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2 de febrero de 2022

Bandas infravaloradas: Vera+Cruz de Palma del Río, hacer música contra todo (y contra todos)

Retomo esta serie de entradas y seguramente, leyendo el título, más de uno (y de dos) esté murmurando un "mi ehte, mi ehte", al más puro estilo de aquellos lacios de la chirigota de 1994 de mi tocayo, muy posiblemente pensando que "ya tardaba en hacer propaganda de su propia banda".
Nada más lejos de la realidad. Si hubiese querido hacer publicidad de mi banda la hubiera hecho mucho antes y no cuando ya llevo más de la decena de entradas y varios años con la "sección", y es más, incluso a esta misma hora, escribiendo estas mismas palabras, me sigo pensando si de verdad lo merece o no. Porque, como en cada casa, hay muy pocas personas con la dedicación y la sincera entrega necesarias para hacerlas merecedoras de dedicárseles un escrito de este tipo (me apuesto a que sobrarían los dedos de las manos, por no decir que incluso bastaría con los 5 dedos de una sola, para contarlas) y en cambio hay muchas que, por desgracia, no se merecen ninguna alabanza por en cuanto el trabajo se hace "a pesar de" y no "gracias a" ellos.
Finalmente considero que aquellas otras pocas personas, por su trabajo desinteresado, por los sofocos, por la quemazón, por aguantar a las otras muchas, se merecen ver reconocida su labor y, en parte, recompensado todo lo que la música no suele recompensar.

Pero partamos de la base, ¿por qué esta banda se merece ser considerada como banda infravalorada?
¿Es una banda que goza de una calidad que le otorgue dicha categoría? Ni de lejos, de hecho, siendo sincero, actualmente no figuraría ni entre las 10 mejores de su propia provincia.
¿Tienen una filosofía y unas formas de proceder en las que se muestra un tratamiento respetuoso hacia la música? Es prácticamente la típica banda de pueblo, agradece que se afine antes de cada actuación y que las partituras lleven numeritos para saber -y no siempre- qué se toca.
¿Presentan un buen repertorio al menos? Sí, pero tampoco es que sea algo ejemplar o para tirar cohetes, simplemente es un repertorio correcto, bastante clasicote y con pocos puntos negros, pero nada que no puedan tener otras agrupaciones.
¿Entonces qué es lo que la hace infravalorada? Considero que algo no se debe valorar solo acorde a su calidad, sino también en relación a si esa calidad es igual o superior al trabajo que la banda realiza, y el trabajo a realizar no es otra cosa sino cómo una determinada banda afronta problemas y contrariedades, cómo se enfrenta al CONTEXTO, y el contexto en el que la banda palmeña realiza su labor es todo lo opuesto a propicio.

