa desgana, esa falta de ilusión,... cosas que matan cualquier fiesta (los que se lo preguntaban el domingo, ahí tienen, junto con la falta de identificación que cada vez más palmeños tenemos con la Hermandad de nuestra Patrona, las razones del declive de la Romería y las Fiestas en general).
Como sé que tampoco va a cambiar la selección musical, una selección musical que, eso sí hay que decirlo, es totalmente acorde a lo que se ve, una selección en la que por ejemplo Paco Lola, que ya está perdido en los cajones de muchas bandas y olvidada su moda por la mayoría de Hermandades como un mal recuerdo del pasado, sigue teniendo bula para pasearse, en la que Víctor Ferrer es el nuevo amo y señor del trono de las modas baratas y en la que Abel Moreno y su Encarnación Coronada sigue siendo, cual años 90, el recurso más socorrido para contagiar esa enfermedad conocida como aplusitis petalae.
No va a cambiar, pero para demostrar que se pueden hacer cosas mejores e igualmente "bonitas" (o incluso más) esta puede ser una sugerencia de una cruceta musical.
Por cierto, tomo como base el repertorio de la Banda de El Cuervo, un repertorio bastante limitadito en cuanto a marchas de Gloria, de ahí que tampoco se pueda sacar mucho más.
-Empezaríamos con la SALIDA en la que se ha hecho habitual en estos años alguna marcha de Coronación. Yo cambiaría la tónica este año. Puesto que ha sido este año cuando nos ha dejado el maestro D. Pedro Morales, en homenaje una marcha suya sería ideal. Lo tópico sería apostar por Esperanza Macarena, pero yo la cambiaría por Virgen de la Paz, de una dulzura mayor y una melodía preciosa sobre todo en el trío. La seguiría, incluso engarzada, ahora sí por Coronación de la Macarena del maestro Braña.
-La entrada a la calle FERIA, yo tengo un recuerdo de un año en que creo que la Banda de la Paz de Málaga tocó ahí Procesión de Semana Santa en Sevilla de Pascual Marquina y me impactó muchísimo: el sonido de una marcha que suena a antiguo, cual banda sonora de película en blanco y negro, para entrar a una calle de siempre.
-El "saludo" a las Hermanas Franciscanas en SANTO DOMINGO a mi gusto le pegaría una marcha eucarística y para no romper ese sonido antiguo conseguido con la marcha anterior la mejor sería Cordero de Dios de Ricardo Dorado.
-Para continuar la calle FERIA y hacia CASTELAR, una marcha para el paso de ese sonido antiguo y más sobrio a algo más alegre se podría hacer con Hosanna in Excelsis de Óscar Navarro en la revirá del saludo, y luego seguir la calle con, por ejemplo, algo de Marvizón como Candelaria, quizás después Virgen de las Aguas de Ramos Castro.
-PLAZA DE ESPAÑA algo más de Morales como Virgen de los Negritos.
-Calle PORTADA: el primer tramo, por cambiar de autor, algo de Gámez, lo más clásico por ejemplo Pasa la Virgen Macarena. Después se podrían meter Hiniesta Coronada de Albero y alguna más modernita como Reina de la O.
-Avenida PÍO XII, al ser avenida ancha, pues algo menos lucido: Al Cielo con Ella o también Señorita de Triana de Morales (que no es de lo mejorcito de su obra).
-SAN FRANCISCO: templo = marcha eucarística. El Corpus (hace años que se descubrió que no se llama Corpus Christi como viene en el repertorio de la Banda puesta) me parece idónea aquí.
-Calle BELÉN: Macarena de Cebrían (la buena). Creo que se la escuché una vez en la calle San Francisco antes de entrar a Belén y me gustó bastante, es una marcha de corte "taurino" que da cierto sabor popular sin perder calidad para entrar a una calle con ese punto popular. Coronación de Marvizón podría bien ser la siguiente.
-SOL-ANA DE SANTIAGO: calles estrechas y oscuritas, una Saeta Cordobesa de Gámez sería un gusto impresionante en el tramo de la calle Sol y seguirla de Valle de Sevilla de José de la Vega en Ana de Santiago para "conjuntar" (marcha cordobesa una y autor cordobés la otra).
-Para la revirá a la calle ANCHA yo propondría Virgen de Montserrat de Pedro Morales o La Esperanza de Triana de Farfán que servirían para hacer el paso de unas marchas sobrias a unas más alegres para bajar esta calle, bajada que se podría hacer con Virgen de la Estrella de Gámez.
-Revirá a calle CIGÜELA con Madre Hiniesta de Marvizón (por poner). Luego, los primeros compases de la calle son también de calle estrecha y oscura y con la noche ya cerrada sería escenario perfecto para meter algo solo apto para paladares refinados, Soleá, dame la mano de Font de Anta y La Sangre y la Gloria de Lozano o incluso Virgen del Valle de Gómez Zarzuela. Sería muy top. Para seguir la calle, y que los catetos de "las marchas fúnebres son aburridas mi mi mi" no se amotinen y amenacen con salirse del paso, regresaría el resto de la calle a marchas algo más alegres. María Santísima del Subterráneo de Gámez sería perfecta para la transición (comienzo sobrio y trío final algo más alegre) y meter luego pues Danos la Paz o Y en Triana la O de Espinosa o Azul y Plata de Marvizón.
-Se vendría el momento petalada y cohetada de la calle SAN JUAN, y ya que no se puede evitar la catetada, por lo menos intentar minimizarla en lo musical. Tampoco es plan de fastidiar a los golpes-de-pecho, por lo que para mantener la esencia "jubilosa" del momento pero sin renunciar a la calidad Pasan los campanilleros es la marcha perfecta (muy "petalera" pero sin perder calidad) y luego para darles el regustillo, pues hombre, alguna moda le dejaría meter, pero eso sí nada de Mi Amargura, si acaso Madrugá Macarena de Pablo Ojeda que es más aceptable.
-Para rebajar el momento petalada, una marcha alegre pero de corte más elegante como Triana, tu Esperanza de José de la Vega para la Glorieta del PARQUE. En Avenida de CÓRDOBA, junto a las murallas, Cristo en la Alcazaba de Fulgencio Morón por ejemplo (creo que se pilla lo de murallas-alcazaba).
-PLAZA MAYOR de Andalucía meter ya otro clásico, La Estrella Sublime de Farfán.
-RECOGIDA: Como tu, ninguna de Hurtado para acercarse a la Parroquia y cerrando el círculo con otro homenaje a D. Pedro Morales, ahora sí su clásico más famoso y que casi nunca ha faltado en el día 8: Esperanza Macarena. Himno y fin.
Hoy saldrá la Virgen, con su no-cortejo, con sus medallitas rondando como las abejas rodean una flor (y cuidado con acercarte mucho que estas abejas también pican), con sus señoras mayores bañadas en perfume y con la permanente recién hecha delante del paso abanicándose golpeándose el pecho y de cháchara (y no precisamente de cháchara en voz baja o respetuosa, que va),... todo muy procesión de aldea (la faltaría para completar la catetada pueblerina y ser ya una procesión aldeana del todo que en vez de una Banda de Música de rigor la acompañara una banda de Cristo -ya sea cornetas o agrupación- aunque me consta que hay quienes reclaman hasta a la banda del pueblo tocando este día, ni Berlanga podría predecir tanto surrealismo disparatado).
Todo eso sabemos que no va a cambiar, nunca lo hará. Servidor se ha rendido en su cruzada porque si fuera que se quisiera mejorar pero no se pudiera (que es lo que pasa en las aldeas) pues lo entendería, pero pudiendo mejorar y no querer hacerlo porque no, porque esto sea lo que guste a ciertos catetos con mucha influencia en el devenir cofrade local o por la simple razón de la vagancia absoluta porque "esto siempre se ha hecho así" es lo peor sin duda, la desidia, esa desgana, esa falta de ilusión,... cosas que matan cualquier fiesta (los que se lo preguntaban el domingo, ahí tienen, junto con la falta de identificación que cada vez más palmeños tenemos con la Hermandad de nuestra Patrona, las razones del declive de la Romería y las Fiestas en general).
Como sé que tampoco va a cambiar la selección musical, una selección musical que, eso sí hay que decirlo, es totalmente acorde a lo que se ve, una selección en la que por ejemplo Paco Lola, que ya está perdido en los cajones de muchas bandas y olvidada su moda por la mayoría de Hermandades como un mal recuerdo del pasado, sigue teniendo bula para pasearse, en la que Víctor Ferrer es el nuevo amo y señor del trono de las modas baratas y en la que Abel Moreno y su Encarnación Coronada sigue siendo, cual años 90, el recurso más socorrido para contagiar esa enfermedad conocida como aplusitis petalae.
No va a cambiar, pero para demostrar que se pueden hacer cosas mejores e igualmente "bonitas" (o incluso más) esta puede ser una sugerencia de una cruceta musical.
Por cierto, tomo como base el repertorio de la Banda de El Cuervo, un repertorio bastante limitadito en cuanto a marchas de Gloria, de ahí que tampoco se pueda sacar mucho más.
-Empezaríamos con la SALIDA en la que se ha hecho habitual en estos años alguna marcha de Coronación. Yo cambiaría la tónica este año. Puesto que ha sido este año cuando nos ha dejado el maestro D. Pedro Morales, en homenaje una marcha suya sería ideal. Lo tópico sería apostar por Esperanza Macarena, pero yo la cambiaría por Virgen de la Paz, de una dulzura mayor y una melodía preciosa sobre todo en el trío. La seguiría, incluso engarzada, ahora sí por Coronación de la Macarena del maestro Braña.
-La entrada a la calle FERIA, yo tengo un recuerdo de un año en que creo que la Banda de la Paz de Málaga tocó ahí Procesión de Semana Santa en Sevilla de Pascual Marquina y me impactó muchísimo: el sonido de una marcha que suena a antiguo, cual banda sonora de película en blanco y negro, para entrar a una calle de siempre.
-El "saludo" a las Hermanas Franciscanas en SANTO DOMINGO a mi gusto le pegaría una marcha eucarística y para no romper ese sonido antiguo conseguido con la marcha anterior la mejor sería Cordero de Dios de Ricardo Dorado.
-Para continuar la calle FERIA y hacia CASTELAR, una marcha para el paso de ese sonido antiguo y más sobrio a algo más alegre se podría hacer con Hosanna in Excelsis de Óscar Navarro en la revirá del saludo, y luego seguir la calle con, por ejemplo, algo de Marvizón como Candelaria, quizás después Virgen de las Aguas de Ramos Castro.
-PLAZA DE ESPAÑA algo más de Morales como Virgen de los Negritos.
-Calle PORTADA: el primer tramo, por cambiar de autor, algo de Gámez, lo más clásico por ejemplo Pasa la Virgen Macarena. Después se podrían meter Hiniesta Coronada de Albero y alguna más modernita como Reina de la O.
-Avenida PÍO XII, al ser avenida ancha, pues algo menos lucido: Al Cielo con Ella o también Señorita de Triana de Morales (que no es de lo mejorcito de su obra).
-SAN FRANCISCO: templo = marcha eucarística. El Corpus (hace años que se descubrió que no se llama Corpus Christi como viene en el repertorio de la Banda puesta) me parece idónea aquí.
-Calle BELÉN: Macarena de Cebrían (la buena). Creo que se la escuché una vez en la calle San Francisco antes de entrar a Belén y me gustó bastante, es una marcha de corte "taurino" que da cierto sabor popular sin perder calidad para entrar a una calle con ese punto popular. Coronación de Marvizón podría bien ser la siguiente.
-SOL-ANA DE SANTIAGO: calles estrechas y oscuritas, una Saeta Cordobesa de Gámez sería un gusto impresionante en el tramo de la calle Sol y seguirla de Valle de Sevilla de José de la Vega en Ana de Santiago para "conjuntar" (marcha cordobesa una y autor cordobés la otra).
-Para la revirá a la calle ANCHA yo propondría Virgen de Montserrat de Pedro Morales o La Esperanza de Triana de Farfán que servirían para hacer el paso de unas marchas sobrias a unas más alegres para bajar esta calle, bajada que se podría hacer con Virgen de la Estrella de Gámez.
-Revirá a calle CIGÜELA con Madre Hiniesta de Marvizón (por poner). Luego, los primeros compases de la calle son también de calle estrecha y oscura y con la noche ya cerrada sería escenario perfecto para meter algo solo apto para paladares refinados, Soleá, dame la mano de Font de Anta y La Sangre y la Gloria de Lozano o incluso Virgen del Valle de Gómez Zarzuela. Sería muy top. Para seguir la calle, y que los catetos de "las marchas fúnebres son aburridas mi mi mi" no se amotinen y amenacen con salirse del paso, regresaría el resto de la calle a marchas algo más alegres. María Santísima del Subterráneo de Gámez sería perfecta para la transición (comienzo sobrio y trío final algo más alegre) y meter luego pues Danos la Paz o Y en Triana la O de Espinosa o Azul y Plata de Marvizón.
-Se vendría el momento petalada y cohetada de la calle SAN JUAN, y ya que no se puede evitar la catetada, por lo menos intentar minimizarla en lo musical. Tampoco es plan de fastidiar a los golpes-de-pecho, por lo que para mantener la esencia "jubilosa" del momento pero sin renunciar a la calidad Pasan los campanilleros es la marcha perfecta (muy "petalera" pero sin perder calidad) y luego para darles el regustillo, pues hombre, alguna moda le dejaría meter, pero eso sí nada de Mi Amargura, si acaso Madrugá Macarena de Pablo Ojeda que es más aceptable.
-Para rebajar el momento petalada, una marcha alegre pero de corte más elegante como Triana, tu Esperanza de José de la Vega para la Glorieta del PARQUE. En Avenida de CÓRDOBA, junto a las murallas, Cristo en la Alcazaba de Fulgencio Morón por ejemplo (creo que se pilla lo de murallas-alcazaba).
-PLAZA MAYOR de Andalucía meter ya otro clásico, La Estrella Sublime de Farfán.
-RECOGIDA: Como tu, ninguna de Hurtado para acercarse a la Parroquia y cerrando el círculo con otro homenaje a D. Pedro Morales, ahora sí su clásico más famoso y que casi nunca ha faltado en el día 8: Esperanza Macarena. Himno y fin.
18 de agosto de 2017
No quiero ser "cofrade"
Siento dolor.
Creo que como todo el mundo que guarde un poco de humanidad, lo siento.
Dolor y rabia.
Es el dolor que siento pero no solo cuando estas cosas suceden entre esas líneas imaginarias que artificialmente nos separan de otros semejantes y a lo que llamamos país donde hemos venido a nacer por azar, o cuando estas cosas suceden a los que por ese azar nos parecemos física y culturalmente (eso que llamamos "occidente".
No. Yo no siento solo ese dolor que un poeta filósofo (o filósofo poeta) llamó acertadamente el "dolor televisado". Yo siento el mismo dolor cada vez que el mundo se convulsiona enfermo de humanidad, cada vez que la sinrazón intenta imponer su pensamiento único en nombre de contorsionadas causas políticas, religiosas, raciales,... el mismo dolor que siento cuando te enteras (aunque en estos casos de refilón pues la prensa casi nunca habla de ellos) de que cosas como la de ayer suceden a diario en países donde la piel es más morena y se reza al mismo Dios aunque bajo otro nombre (pero sin dejar de ser el mismo y único Dios) y donde las víctimas son del mismo credo al que algunos occidentales quieren criminalizar (el autodenominado Estado Islámico mata a diario a más musulmanes que occidentales, que a nadie se le olvide este dato).
Pero también siento asco.
Me produce profundas arcadas ver la hipocresía y el cinismo de los que presumen de ser más civilizados y guardan en su corazón el mismo salvaje e irracional odio que los verdugos.
Y más asco me da cuando esos son los que presumen de cristianos, los que se dan golpes en el pecho, los cofrades de medalla y vara. Esos son los peores pues, mientras su mano derecha reza a sus imágenes de Cristo y la Virgen ricamente vestidas y proclaman sin tapujos que Dios es amor, con la izquierda dicen empuñar la espada de Santiago Matamoros y llaman a las Cruzadas, al exterminio del infiel, como si estuviéramos en la misma Edad Media, sin caer en que sus pensamientos no distan mucho del de esos asesinos.
Son los fariseos de hoy en día, los sepulcros blanqueados de nuestra sociedad que se engalana por fuera como la prostituta de Babilonia mientras por dentro llena sus estómagos de la bilis más negra.
¿Dónde quedan para ellos los Mandamientos?
Amarás al prójimo como a ti mismo nos decía el Decálogo, pero si el prójimo comparte rasgos con un asesino, lo condenamos por muy inocente que sea.
No tomarás el nombre de Dios en vano, pero en su nombre juramos venganza.
No matarás, pero deseamos la muerte y el exterminio a todo aquel que sea del mismo credo que quien provoca el terror, aunque sean personas que también pueden sufrir y de hecho sufren el mismo terror en sus carnes.
No mentirás, pero usamos las redes para difundir bulos, para difundir falsas historias de supuestos "beneficios" del Estado, de falsos privilegios a los refugiados,...creados con la mera intención de generar odio al que es diferente. ¿Es un privilegio huir del miedo, dejando atrás tu casa, sin saber si tu familia seguirá viva o ya habrá muerto, cruzar un mar que aunque peligrosos siempre será mejor que la maldad humana, y encima llegar a un país y encontrarte más odio? Que Dios os guarde de esos "privilegios".
Ustedes, señores, me dan asco. Y creo que no solo a mí, porque quien lea las Escrituras, quien conozca los Evangelios (lo dudo, porque estos "cristianos" me da que usan la Biblia para calzar el sofá) sabrá que si algo repudiaba Cristo era a los hipócritas.
"Expulsémoslos del país o una bala en la cabeza y verás como se soluciona esto". Cualquiera atribuiría una frase así a uno de esos terroristas del ISIS. Pero no: frases así las están diciendo cofrades, de los de medalla, de los de golpe en el pecho. Algunos cofrades hasta de alta cuna, de los que llevan apellidos y heredan varas o cargos en las Juntas.
Y yo me pregunto: si piensas igual que ellos, ¿qué diferencia hay? ¿Qué crees que te diferencia de ellos? ¿Qué separa un radicalismo de otros? Algunos dirán que la diferencia es que el radicalismo de aquí es "de pensamiento" y que nadie se ha manchado las manos de sangre. Pero yo añado, los pensamientos están ahí y son igual de impuros y quien sabe si no llegará el día que de tanto llamar al odio alguien coja la llamada y se haga su particular Cruzada matando a más que posibles inocentes. Y si no lo ven posible, miren en Estados Unidos, lo sucedido en Charlottesville, donde cristianos blancos occidentales, espoleados por los mensajes racistas de su propio presidente, han salido a declarar la guerra al diferente hasta el punto que incluso uno de ellos se dedicó a atropellar a otra multitud que se contramanifestaba contra ellos (vaya, ¿les suena ese modus operandi?).
El odio por el odio llama al odio y solo genera odio. El odio es irracional, es intransigente, es intolerante, y sobre todo es ignorante. Si esas son sus características, se sabe como combatirlo, pero cuando no se quiere y al odio se le enfrenta con odio, la bola crecerá hasta que la humanidad sea más inhumana que nunca (y, Dios no quiera, volvamos a vivir episodios terribles de nuestra historia).
Yo, Dios me perdone, y creo que lo hará porque me comprenderá, hoy no quiero ser cofrade. No quiero ser cofrade mientras un cofrade piense así. No quiero ser cofrade mientras un cofrade alimente el odio. No quiero ser cofrade si ser cofrade significa ser un hipócrita y tomar del mensaje de Cristo solo lo que nos interesa.
No quiero ser cofrade. Quiero ser cristiano. Quiero ser hombre. Quiero ser libre. Quiero la paz y el amor. Quiero que todos renuncien al odio. Y solo así no volver a sentir miedo.