Vayamos de lo genérico a lo específico:
A pesar de ser el 5º municipio (sin contar la capital) en número de habitantes de la provincia, Palma del Río es lo que yo llamo como una ciudad con complejo de aldea, es un gran cascarón pero vacío: vacío de contenido, vacío de identidad, vacío de espíritu. 
Y tres son las características que, bajo lo que he observado en mis más de tres décadas de vida en este lugar, definen lo palmeño:
-Por un lado el tremendo pasotismo de la población hacia lo suyo y sus cosas. Fiestas y tradiciones que se han dejado morir con el tiempo con la beneplacencia de un Ayuntamiento que encuentra así un terreno yermo de "palmeñismo" en el que tratar de implantar lo que ellos quieren y eliminar lo que no les gusta. Palma se convierte así en una ciudad con nula identidad cultural, con nada que la defina realmente, en la que artificialmente se impulsa como propia una Feria de Teatro construida por y para unos pocos, mientras que sus Carnavales (antaño muy destacados en la comarca), sus dos ferias, su Semana Santa, su Romería, etc. languidecen ante la pasividad de un pueblo que prefiere llenar casetas de otras ferias, montar carrozas en otras romerías o engrosar las listas de hermanos de otras Hermandades. Todo ello deriva en que el compromiso y la entrega del palmeño muchas veces es de boquilla y eso cuando no directamente brilla por su ausencia.
-Por otro se une que los pocos palmeños que trabajan, la mayoría peca de un inmenso ego que les hace considerarse como los mejores -únicos, incluso- en lo suyo, y eso hace que las luchas intestinas por el control de instituciones y asociaciones sean una constante. El palmeño medio ansía el poder como pocas cosas, más incluso que el bien común. No quiere sacar adelante a su Cofradía, quiere realzar su imagen ligada a ella. No quieren que su equipo deportivo gane, quieren que esas victorias se asocien a su nombre. No quieren contribuir a la historia, quieren ser la historia.
-Y cuando ese palmeño ególatra no tiene el poder, surge la tercera características: la envidia. Desear tener lo que otros tienen. Es por eso que, cuando un palmeño quiere el poder, tratará por todos los medios de hacerse con él, aunque ello suponga desestabilizar su propia institución, asociación, club o lo que sea, y cuando se da el caso que no lo consigue hace lo que decía aquel robot de una serie animada: "me montaré mi propio/a -inserte lo que sea- con casinos y furcias". Un compañero, de hecho, dio la definición perfecta de lo que es este pueblo: "Palma es la ciudad de los tontos, hay tontos de todo y asociaciones de cualquier cosa", a lo que yo añadiría "y por duplicado, puesto que todos quieren mandar". De hecho aquí, por las envidias y ansias de poder, hay o han llegado a haber varias academias de bailes, dos clubes de balonmano, dos clubes de fútbol, varias chirigotas/murgas carnavalescas, varias bandas (de hecho la historia de la música cofrade palmeña se basa precisamente en eso mismo, para qué lo vamos a negar),... e incluso hasta cofradías se fundaron por ese mismo motivo (aunque, por razones obvias, no son los que se han esgrimido ante las autoridades eclesiásticas). En resumen, todo se personaliza, y si alguien tiene vendettas personales contra otra persona acaba trasladando esas mismas cuentas a las asociaciones a las que pertenecen (pisoteando, boicoteando o destruyendo si hace falta).

Estas tres características, hacen que Palma sea un pueblo con prácticamente nula tradición cofrade, con una Semana Santa a la que, ya desde aquel "Trevillazo" en la época de la Ilustración se la fue despojando de su identidad y rasgos propios, y que hoy sigue con las nuevas generaciones "miarmitas" dándole la definitiva puntilla a una celebración hoy día impostada, llena de "morenos y morenas", de "Señores del Compás" (os juro que hay una cofradía que imita dicho apelativo trianero), de izquierdos y artistas, pero que adolece en aspectos más importantes.