He dicho.
Y el que no quiera volver a leerme o a seguirme en Twitter porque se ha sentido identificado, tiene las puertas abiertas. Prefiero predicar en el desierto que estar rodeado de animales indeseables.
Creo que como todo el mundo que guarde un poco de humanidad, lo siento.
Dolor y rabia.
Es el dolor que siento pero no solo cuando estas cosas suceden entre esas líneas imaginarias que artificialmente nos separan de otros semejantes y a lo que llamamos país donde hemos venido a nacer por azar, o cuando estas cosas suceden a los que por ese azar nos parecemos física y culturalmente (eso que llamamos "occidente".
No. Yo no siento solo ese dolor que un poeta filósofo (o filósofo poeta) llamó acertadamente el "dolor televisado". Yo siento el mismo dolor cada vez que el mundo se convulsiona enfermo de humanidad, cada vez que la sinrazón intenta imponer su pensamiento único en nombre de contorsionadas causas políticas, religiosas, raciales,... el mismo dolor que siento cuando te enteras (aunque en estos casos de refilón pues la prensa casi nunca habla de ellos) de que cosas como la de ayer suceden a diario en países donde la piel es más morena y se reza al mismo Dios aunque bajo otro nombre (pero sin dejar de ser el mismo y único Dios) y donde las víctimas son del mismo credo al que algunos occidentales quieren criminalizar (el autodenominado Estado Islámico mata a diario a más musulmanes que occidentales, que a nadie se le olvide este dato).
Pero también siento asco.
Me produce profundas arcadas ver la hipocresía y el cinismo de los que presumen de ser más civilizados y guardan en su corazón el mismo salvaje e irracional odio que los verdugos.
Y más asco me da cuando esos son los que presumen de cristianos, los que se dan golpes en el pecho, los cofrades de medalla y vara. Esos son los peores pues, mientras su mano derecha reza a sus imágenes de Cristo y la Virgen ricamente vestidas y proclaman sin tapujos que Dios es amor, con la izquierda dicen empuñar la espada de Santiago Matamoros y llaman a las Cruzadas, al exterminio del infiel, como si estuviéramos en la misma Edad Media, sin caer en que sus pensamientos no distan mucho del de esos asesinos.
Son los fariseos de hoy en día, los sepulcros blanqueados de nuestra sociedad que se engalana por fuera como la prostituta de Babilonia mientras por dentro llena sus estómagos de la bilis más negra.
¿Dónde quedan para ellos los Mandamientos?
Amarás al prójimo como a ti mismo nos decía el Decálogo, pero si el prójimo comparte rasgos con un asesino, lo condenamos por muy inocente que sea.
No tomarás el nombre de Dios en vano, pero en su nombre juramos venganza.
No matarás, pero deseamos la muerte y el exterminio a todo aquel que sea del mismo credo que quien provoca el terror, aunque sean personas que también pueden sufrir y de hecho sufren el mismo terror en sus carnes.
No mentirás, pero usamos las redes para difundir bulos, para difundir falsas historias de supuestos "beneficios" del Estado, de falsos privilegios a los refugiados,...creados con la mera intención de generar odio al que es diferente. ¿Es un privilegio huir del miedo, dejando atrás tu casa, sin saber si tu familia seguirá viva o ya habrá muerto, cruzar un mar que aunque peligrosos siempre será mejor que la maldad humana, y encima llegar a un país y encontrarte más odio? Que Dios os guarde de esos "privilegios".
Ustedes, señores, me dan asco. Y creo que no solo a mí, porque quien lea las Escrituras, quien conozca los Evangelios (lo dudo, porque estos "cristianos" me da que usan la Biblia para calzar el sofá) sabrá que si algo repudiaba Cristo era a los hipócritas.
"Expulsémoslos del país o una bala en la cabeza y verás como se soluciona esto". Cualquiera atribuiría una frase así a uno de esos terroristas del ISIS. Pero no: frases así las están diciendo cofrades, de los de medalla, de los de golpe en el pecho. Algunos cofrades hasta de alta cuna, de los que llevan apellidos y heredan varas o cargos en las Juntas.
Y yo me pregunto: si piensas igual que ellos, ¿qué diferencia hay? ¿Qué crees que te diferencia de ellos? ¿Qué separa un radicalismo de otros? Algunos dirán que la diferencia es que el radicalismo de aquí es "de pensamiento" y que nadie se ha manchado las manos de sangre. Pero yo añado, los pensamientos están ahí y son igual de impuros y quien sabe si no llegará el día que de tanto llamar al odio alguien coja la llamada y se haga su particular Cruzada matando a más que posibles inocentes. Y si no lo ven posible, miren en Estados Unidos, lo sucedido en Charlottesville, donde cristianos blancos occidentales, espoleados por los mensajes racistas de su propio presidente, han salido a declarar la guerra al diferente hasta el punto que incluso uno de ellos se dedicó a atropellar a otra multitud que se contramanifestaba contra ellos (vaya, ¿les suena ese modus operandi?).
El odio por el odio llama al odio y solo genera odio. El odio es irracional, es intransigente, es intolerante, y sobre todo es ignorante. Si esas son sus características, se sabe como combatirlo, pero cuando no se quiere y al odio se le enfrenta con odio, la bola crecerá hasta que la humanidad sea más inhumana que nunca (y, Dios no quiera, volvamos a vivir episodios terribles de nuestra historia).
Yo, Dios me perdone, y creo que lo hará porque me comprenderá, hoy no quiero ser cofrade. No quiero ser cofrade mientras un cofrade piense así. No quiero ser cofrade mientras un cofrade alimente el odio. No quiero ser cofrade si ser cofrade significa ser un hipócrita y tomar del mensaje de Cristo solo lo que nos interesa.
No quiero ser cofrade. Quiero ser cristiano. Quiero ser hombre. Quiero ser libre. Quiero la paz y el amor. Quiero que todos renuncien al odio. Y solo así no volver a sentir miedo.
He dicho.
Y el que no quiera volver a leerme o a seguirme en Twitter porque se ha sentido identificado, tiene las puertas abiertas. Prefiero predicar en el desierto que estar rodeado de animales indeseables.
25 de julio de 2017
El músico cofrade, ¿comprometido o absentista?
Una de las cosas que más me ha llamado siempre la atención del mundo interno de la música cofrade, de las bandas, es el tema del compromiso, o mejor dicho, de la ausencia de él entre el musifrade medio.
Muchas veces, medio en broma por el contenido, pero como toda broma guarda su punto de verdad, circulan por ejemplo entre las cuentras fakes cofrades, las cuentas humorísticas, bromas o chascarrillos sobre lo acostumbrado que está el músico cofrade a no cumplir con sus ensayos, lo común del absentismo en este gremio, o las disparatadas excusas que estos pueden llegar a dar con tal de no ir a tocar o ensayar.
Ese es el lado humorístico, el lado de broma, pero, ¿cuánto de verdad hay tras ese humor? El humor se inspira en la vida real, y en la vida real, ya hablando en serio, no es tampoco extraño escuchar del boca a boca, en círculos cofrades o leer en foros que la banda X las está pasando putas porque sus músicos no asisten, que se plantean la disolución si siguen así, que hay directivas que no toman cartas en el asunto porque cualquier intento disciplinario sería en vano o porque directamente no quieran, que hay músicos que tienen venia especial para faltar pero otros no, que en otros casos se produce el efecto contagio y si fulano no va mengano tampoco,... así hasta que se llegan a dar noticias, cada vez por desgracia más frecuentes, de bandas que o tienen que recurrir a inventos varios para sobrevivir (por ejemplo el tema de las fusiones) o que directamente desaparecen incapaces de hacer frente a este fenómeno.
Partiendo de la base de que la música cofrade no deja de ser una afición (salvo algunas bandas profesionales o semiprofesionales en las que, obviamente, el absentismo ni se contempla) y que por tanto ninguna persona que esté voluntariamente en este mundillo puede estar obligado a nada, también es cierto que el músico cofrade, o al menos así opino yo, cuanto se apunta a su banda adquiere un compromiso que debería ser capaz de cumplir y si no lo es, el mismo músico debería tomar conciencia y echarse a un lado sabedor de que esté faltando a dicho compromiso adquirido. Pero por alguna extraña razón que desconozco, el músico cofrade absentista medio (para abreviar lo llamaremos el paseatraje) no tiene conciencia alguna ni sentido de solidaridad para con sus compañeros, traducido que directamente se la suda todo: se la sudan sus compañeros, se la suda tirar por tierra el trabajo de los ensayos a los que no ha ido, se la sudan los contratos firmados, etc...
De ahí la pregunta: ¿Son los músicos cofrades -en su mayoría- unos personajes de nuestra Semana Santa comprometidos o no?
Lo arriba explicado puede dar la idea de que no. Yo mismo tengo esa impresión debido a mi propia observación, a la observación de los ejemplos que me pillen más cercanos, a la información que me llega, a lo que conocidos míos que son músicos cofrades (y es que por suerte -en unos casos- o por desgracia -en otros-, conozco bastante gente del mundillo, tanto en persona como por las redes), conocidos que en su mayoría hablan, y en muchos casos nada bien, de esta problemática en sus bandas, problemática que existe en más bandas de las que uno se podría creer pero que se intenta tapar todas por motivos más que lógicos: y es que, ¿qué Hermandad contrataría a una banda sabiendo que sus músicos no ensayan?
Pero las impresiones pueden ser erróneas, de ahí que estos últimos días, como habrán podido comprobar en mi cuenta Twitter, haya realizado una serie de encuestas para tomar aunque sea una muestra "a pie de atril", es decir, de otros músicos. He de decir que en las encuestas han participado una media de 70 personas por lo que el muestrario no es muy amplio pero creo que los resultados dados sí pueden ser bastante significativos y orientativos de la completa realidad.
La primera pregunta la encaminé a conocer datos sobre la asistencia en las bandas de los encuestados, encuestando sobre el porcentaje de asistencia, la cantidad de componentes sobre el total, que cumplían con el compromiso de asistir a sus ensayos de manera habitual. Estos fueron los resultados arrojados:
Fíjense que lo más votado ha sido que la asistencia normal es de entre un 50 y un 70 %. Esto por ejemplo supone que en una banda de 100 músicos están asistiendo normalmente entre 50 y 70 componentes, cifra aceptable, pero, ¿qué ocurría con ese régimen de asistencia en una banda más pequeña? Pues estaríamos que en una banda de, por ejemplo, 70 músicos solo asisten entre 35 y 49, en una de 60 irían entre 30 y 42 o en una banda pequeña de pueblo de 55 estaríamos hablando de ensayos con solo entre 27 y 35 músicos.
Pero ahí no queda la cosa. La segunda opción más votada es la de que asisten a ensayar, ojo, menos del 50 % de músicos, es decir, menos de la mitad de una banda, menos de la mayoría simple.
Y sumando ambas opciones encontramos que ganarían por mayoría (68 %) las bandas que cuentan con menos asistencia, siendo solo 1 de cada 10, solo un 10 %, las bandas que habitualmente rozarían la plena asistencia, o sea, la minoría.
Considerando que las marchas actuales están pensadas para ser defendidas correctamente por, mínimo, unos 50 músicos, nos encontramos con que la mayoría de bandas su rutina se basa en ensayos más que deficientes.
Pero claro, uno puede pensar que sería incorrecto juzgar esos datos de no asistencia sin pararse a conocer o plantearse que puede haber causas que lo expliquen y lo justifiquen. A ello dediqué la segunda encuesta que dio estos números:
En el lado opuesto, apenas un 25 % de los encuestados dan validez a justificaciones más lógicas y creíbles, sobre todo a las laborales. Solo un 6 % apuntan a que las causas son obligaciones familiares (y por obligaciones familiares obviamente nos referimos a causas creíbles -atender a algún familiar que no pueda valerse por sí mismo, enfermedad, defunciones, compromisos ineludibles como las BBC,...-, no a excusas como querer pasar más tiempo con la parienta, el cumpleaños del gato, ha venido un familiar de fuera -y aunque va a pasar aquí un mes yo quiero ir a verlo curiosamente en días de ensayo-, etc...), cuando no deja de ser curioso que es una de las justificaciones más esgrimidas por los paseatrajes de turno.
Uniendo estas dos primeras encuestas encontramos un panorama nada alentador: estaríamos hablando de que una elevada cantidad de músico no asistirían a sus ensayos y además faltan sin motivación seria alguna, es decir, una evidente falta de compromiso de una gran parte de personas que forman parte de este mundillo y no solo eso, sino que lógicamente son personas que están perjudicando el trabajo y la imagen del resto sin importarles lo más mínimo. Egoísmo en su máxima expresión.
¿Cuáles son las causas de todo esto? ¿Por qué sucede así? Cabría preguntarse. Cuando se habla de la corrupción, por ejemplo, se suele apuntar a la laxa actitud de la justicia para combatirla y a la impunidad de los corruptos, en resumen, se achaca a que los que mandan no son rigurosos. Por eso la tercera encuesta la tiré en ese sentido: qué hacen las bandas, o qué no hacen, para evitar el absentismo de sus músicos. Los resultados:
El resto, un 76 %, piensa que o no se están tomando medidas correctas porque o bien no se cumplen, o bien no se aplican con un criterio igualitario, o directamente es que no se toma ninguna medida . Es decir, todas las opciones que nos dejan ver que o hay músicos impunes y/o se está dando a entender al resto que se puede faltar cuando se quiera porque no tendrá consecuencias.
Desolador. ¿Por qué permiten las bandas dicha impunidad cuando es claramente más contraproducente y destructivo que constructivo, que es algo que para nada beneficia a los intereses de nadie, salvo del que falta? La verdad es que dudo que alguien tenga respuesta a esto. En mi cabeza personalmente por lo menos no cabe esta situación, no comprendo por qué se hace. Quizás por eso cada vez creo menos en lado humano de este mundillo, por eso creo que mientras siga así nunca me dignaría a fomar parte de él y me centro más en solo disfrutar de la música, de las obras musicales, sin más.
Para terminar la cuarta pregunta la dediqué a ver las franjas de edad más representativas en la música cofrade ya que una de las cosas a las que se achaca esta falta de compromiso es a la falta de valores entre la juventud de hoy en día. Los resultados fueron:
Bien, hasta aquí los resultados de esta especie de "estudio". La verdad no quisiera exponer mis conclusiones generales (que las tengo) a estos resultados porque, primero, creo que son conclusiones que saltan a la vista y que muchos seguramente coincidiremos en ellas, y segundo porque habrá quienes lleguen a otras conclusiones o encuentren otras causas para explicar este fenómeno.*
* Por ejemplo, ¿tendrá algo que ver la minusvaloración económica de las Hermandades hacia las bandas no grandes? Es decir, esto vendría a ser como cuando haces algo bien pero nadie te lo valora y acabas perdiendo el interés y lo haces a desgana y mal, ¿responden los músicos así a que su trabajo no se valore desde sus contratantes y sus directivas?.
O incluso lo opuesto: se ha mimado demasiado, se le ha aumentado demasiado el ego a algunos músicos cofrades que no son capaces de tener los pies en la tierra y al creerse superiores se creen con el poder de hacer lo que se les venga en gana.
Sería interesante ver si hay correlación con estas cuestiones también.
Lo cierto es que los resultados no son nada alentadores y no hablan muy bien de la imagen que da y que podemos tener del músico cofrade. ¿Es una imagen acertada? ¿O se ve empañada precisamente por estos garbanzos negros? Lo único seguro es que el absentismo entre los músicos cofrades causa un gran daño a la música cofrade, a su correcto desarrollo y que parece ser que no se está haciendo lo correcto por evitarlo.
Muchas veces, medio en broma por el contenido, pero como toda broma guarda su punto de verdad, circulan por ejemplo entre las cuentras fakes cofrades, las cuentas humorísticas, bromas o chascarrillos sobre lo acostumbrado que está el músico cofrade a no cumplir con sus ensayos, lo común del absentismo en este gremio, o las disparatadas excusas que estos pueden llegar a dar con tal de no ir a tocar o ensayar.
Ese es el lado humorístico, el lado de broma, pero, ¿cuánto de verdad hay tras ese humor? El humor se inspira en la vida real, y en la vida real, ya hablando en serio, no es tampoco extraño escuchar del boca a boca, en círculos cofrades o leer en foros que la banda X las está pasando putas porque sus músicos no asisten, que se plantean la disolución si siguen así, que hay directivas que no toman cartas en el asunto porque cualquier intento disciplinario sería en vano o porque directamente no quieran, que hay músicos que tienen venia especial para faltar pero otros no, que en otros casos se produce el efecto contagio y si fulano no va mengano tampoco,... así hasta que se llegan a dar noticias, cada vez por desgracia más frecuentes, de bandas que o tienen que recurrir a inventos varios para sobrevivir (por ejemplo el tema de las fusiones) o que directamente desaparecen incapaces de hacer frente a este fenómeno.
Partiendo de la base de que la música cofrade no deja de ser una afición (salvo algunas bandas profesionales o semiprofesionales en las que, obviamente, el absentismo ni se contempla) y que por tanto ninguna persona que esté voluntariamente en este mundillo puede estar obligado a nada, también es cierto que el músico cofrade, o al menos así opino yo, cuanto se apunta a su banda adquiere un compromiso que debería ser capaz de cumplir y si no lo es, el mismo músico debería tomar conciencia y echarse a un lado sabedor de que esté faltando a dicho compromiso adquirido. Pero por alguna extraña razón que desconozco, el músico cofrade absentista medio (para abreviar lo llamaremos el paseatraje) no tiene conciencia alguna ni sentido de solidaridad para con sus compañeros, traducido que directamente se la suda todo: se la sudan sus compañeros, se la suda tirar por tierra el trabajo de los ensayos a los que no ha ido, se la sudan los contratos firmados, etc...
De ahí la pregunta: ¿Son los músicos cofrades -en su mayoría- unos personajes de nuestra Semana Santa comprometidos o no?
Lo arriba explicado puede dar la idea de que no. Yo mismo tengo esa impresión debido a mi propia observación, a la observación de los ejemplos que me pillen más cercanos, a la información que me llega, a lo que conocidos míos que son músicos cofrades (y es que por suerte -en unos casos- o por desgracia -en otros-, conozco bastante gente del mundillo, tanto en persona como por las redes), conocidos que en su mayoría hablan, y en muchos casos nada bien, de esta problemática en sus bandas, problemática que existe en más bandas de las que uno se podría creer pero que se intenta tapar todas por motivos más que lógicos: y es que, ¿qué Hermandad contrataría a una banda sabiendo que sus músicos no ensayan?
Pero las impresiones pueden ser erróneas, de ahí que estos últimos días, como habrán podido comprobar en mi cuenta Twitter, haya realizado una serie de encuestas para tomar aunque sea una muestra "a pie de atril", es decir, de otros músicos. He de decir que en las encuestas han participado una media de 70 personas por lo que el muestrario no es muy amplio pero creo que los resultados dados sí pueden ser bastante significativos y orientativos de la completa realidad.
La primera pregunta la encaminé a conocer datos sobre la asistencia en las bandas de los encuestados, encuestando sobre el porcentaje de asistencia, la cantidad de componentes sobre el total, que cumplían con el compromiso de asistir a sus ensayos de manera habitual. Estos fueron los resultados arrojados:
Sorprendentes, al menos para mí ya que como digo, en algo que no es obligatorio pero que para hacerse bien y por respeto hacia los compañeros y las Hermandades que te contratan requiere de cierta implicación y compromiso, estas cifras son llamativas cuanto menos.Quiero comprobar una teoría.Sed sinceros,las encuestas son anónimas: ¿Cuál es el porcentaje REAL de asistencia a ensayos en vuestras bandas?— El Contrapunto (@ContrapuntoSed) 21 de julio de 2017
Fíjense que lo más votado ha sido que la asistencia normal es de entre un 50 y un 70 %. Esto por ejemplo supone que en una banda de 100 músicos están asistiendo normalmente entre 50 y 70 componentes, cifra aceptable, pero, ¿qué ocurría con ese régimen de asistencia en una banda más pequeña? Pues estaríamos que en una banda de, por ejemplo, 70 músicos solo asisten entre 35 y 49, en una de 60 irían entre 30 y 42 o en una banda pequeña de pueblo de 55 estaríamos hablando de ensayos con solo entre 27 y 35 músicos.