Pero si ya están pensando lo difícil que es hacer música cofrade en este contexto, contra todo, imagínense lo que supone, no ya sufrir de ese pasotismo y del ostracismo del pueblo y sus instituciones, sino también sufrir directamente una oposición directa y bastante dura, que tus mismos vecinos y los que se supone que comparten tu misma pasión se encarguen de ponerte palos en las ruedas para impedirte avanzar. Contra todos.
Y no hablamos solo de la labor de unos cuantos trolls sin cargos ni responsabilidades que han llevado lo personal al terreno de lo cofrade. No. 
Hablamos, y lo voy a decir claramente, de que se viene ejerciendo desde el propio ente organizador y aglutinador de las cofradías locales, desde un propio Consejo que de manera consciente y voluntaria ignora, por no decir que deliberadamente veta, a sus paisanos y borra cualquier rastro de la banda local en cuanto lo pueden hacer.
Hablamos de unos medios de comunicación que, si no se les baila el agua, te eliminan de la vida local y tratan de silenciarte. En serio, por algo que parecía ser un lío de faldas yo he llegado a ver a uno de dichos medios obviar toda mención a la banda, eliminar programas anteriores dedicados a la misma e incluso editar vídeos para eliminar dichas menciones, aunque esas menciones sean, por ejemplo, en un acto de firma de convenios con asociaciones en el Ayuntamiento. Así de bestia es la cuestión.
Hablamos de las propias Hermandades (salvo honrosas excepciones), la de la Patrona a la cabeza de todas, que, ya no es que no cuenten con la banda (como digo siempre, cada cual escoge y firma el acompañamiento que considere oportuno, sin que el lugar de procedencia dé ninguna clase de exclusividad o preeminencia), sino que se la excluye de presentar cualquier opción y solo se la considera cuando no se tiene dinero o no se quiere pagar bajo la excusa de "es que sois los del pueblo y podríais ayudar" (sí, ésto también es cierto, que, oye, si esos cofrades lo ven así, entonces yo debería ir a una tienda de ropa o a un fontanero o albañil de allí y les debería decir que por ser de Palma me deberían de regalar ropa, cambiarme gratis el calentador del agua o hacerme a bajo precio la reformita del piso que me gustaría hacer, manda eggs). Es más, hace poco tuve conocimiento que el hecho más reciente de ese tipo tuvo lugar no hará ni un par de meses cuando, para un "triunfal" traslado alguien pensó en la música local, por supuesto multiplicando a lo Bart Simpson (es decir, x 0) la cantidad, apuesto que cercana sino de más de 5 cifras, que algunos días después seguro que cobró una mediática banda hispalense (hay que tenerla de cemento, ¿verdad?).
Y hablamos, y esto es de lo más penoso, de ciertos músicos y ex-músicos palmeños que no parecen poder soportar que dicha institución les sobreviva y siga funcionando tras su marcha, de gente que, tras separar sus caminos de la banda, no es que no puedan olvidarla y seguir hacia adelante, no. Es que tienen que tratar de desestabilizar y hacer el mayor daño posible.

Puedo aseverar con total seguridad y apostándome lo que quisieran, y más viendo la sangría de bandas medianas que últimamente al más mínimo contratiempo acaban rindiéndose y desapareciendo, que cualquier banda, y cuando digo cualquier banda es CUALQUIERA (ya fuera una Pasión de Linares, una Virgen de los Reyes o unas Cigarreras) en estas condiciones no aguantaría ni un asalto y no tardaría en caer y desaparecer
Pero la Vera+Cruz, de momento, no. Y por eso, para mí, es una banda infravalorada, se le infravalora ese mérito, o mejor decir meritazo: porque no es solo que la banda siga sobreviviendo a tanta adversidad, porque no es solo que, a cada mazazo de propios y extraños (sí, las zancadillas también vienen de fuera, como por ejemplo que haya quienes llamen a tus Hermandades con el rumor de que tu banda se ha roto y no tocará para poder pescar contratos, así se está poniendo el mundillo), se reponga. Sino que además siga haciendo música y, aunque tal vez no con una gran calidad, si con la suficiente decencia, más de la que este contexto mostrado le permite, para afrontar más que dignamente sus acompañamientos.
Y si ésto es así luchando contra los elementos, ¿qué no podría ser esta banda si la dejasen trabajar en paz? ¿Qué no podría conseguir si no hubiera tanto tocapelotas por el mundo? ¿Qué hubiera sido incluso si muchos de esos músicos hubieran dejado de lado sus cuentas personales y no involucrasen en ellas a la institución? Grandes cosas, sin duda; pero todas ellas castillos en el aire porque ya sabemos como funciona el mundo y que la realidad es la que es y muy difícilmente cambiará a mejor.

Es por eso que hoy hago este escrito, que sé que muy probablemente causará controversia e incluso las iras de algunos. Sinceramente me la suda, y aprovecho el inciso para volver a repetir la idea de que esta es mi opinión, personal e intransferible, que, sea o no compartida, me representa única y exclusivamente a mí y no a ningún colectivo (que luego sé como  se las gastan algunos y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid tratarán de usar ésto como arma arrojadiza para sus guerras y mierdas particulares).
Incluso preveo que habrá gente de dentro a la que tampoco les gustará (precisamente por esas posibles consecuencias que pueda traer).