Pero ahí no queda la cosa. La segunda opción más votada es la de que asisten a ensayar, ojo, menos del 50 % de músicos, es decir, menos de la mitad de una banda, menos de la mayoría simple.
Y sumando ambas opciones encontramos que ganarían por mayoría (68 %) las bandas que cuentan con menos asistencia, siendo solo 1 de cada 10, solo un 10 %, las bandas que habitualmente rozarían la plena asistencia, o sea, la minoría.
Considerando que las marchas actuales están pensadas para ser defendidas correctamente por, mínimo, unos 50 músicos, nos encontramos con que la mayoría de bandas su rutina se basa en ensayos más que deficientes.
Pero claro, uno puede pensar que sería incorrecto juzgar esos datos de no asistencia sin pararse a conocer o plantearse que puede haber causas que lo expliquen y lo justifiquen. A ello dediqué la segunda encuesta que dio estos números:
Y los resultados son más llamativos aun que los de la anterior encuesta. Nos encontramos con que una amplia mayoría, un 75 % de los encuestados, consideran que las causas de la mayor parte de estas ausencias no están bien justificadas (alguien me apuntaba en Twitter a excusas como el fútbol, el gym, etc...) o directamente ni lo están. De hecho esta es la opción más votada: un 40 % de los encuestados afirman que las faltas de asistencia en sus bandas están injustificadas.Segunda parte de la encuesta. De todas las faltas de asistencia en vuestras bandas, ¿cuál es la causa de la mayoría?— El Contrapunto (@ContrapuntoSed) 22 de julio de 2017
En el lado opuesto, apenas un 25 % de los encuestados dan validez a justificaciones más lógicas y creíbles, sobre todo a las laborales. Solo un 6 % apuntan a que las causas son obligaciones familiares (y por obligaciones familiares obviamente nos referimos a causas creíbles -atender a algún familiar que no pueda valerse por sí mismo, enfermedad, defunciones, compromisos ineludibles como las BBC,...-, no a excusas como querer pasar más tiempo con la parienta, el cumpleaños del gato, ha venido un familiar de fuera -y aunque va a pasar aquí un mes yo quiero ir a verlo curiosamente en días de ensayo-, etc...), cuando no deja de ser curioso que es una de las justificaciones más esgrimidas por los paseatrajes de turno.
Uniendo estas dos primeras encuestas encontramos un panorama nada alentador: estaríamos hablando de que una elevada cantidad de músico no asistirían a sus ensayos y además faltan sin motivación seria alguna, es decir, una evidente falta de compromiso de una gran parte de personas que forman parte de este mundillo y no solo eso, sino que lógicamente son personas que están perjudicando el trabajo y la imagen del resto sin importarles lo más mínimo. Egoísmo en su máxima expresión.
¿Cuáles son las causas de todo esto? ¿Por qué sucede así? Cabría preguntarse. Cuando se habla de la corrupción, por ejemplo, se suele apuntar a la laxa actitud de la justicia para combatirla y a la impunidad de los corruptos, en resumen, se achaca a que los que mandan no son rigurosos. Por eso la tercera encuesta la tiré en ese sentido: qué hacen las bandas, o qué no hacen, para evitar el absentismo de sus músicos. Los resultados:
Y volvemos a tener una imagen que nos dice mucho: solo un 24 % de los encuestados afirma que sus bandas sí toman medidas contra las faltas de asistencia -injustificadas, claro está- de sus músicos.Tercera parte de la encuesta, pregunta 1: ¿Toman vuestras bandas medidas contra el absentismo de sus músicos?— El Contrapunto (@ContrapuntoSed) 23 de julio de 2017
El resto, un 76 %, piensa que o no se están tomando medidas correctas porque o bien no se cumplen, o bien no se aplican con un criterio igualitario, o directamente es que no se toma ninguna medida . Es decir, todas las opciones que nos dejan ver que o hay músicos impunes y/o se está dando a entender al resto que se puede faltar cuando se quiera porque no tendrá consecuencias.
Desolador. ¿Por qué permiten las bandas dicha impunidad cuando es claramente más contraproducente y destructivo que constructivo, que es algo que para nada beneficia a los intereses de nadie, salvo del que falta? La verdad es que dudo que alguien tenga respuesta a esto. En mi cabeza personalmente por lo menos no cabe esta situación, no comprendo por qué se hace. Quizás por eso cada vez creo menos en lado humano de este mundillo, por eso creo que mientras siga así nunca me dignaría a fomar parte de él y me centro más en solo disfrutar de la música, de las obras musicales, sin más.
Para terminar la cuarta pregunta la dediqué a ver las franjas de edad más representativas en la música cofrade ya que una de las cosas a las que se achaca esta falta de compromiso es a la falta de valores entre la juventud de hoy en día. Los resultados fueron:
Y sí, ciertamente como refleja la encuesta, las bandas cofrades al parecer están formadas en su mayoría por gente joven, por debajo de los 30 años, con una gran presencia de adolescentes y hasta menores. Pero en este caso dudo de la correlación de esto como causa del absentismo, la pérdida de valores creo que es común a toda la sociedad actual y si pudiéramos preguntar estoy seguro que el absentismo del músico cofrade será igual tanto en músicos mayores como en jóvenes.Y 3ª parte de la encuesta, pregunta 2: De los siguientes grupos de edad, ¿cuál es el más representativo en tu banda? Gracias por participar.— El Contrapunto (@ContrapuntoSed) 23 de julio de 2017
Bien, hasta aquí los resultados de esta especie de "estudio". La verdad no quisiera exponer mis conclusiones generales (que las tengo) a estos resultados porque, primero, creo que son conclusiones que saltan a la vista y que muchos seguramente coincidiremos en ellas, y segundo porque habrá quienes lleguen a otras conclusiones o encuentren otras causas para explicar este fenómeno.*
* Por ejemplo, ¿tendrá algo que ver la minusvaloración económica de las Hermandades hacia las bandas no grandes? Es decir, esto vendría a ser como cuando haces algo bien pero nadie te lo valora y acabas perdiendo el interés y lo haces a desgana y mal, ¿responden los músicos así a que su trabajo no se valore desde sus contratantes y sus directivas?.
O incluso lo opuesto: se ha mimado demasiado, se le ha aumentado demasiado el ego a algunos músicos cofrades que no son capaces de tener los pies en la tierra y al creerse superiores se creen con el poder de hacer lo que se les venga en gana.
Sería interesante ver si hay correlación con estas cuestiones también.
Lo cierto es que los resultados no son nada alentadores y no hablan muy bien de la imagen que da y que podemos tener del músico cofrade. ¿Es una imagen acertada? ¿O se ve empañada precisamente por estos garbanzos negros? Lo único seguro es que el absentismo entre los músicos cofrades causa un gran daño a la música cofrade, a su correcto desarrollo y que parece ser que no se está haciendo lo correcto por evitarlo.
14 de julio de 2017
Bandas infravaloradas: Polillas de Cádiz o la miel que no todos saben degustar
Tenía pensado en esta serie de bandas infravaloradas comenzar a seguir un orden AM-CT-BM, por lo que ahora hubiera tocado hablar de una Banda de Música, pero apremia la actualidad y la actualidad nos ha dejado una imagen que, no por ser ya demasiado frecuente, no deja de resultar sorprendente, y más si cabe cuando sucede por partida doble.
Y más extraño aun es que suceda en Cádiz. Cádiz, la Tacita de Plata, la salada claridad, la ciudad más antigua de occidente, la cuna de la libertad y del flamenco, la de los poetas de febrero, la ciudad que quizás tiene la mayor acumulación de artistas por metro cuadrado pues en ninguna ciudad se sacan tantas pequeñas obras de arte efímeras que conjuguen música, poesía y escenografía año a año. La ciudad también de la mejor afición futbolera que resiste con pasión a este fútbol moderno (¿quién al que le guste el fútbol, sea del equipo que sea, no siente simpatía por ese Cádiz -oé-?).
Esa Cádiz también cofrade: la Cádiz de los cargadores, la de la devoción de los humildes viñeros a su Virgen de la Palma aquella que dicen que paró un maremoto, de su Virgen del Rosario "la Galeona", o de ese Nazareno que vive en Santa María y al que los gitanos cantan por la cuesta de Jabonería (mira, un pareado, la poesía se pega cuando se habla de Cádiz), el mismo humilde "Greñúo" ante el que incluso los poetas más ateos son capaces de rendir homenaje en sus coplas porque no dejan de ver en Él a la devoción de su pueblo, de su gente.
Como digo, es más extraño pues Cádiz de Puertas de Tierra para acá siempre se ha visto como una tierra que defiende a ultranza lo suyo, baste ver sus carnavales cuyo concurso es inexpugnable para los de fuera (este año por ejemplo) o la férrea defensa a la carga tradicional en Semana Santa hasta llegar al punto de algunos elementos incluso abuchear a aquellos pasos que se salgan de esa "norma".
Y sin embargo, teniendo dos de las mejores bandas cofrades del panorama como son Rosario y Polillas, solo aparecen brevemente en su Semana Santa acompañando (de momento) a solo un paso cada una.
La última que se ha quedado en esta situación recientemente, y que creo merece una entrada aquí (porque es imposible decir que Rosario esté infravalorada), es la Agrupación, Agrupación Musical de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil de Cádiz, o lo que es lo mismo, "Polillas", apodo que tradicionalmente reciben estos alumnos (dato estilo trivia: al parecer porque el primer colegio de la Guardia Civil estuvo en una antigua fábrica de paños) y apodo que esta Agrupación Musical tomó como nombre desde 1991 y con el que es conocida para muchos cofrades, aunque quizás para no tantos como debiera.
Con una calidad musical impresionante y una afinación musical exquisita, Polillas es de las pocas bandas de Cristo que podrían presumir de hacer Música pero con la primera en mayúsculas (porque, diferenciemos, todas las bandas hacen música -un profesor me enseñó una vez que hasta un golpeo rítmico de un palo es música- pero no todas saben hacer Música).
De hecho, y de ahí como titulo el artículo, personalmente a mí me gusta hacer ese paralelismo equiparando la música de Polillas a la miel: un sonido dulce, afinado, de gusto suave, reconfortante (e incluso a veces también empalagoso, todo sea dicho), potente cuando tiene que serlo pero sin pasarse,... Es un sonido sacado a base de esa casi perfecta afinación, del uso no estridente de los instrumentos (hay bandas, ahora que hablamos de Cádiz, que aquello de "los perros dicen guau y los gatos dicen miau" no se lo saben y en lugar de eso practican que los instrumentos graves hacen "guaaAAUUuuu" y los agudos hacen "miaaAAUUuuu") y, cosa que tampoco hacen muchas bandas, del uso correcto de la instrumentación. Polillas, por ejemplo, fue, no sé si de las primeras en usarlo pero sí de las que lo popularizaron, el uso del fiscorno (también escrito fliscorno) como instrumento melódico y no solo para construir armonías, lo que dota a algunas de sus marchas de una sonoridad bastante propia y original, es de las bandas que también ha sabido sacar mejor partido al timbre de los bombardinos (el bombardino, ese instrumento que muchas bandas todavía no saben cómo usar bien, entre las que lo relegan a un mero instrumento para hacer los bajos junto a las tubas, las que lo tocan como si fuera un trombón perdiendo toda la calidez de su sonido y las que lo usan como si fuera una trompa cuando no siempre puede/debe cumplir ese papel) y recientemente creo recordar que han incluido trompas con también buenos resultados.
A esa calidad musical se une un repertorio propio bastante bueno que ha quedado reflejado en sus 6 grabaciones discográficas, un repertorio en el que quizás destaquen 3 compositores como los que han marcado el sello Polillas ya que prácticmente son los que mejor se pueden adaptar a esta forma de tocar: Pedro Pacheco, José María Sánchez Martín y, sobre todo, Manuel Herrera Raya, este último el compositor quizás más olvidado en música de Cristo y que en su binomio con Polillas ha dejado títulos como El Duelo, Vera Cruz, Sentir Sevilla, Mater,... amén de Polillas ser de las últimas bandas que han interpretado temas como Fons Vitae (este último, según su web, no sigue en su repertorio, con lo cual se puede considerar "extinto" en el panorama de las Agrupaciones actuales) o Transitus Domini, la cual sí mantienen y es una delicia escuchar de esta banda.
El único parche a este repertorio y esta música es el habitual en esta clase de bandas: las bastardizaciones de los clásicos perpetradas por estos mismos compositores que han transformado a clásicos como Alma de Dios, Perdona a tu pueblo o Santa María de la Esperanza en "cosas" a veces irreconocibles.
Como digo arriba, hago el paralelismo de que la música de Polillas es como la miel. ¿Y qué pasa con la miel? Que no se hizo para la boca del asno.
En una Semana Santa en general donde triunfa bastante la mediocridad, donde triunfa un regusto efectista por encima de un gusto por la exquisitez o la calidad, donde mandan las modas globalizadas de la Semana Santa 3.0 exportadas de un ficticio modelo por cuanto Youtube e Internet en general lo han exagerado,... en esta Semana Santa de hoy día, bandas como Polillas parece que no tienen cabida por cuanto no dan lo que gusta a los 4 paletos que desgraciadamente hoy suponen los grupos de fuerza en las cofradías, a saber, comandados por el martillo y el costal y por Juntas de Gobierno protagonistas y poco formadas que gustan de dar el cante, y seguido a veces por el interés económico y esas bandas regaladas que empiezan por devaluarse a sí mismas para terminar devaluando al resto.
Entre unos y otros factores, Polillas, que venía de tener creo recordar 5 Hermandades en su ciudad (Borriquita, Nazareno del Amor, Aguas, Huerto y Expiración) para 2018 tendrá solo uno y a saber si como están las cosas no les queda ninguno. Y de ellos dos fueron cambios a sendas Agrupaciones Musicales y no consecutivos (en 2016 "pierden" el Huerto y para 2017 Expiración) algo medio normal. Los que no parecen serlo son los dos cambios que han sufrido de cara a 2018 y en una secuencia de unas pocas semanas cuando tanto el Nazareno del Amor como las Aguas anuncian no renovar a Polillas para sustituirlas, no por otras Agrupaciones, sino para cambiar diamentralmente de estilo al de Cornetas y Tambores. Y es que, partiendo primero de la base siempre de que ninguna Agrupación o Banda está por encima de una Hermandad ni deba tocar por decreto por muy duradera que haya sido la relación hasta entonces, pero ¿qué lleva a, no ya una sino a dos Hermandades a sustituir una banda de primera fila con un sello propio y una calidad indiscutible por bandas de otro estilo que, por muy buenas que sean, no son de un nivel equivalente? Y no solo eso sino ¿qué las lleva además a optar por bandas que son no son conocidas precisamente por tener personalidad propia? La respuesta es lo dicho anteriormente: las modas, la globalización cofrade, los grupos de presión y las Juntas que se dejan llevar por las corrientes y/o intentan ser lo que no son (¿o no es llamativo que las Aguas de Cádiz cambie a una banda estilo Tres Caídas justo cuando la banda trianera precisamente está ya completamente asentada en su homónima de Sevilla cuyo misterio representa lo mismo?).
Nos queda un caso entonces en el que la banda es infravalorada pero no por recibir poca valoración sino por una excesiva sobrevaloración de lo que la rodea que deja a Polillas, y a muchas otras que están en situaciones similares, en un nivel injustamente inferior a ojos del cofrade medio. Esos cofrades medios que por alguna extraña razón valorarán más estar a la última al precio que sea. Como si alguien tiene, pongamos, un bolso Gucci de marca pero un día se ponen de moda los bolsos Louis Vuitton y cambia su Gucci de marca por un Louis Vuitton de los chinos solo por aparentar, solo por ir a la moda. Cosas inexplicables para una mente racional.
Pero no todo en el monte será orégano y Polillas puede sacar una importante lección de esta situación del mismo modo que Redención de Córdoba en su día la sacó cuando le pasó algo similar, especialmente tras el síndrome post-Magna: Polillas descubrirá (y por lo visto así lo afirman desde su directiva) que fuera de Cádiz habrá muchos cofrades deseosos por aprovechar la oportunidad que se les habrá presentado de poder contar con una buena banda que de repente ha quedado libre, Polillas ha sabido gracias a las muestras de apoyo recibidas que sí cuenta con la valoración de los amantes de la buena música y, cuando estas modas mueran y haya quien se pueda arrepentir de lo decidido tan impulsivamente, quizás como le pasó también a Redención no recuperarán todo lo perdido, pero sí se verán reforzados por la situación y podrán alzar la cabeza porque, pese a todo, no han tenido que disculparse ni renunciar por hacer la música que hacen, como ellos la sienten y con ese respeto y cuidado que transmiten con ella.
El tiempo, en resumen, acaba poniendo todo en su lugar.
Puntos a resaltar: el cuidado y atención a la musicalidad. Una apuesta musicalidad reforzada además por un buen repertorio propio en su mayoría, a veces con apuestas bastante arriesgadas en cuanto escapan a la sonoridad habitual para estos conjuntos de viento-metal. Polillas dignifica, de hecho, a todo el conjunto de "brass bands" cofrades (Agrupaciones y Cornetas para que nos entendamos) al demostrar que es posible tocar en viento-metal sin ser estridente.
En su contra: las bastardizaciones de algunas marchas clásicas...ufff. Arreglar no debería ser transformar una marcha en una cosa completamente distinta a lo que es porque entonces ya nos pasamos al terreno de las versiones. El apellido, como suelo decir, siempre pesa. Ser Agrupación Musical por lo visto este año se ha convertido en un nuevo handicap.
Y más extraño aun es que suceda en Cádiz. Cádiz, la Tacita de Plata, la salada claridad, la ciudad más antigua de occidente, la cuna de la libertad y del flamenco, la de los poetas de febrero, la ciudad que quizás tiene la mayor acumulación de artistas por metro cuadrado pues en ninguna ciudad se sacan tantas pequeñas obras de arte efímeras que conjuguen música, poesía y escenografía año a año. La ciudad también de la mejor afición futbolera que resiste con pasión a este fútbol moderno (¿quién al que le guste el fútbol, sea del equipo que sea, no siente simpatía por ese Cádiz -oé-?).
Esa Cádiz también cofrade: la Cádiz de los cargadores, la de la devoción de los humildes viñeros a su Virgen de la Palma aquella que dicen que paró un maremoto, de su Virgen del Rosario "la Galeona", o de ese Nazareno que vive en Santa María y al que los gitanos cantan por la cuesta de Jabonería (mira, un pareado, la poesía se pega cuando se habla de Cádiz), el mismo humilde "Greñúo" ante el que incluso los poetas más ateos son capaces de rendir homenaje en sus coplas porque no dejan de ver en Él a la devoción de su pueblo, de su gente.
Como digo, es más extraño pues Cádiz de Puertas de Tierra para acá siempre se ha visto como una tierra que defiende a ultranza lo suyo, baste ver sus carnavales cuyo concurso es inexpugnable para los de fuera (este año por ejemplo) o la férrea defensa a la carga tradicional en Semana Santa hasta llegar al punto de algunos elementos incluso abuchear a aquellos pasos que se salgan de esa "norma".
Y sin embargo, teniendo dos de las mejores bandas cofrades del panorama como son Rosario y Polillas, solo aparecen brevemente en su Semana Santa acompañando (de momento) a solo un paso cada una.
La última que se ha quedado en esta situación recientemente, y que creo merece una entrada aquí (porque es imposible decir que Rosario esté infravalorada), es la Agrupación, Agrupación Musical de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil de Cádiz, o lo que es lo mismo, "Polillas", apodo que tradicionalmente reciben estos alumnos (dato estilo trivia: al parecer porque el primer colegio de la Guardia Civil estuvo en una antigua fábrica de paños) y apodo que esta Agrupación Musical tomó como nombre desde 1991 y con el que es conocida para muchos cofrades, aunque quizás para no tantos como debiera.
Con una calidad musical impresionante y una afinación musical exquisita, Polillas es de las pocas bandas de Cristo que podrían presumir de hacer Música pero con la primera en mayúsculas (porque, diferenciemos, todas las bandas hacen música -un profesor me enseñó una vez que hasta un golpeo rítmico de un palo es música- pero no todas saben hacer Música).
De hecho, y de ahí como titulo el artículo, personalmente a mí me gusta hacer ese paralelismo equiparando la música de Polillas a la miel: un sonido dulce, afinado, de gusto suave, reconfortante (e incluso a veces también empalagoso, todo sea dicho), potente cuando tiene que serlo pero sin pasarse,... Es un sonido sacado a base de esa casi perfecta afinación, del uso no estridente de los instrumentos (hay bandas, ahora que hablamos de Cádiz, que aquello de "los perros dicen guau y los gatos dicen miau" no se lo saben y en lugar de eso practican que los instrumentos graves hacen "guaaAAUUuuu" y los agudos hacen "miaaAAUUuuu") y, cosa que tampoco hacen muchas bandas, del uso correcto de la instrumentación. Polillas, por ejemplo, fue, no sé si de las primeras en usarlo pero sí de las que lo popularizaron, el uso del fiscorno (también escrito fliscorno) como instrumento melódico y no solo para construir armonías, lo que dota a algunas de sus marchas de una sonoridad bastante propia y original, es de las bandas que también ha sabido sacar mejor partido al timbre de los bombardinos (el bombardino, ese instrumento que muchas bandas todavía no saben cómo usar bien, entre las que lo relegan a un mero instrumento para hacer los bajos junto a las tubas, las que lo tocan como si fuera un trombón perdiendo toda la calidez de su sonido y las que lo usan como si fuera una trompa cuando no siempre puede/debe cumplir ese papel) y recientemente creo recordar que han incluido trompas con también buenos resultados.
A esa calidad musical se une un repertorio propio bastante bueno que ha quedado reflejado en sus 6 grabaciones discográficas, un repertorio en el que quizás destaquen 3 compositores como los que han marcado el sello Polillas ya que prácticmente son los que mejor se pueden adaptar a esta forma de tocar: Pedro Pacheco, José María Sánchez Martín y, sobre todo, Manuel Herrera Raya, este último el compositor quizás más olvidado en música de Cristo y que en su binomio con Polillas ha dejado títulos como El Duelo, Vera Cruz, Sentir Sevilla, Mater,... amén de Polillas ser de las últimas bandas que han interpretado temas como Fons Vitae (este último, según su web, no sigue en su repertorio, con lo cual se puede considerar "extinto" en el panorama de las Agrupaciones actuales) o Transitus Domini, la cual sí mantienen y es una delicia escuchar de esta banda.
El único parche a este repertorio y esta música es el habitual en esta clase de bandas: las bastardizaciones de los clásicos perpetradas por estos mismos compositores que han transformado a clásicos como Alma de Dios, Perdona a tu pueblo o Santa María de la Esperanza en "cosas" a veces irreconocibles.
Como digo arriba, hago el paralelismo de que la música de Polillas es como la miel. ¿Y qué pasa con la miel? Que no se hizo para la boca del asno.
En una Semana Santa en general donde triunfa bastante la mediocridad, donde triunfa un regusto efectista por encima de un gusto por la exquisitez o la calidad, donde mandan las modas globalizadas de la Semana Santa 3.0 exportadas de un ficticio modelo por cuanto Youtube e Internet en general lo han exagerado,... en esta Semana Santa de hoy día, bandas como Polillas parece que no tienen cabida por cuanto no dan lo que gusta a los 4 paletos que desgraciadamente hoy suponen los grupos de fuerza en las cofradías, a saber, comandados por el martillo y el costal y por Juntas de Gobierno protagonistas y poco formadas que gustan de dar el cante, y seguido a veces por el interés económico y esas bandas regaladas que empiezan por devaluarse a sí mismas para terminar devaluando al resto.
Entre unos y otros factores, Polillas, que venía de tener creo recordar 5 Hermandades en su ciudad (Borriquita, Nazareno del Amor, Aguas, Huerto y Expiración) para 2018 tendrá solo uno y a saber si como están las cosas no les queda ninguno. Y de ellos dos fueron cambios a sendas Agrupaciones Musicales y no consecutivos (en 2016 "pierden" el Huerto y para 2017 Expiración) algo medio normal. Los que no parecen serlo son los dos cambios que han sufrido de cara a 2018 y en una secuencia de unas pocas semanas cuando tanto el Nazareno del Amor como las Aguas anuncian no renovar a Polillas para sustituirlas, no por otras Agrupaciones, sino para cambiar diamentralmente de estilo al de Cornetas y Tambores. Y es que, partiendo primero de la base siempre de que ninguna Agrupación o Banda está por encima de una Hermandad ni deba tocar por decreto por muy duradera que haya sido la relación hasta entonces, pero ¿qué lleva a, no ya una sino a dos Hermandades a sustituir una banda de primera fila con un sello propio y una calidad indiscutible por bandas de otro estilo que, por muy buenas que sean, no son de un nivel equivalente? Y no solo eso sino ¿qué las lleva además a optar por bandas que son no son conocidas precisamente por tener personalidad propia? La respuesta es lo dicho anteriormente: las modas, la globalización cofrade, los grupos de presión y las Juntas que se dejan llevar por las corrientes y/o intentan ser lo que no son (¿o no es llamativo que las Aguas de Cádiz cambie a una banda estilo Tres Caídas justo cuando la banda trianera precisamente está ya completamente asentada en su homónima de Sevilla cuyo misterio representa lo mismo?).
Nos queda un caso entonces en el que la banda es infravalorada pero no por recibir poca valoración sino por una excesiva sobrevaloración de lo que la rodea que deja a Polillas, y a muchas otras que están en situaciones similares, en un nivel injustamente inferior a ojos del cofrade medio. Esos cofrades medios que por alguna extraña razón valorarán más estar a la última al precio que sea. Como si alguien tiene, pongamos, un bolso Gucci de marca pero un día se ponen de moda los bolsos Louis Vuitton y cambia su Gucci de marca por un Louis Vuitton de los chinos solo por aparentar, solo por ir a la moda. Cosas inexplicables para una mente racional.
Pero no todo en el monte será orégano y Polillas puede sacar una importante lección de esta situación del mismo modo que Redención de Córdoba en su día la sacó cuando le pasó algo similar, especialmente tras el síndrome post-Magna: Polillas descubrirá (y por lo visto así lo afirman desde su directiva) que fuera de Cádiz habrá muchos cofrades deseosos por aprovechar la oportunidad que se les habrá presentado de poder contar con una buena banda que de repente ha quedado libre, Polillas ha sabido gracias a las muestras de apoyo recibidas que sí cuenta con la valoración de los amantes de la buena música y, cuando estas modas mueran y haya quien se pueda arrepentir de lo decidido tan impulsivamente, quizás como le pasó también a Redención no recuperarán todo lo perdido, pero sí se verán reforzados por la situación y podrán alzar la cabeza porque, pese a todo, no han tenido que disculparse ni renunciar por hacer la música que hacen, como ellos la sienten y con ese respeto y cuidado que transmiten con ella.
El tiempo, en resumen, acaba poniendo todo en su lugar.
Puntos a resaltar: el cuidado y atención a la musicalidad. Una apuesta musicalidad reforzada además por un buen repertorio propio en su mayoría, a veces con apuestas bastante arriesgadas en cuanto escapan a la sonoridad habitual para estos conjuntos de viento-metal. Polillas dignifica, de hecho, a todo el conjunto de "brass bands" cofrades (Agrupaciones y Cornetas para que nos entendamos) al demostrar que es posible tocar en viento-metal sin ser estridente.
En su contra: las bastardizaciones de algunas marchas clásicas...ufff. Arreglar no debería ser transformar una marcha en una cosa completamente distinta a lo que es porque entonces ya nos pasamos al terreno de las versiones. El apellido, como suelo decir, siempre pesa. Ser Agrupación Musical por lo visto este año se ha convertido en un nuevo handicap.
3 de julio de 2017
Decálogo del buen músico cofrade
Viendo los tiempos que vivimos y los tiempos que vive la música cofrade, tan alejada de sus principios y de su esencia al calor de la fama, la notoriedad, los likes, retuits, visitas y seguidores. ¿Por qué no proponer este decálogo para que, sin perder todo lo que se ha evolucionado para bien, volver a aquella esencia del buen músico cofrade de antes?
-Ve a los ensayos e intenta aportar en todo lo que puedas.
No te fijes en quienes no lo hacen ni hagas lo mismo que ellos porque entonces te estarás poniendo a su misma altura y nunca lograréis nada. Tampoco pienses tan a la ligera que otras bandas, especialmente las grandes, son diferentes a la tuya: una banda grande no ha llegado hasta ahí de casualidad sino, precisamente, con años de esfuerzo y de trabajo, hasta la banda más grande empezó desde abajo. Nada se logra sin esfuerzo.
-No te quejes, opina.
Si crees que algo no se está haciendo bien en tu banda háblalo con la directiva, pero nunca critiques por la espalda pues solo lograrás crear mal ambiente y envenenar al resto haciendo que las cosas vayan peor. Habrá veces en las que te sorprenda que no todo es como lo parece y ahorrarás frustraciones innecesarias por malentendidos. Si aun así la cosas de verdad no se están haciendo bien y la directiva se niega a mejorar, igualmente no te quejes, actúa, pero siempre pensando en el bien de la banda.
-Antes de criticar el trabajo de los demás piensa si cualquier otro o tú mismo podríais hacerlo mejor.
Si no es así, deja trabajar a quienes mejor lo sepan hacer o de lo contrario no estarás sino remando en contra de los intereses de tu banda.
-Sé realista con tus aspiraciones o las de tu propia banda.
Es bueno intentar superarse para crecer, pero también hay que pensar que lo que no se puede, no se puede, pues tú y tu banda tenéis unas limitaciones. Por ejemplo: si estás empezando a tocar, no pretendas tocar bien en dos días. Si a nivel musical todavía no estás preparado, no pretendas que te suban de voz aunque lleves muchos años tocando. O si tu banda no tiene nivel suficiente, no pretendáis montar la última marcha de moda de una banda grande que sí lo requiera. Los resultados por no ser realistas pueden ser desastrosos.
-Una banda es un grupo, y su calidad debe residir en el grupo.
No pienses, ni consientas que alguien piense, que dentro de una banda hay categorías o clases, evita los endiosamientos y los egos que solo traen problemas y generan conflictos. Nadie es imprescindible pero todos son importantes: un bombo es igual de importante que el solista pues sin bombo no se marcaría el ritmo, un director debe ejercer su liderazgo pero sin músicos a los que dirigir no es nadie y una directiva podrá lograr todo lo que quiera y lucir los galones que quiera que sin un grupo detrás que trabaje no lo podría conseguir. Simplemente recuerda esto: si la banda funcionaba antes de que tú y/o ellos estuvieran, ¿por qué crees que no va a seguir funcionando?
-No traslades lo personal a la banda.
Por ejemplo si algún compañero no te cae bien, sea cual sea el motivo, no lo airees ni dejes que interfiera en la convivencia del grupo, o si tú tienes conflictos con otras personas o grupos de personas fuera de la banda, que estos no se trasladen a ella también. En una banda se está para tocar, para hacer música y, aunque el compañerismo sea también importante, más lo es propiciar un buen ambiente. Prohibido por supuesto hacer "conjuras" con otros para quitarse de en medio a quien os sobre solo por caprichos personales, con esa conducta solo lograrás dos cosas: que tu banda pierda a músicos que a lo mejor están aportando mucho y que tu banda adquiera fama de tener mal ambiente, con la consecuente posible pérdida de posibles componentes o hasta contrataciones.
-Si piensas dejar tu banda, especialmente si es para irte a una más "grande" que la tuya, asegúrate que lo haces con una motivación seria.
De lo contrario piensa, ¿por qué eres músico cofrade? Si lo eres por Fe, el Cristo/Virgen que acompañe una banda grande representa al mismo Cristo/Virgen de tu pueblo. Si lo eres por hobbie, ¿qué más te da practicar tu hobbie en un sitio o en otro? Si por el contrario lo que quieres lograr es notoriedad y fama, y por eso te quieres ir, replantéate si de verdad te puedes considerar músico cofrade.
-Respeta siempre cualquier compromiso al que acuda tu banda.
Habiendo siempre un contrato de por medio, sea en una pequeña aldea como en una capital, sea una Hermandad centenaria con pasos dorados como una joven con pasos provisionales, el contrato supone una relación formal y seria y, por tanto, merece el mismo tratamiento.
-Del mismo modo que debes respetar, hazte respetar a ti mismo, a tu trabajo y el de tu banda.
No apoyes que se toque gratis o por menos valor del que corresponda, no juegues sucio con otros compañeros músicos que trabajan lo mismo que vosotros, evita ridículas guerras por foros y redes sociales que no llevan a nada más que a dañar la imagen del músico cofrade. Si como músicos cofrades y entre músicos cofrades no se dais a valer ni hay respeto, ¿cómo se puede esperar que una Hermandad sí os vaya a dar ese trato?
-Y quizás lo más importante de todo: nunca estés donde no quieras estar.
Trabajar por tu banda está bien y todo lo anterior dicho es importante, pero lo principal es sentirse bien con uno mismo como persona. Si la banda donde estás te supone un refuerzo negativo en tu vida, si no estás disfrutando, si no sientes la empatía de tus compañeros y el ambiente se te hace insoportable, si estar allí te supone disgustos mas grandes que las satisfacciones o incluso si estás sintiendo que ello afecta a tu salud psicológica, emocional y hasta física, tal vez sea hora de dejarlo. Una retirada a tiempo a veces es mejor que una victoria y ahí no se acaba el mundo: en ocasiones pierde más quien no hizo nada por ti a cambio de lo que tú hayas dado por ellos.
Decálogo del buen músico cofrade
-Ve a los ensayos e intenta aportar en todo lo que puedas.
No te fijes en quienes no lo hacen ni hagas lo mismo que ellos porque entonces te estarás poniendo a su misma altura y nunca lograréis nada. Tampoco pienses tan a la ligera que otras bandas, especialmente las grandes, son diferentes a la tuya: una banda grande no ha llegado hasta ahí de casualidad sino, precisamente, con años de esfuerzo y de trabajo, hasta la banda más grande empezó desde abajo. Nada se logra sin esfuerzo.
-No te quejes, opina.
Si crees que algo no se está haciendo bien en tu banda háblalo con la directiva, pero nunca critiques por la espalda pues solo lograrás crear mal ambiente y envenenar al resto haciendo que las cosas vayan peor. Habrá veces en las que te sorprenda que no todo es como lo parece y ahorrarás frustraciones innecesarias por malentendidos. Si aun así la cosas de verdad no se están haciendo bien y la directiva se niega a mejorar, igualmente no te quejes, actúa, pero siempre pensando en el bien de la banda.
-Antes de criticar el trabajo de los demás piensa si cualquier otro o tú mismo podríais hacerlo mejor.
Si no es así, deja trabajar a quienes mejor lo sepan hacer o de lo contrario no estarás sino remando en contra de los intereses de tu banda.
-Sé realista con tus aspiraciones o las de tu propia banda.
Es bueno intentar superarse para crecer, pero también hay que pensar que lo que no se puede, no se puede, pues tú y tu banda tenéis unas limitaciones. Por ejemplo: si estás empezando a tocar, no pretendas tocar bien en dos días. Si a nivel musical todavía no estás preparado, no pretendas que te suban de voz aunque lleves muchos años tocando. O si tu banda no tiene nivel suficiente, no pretendáis montar la última marcha de moda de una banda grande que sí lo requiera. Los resultados por no ser realistas pueden ser desastrosos.
-Una banda es un grupo, y su calidad debe residir en el grupo.
No pienses, ni consientas que alguien piense, que dentro de una banda hay categorías o clases, evita los endiosamientos y los egos que solo traen problemas y generan conflictos. Nadie es imprescindible pero todos son importantes: un bombo es igual de importante que el solista pues sin bombo no se marcaría el ritmo, un director debe ejercer su liderazgo pero sin músicos a los que dirigir no es nadie y una directiva podrá lograr todo lo que quiera y lucir los galones que quiera que sin un grupo detrás que trabaje no lo podría conseguir. Simplemente recuerda esto: si la banda funcionaba antes de que tú y/o ellos estuvieran, ¿por qué crees que no va a seguir funcionando?
-No traslades lo personal a la banda.
Por ejemplo si algún compañero no te cae bien, sea cual sea el motivo, no lo airees ni dejes que interfiera en la convivencia del grupo, o si tú tienes conflictos con otras personas o grupos de personas fuera de la banda, que estos no se trasladen a ella también. En una banda se está para tocar, para hacer música y, aunque el compañerismo sea también importante, más lo es propiciar un buen ambiente. Prohibido por supuesto hacer "conjuras" con otros para quitarse de en medio a quien os sobre solo por caprichos personales, con esa conducta solo lograrás dos cosas: que tu banda pierda a músicos que a lo mejor están aportando mucho y que tu banda adquiera fama de tener mal ambiente, con la consecuente posible pérdida de posibles componentes o hasta contrataciones.
-Si piensas dejar tu banda, especialmente si es para irte a una más "grande" que la tuya, asegúrate que lo haces con una motivación seria.
De lo contrario piensa, ¿por qué eres músico cofrade? Si lo eres por Fe, el Cristo/Virgen que acompañe una banda grande representa al mismo Cristo/Virgen de tu pueblo. Si lo eres por hobbie, ¿qué más te da practicar tu hobbie en un sitio o en otro? Si por el contrario lo que quieres lograr es notoriedad y fama, y por eso te quieres ir, replantéate si de verdad te puedes considerar músico cofrade.
-Respeta siempre cualquier compromiso al que acuda tu banda.
Habiendo siempre un contrato de por medio, sea en una pequeña aldea como en una capital, sea una Hermandad centenaria con pasos dorados como una joven con pasos provisionales, el contrato supone una relación formal y seria y, por tanto, merece el mismo tratamiento.
-Del mismo modo que debes respetar, hazte respetar a ti mismo, a tu trabajo y el de tu banda.
No apoyes que se toque gratis o por menos valor del que corresponda, no juegues sucio con otros compañeros músicos que trabajan lo mismo que vosotros, evita ridículas guerras por foros y redes sociales que no llevan a nada más que a dañar la imagen del músico cofrade. Si como músicos cofrades y entre músicos cofrades no se dais a valer ni hay respeto, ¿cómo se puede esperar que una Hermandad sí os vaya a dar ese trato?
-Y quizás lo más importante de todo: nunca estés donde no quieras estar.
Trabajar por tu banda está bien y todo lo anterior dicho es importante, pero lo principal es sentirse bien con uno mismo como persona. Si la banda donde estás te supone un refuerzo negativo en tu vida, si no estás disfrutando, si no sientes la empatía de tus compañeros y el ambiente se te hace insoportable, si estar allí te supone disgustos mas grandes que las satisfacciones o incluso si estás sintiendo que ello afecta a tu salud psicológica, emocional y hasta física, tal vez sea hora de dejarlo. Una retirada a tiempo a veces es mejor que una victoria y ahí no se acaba el mundo: en ocasiones pierde más quien no hizo nada por ti a cambio de lo que tú hayas dado por ellos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)