Pero si lo hago es porque existe un grupo de músicos cofrades, de gente currante y comprometida, que se parten el alma y la cara por seguir adelante. Que han recibido ostias (y no consagradas, precisamente) de todos los colores habidos y por haber y, sin embargo, siguen remando. Que por la mierda y el veneno de este mundillo habrán podido hasta perder amistades y simpatías solo por defender lo que han visto justo y no traicionar a los suyos. Y que, aun sabiendo que la sentencia posiblemente esté escrita desde hace mucho y el desenlace sea inevitable, no bajan los brazos ni un jodido momento y han mantenido viva, aunque sea débil o hasta agonice, la llama de una tradición que lucha por no perderse en un medio apático y hasta hostil, ante la mirada expectante y morbosa de unos carroñeros que no desean sino verlos caer para darse un festín con los restos.

Es por ellos y por nadie ni nada más. Siéntanse orgullosos quienes crean que deban estarlo porque en verdad lo merecen.

Como terminaba aquel pasodoble de Manolo Santander:
¡QUE VIVAN SUS COJONES!

11 de mayo de 2020

Bandas infravaloradas: Ángeles de Sevilla, a la sombra de las grandes

A lo largo de las entradas que he ido dedicando a bandas que considero infravaloradas del panorama de la música cofrade, prácticamente todas hasta el momento han tenido una característica en común que a mi juicio además ha ayudado a que no sean justamente valoradas: el, como yo lo llamo, "apellido", el no ser de Sevilla.
Sin embargo, no quiero que se me tache, como usualmente se me tacha desde ciertos sectores de dicha ciudad, de tener "manía" o "envidia" a Sevilla, Dios me libre. Lo que sí es cierto que si uno analiza desde un prisma lo más objetivo que pueda la situación de la música cofrade fácilmente se daría cuenta de que la mayoría de bandas (especialmente de la capital) sevillanas se encuentran en su justa valoración a ojos de los cofrades, cuando no incluso alguna que otra sobrevalorada sirviéndose de nombre y/o historia para tapar claras carencias musicales y poniéndose entre las grandes cuando hay bandas consideradas menores que perfectamente las mejoran.
Pero, ¿todas las bandas de Sevilla están consideradas como corresponde? Como digo la mayoría, no todas, pues existe alguna que otra excepción (pocas quizás), la protagonista de hoy, entre ellas.

Hoy haré mención a la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de los Ángeles de Sevilla, banda relativamente joven pues tiene sus inicios en 1992 (y por entonces solo como escuela de percusionistas, pues hasta más adelante no incluiría instrumentos de viento) y  cuya silenciosa pero constante evolución, especialmente notoria prácticamente en el último lustro, vengo siguiendo desde hace algún tiempo.

Para quien les escribe, personalmente y de entrada, sin entrar a valorar todavía cuestiones musicales, lo de esta banda es un auténtico meritazo. Hacer funcionar, y no solo funcionar a secas sino hacerlo con un mínimo de decencia, una banda joven y prácticamente independiente, sin apoyo de una Hermandad, en una ciudad como Sevilla, es casi una misión suicida. De hecho solo hay que mirar el panorama actual en el que las bandas sobrevivientes han sido las ya consagradas que, o bien tienen detrás una Hermandad o tienen más del cuarto de siglo de vida o cuando no son consagradas es porque son juveniles de las anteriores, y las no consagradas y más jóvenes bandas suelen ser bandas menores con una calidad bastante cuestionable. El resto de bandas que se han ido fundando en los últimos años que no han cumplido estos preceptos han ido cayendo pues han sido usadas como "bandas escuela", bandas de usar y tirar por ese perfil de músico cofrade joven ansioso de fama y con ganas de pasar todos los días posible por Campana con una banda grande, que han usado a este tipo de bandas para aprender y luego de trampolín para dar ese salto a la "élite".
Junto a Esencia (pero sin gozar de la buena prensa y el marketing del "revival" clásico y purista que se puso de moda como respuesta a esa otra moda de marchas de dudoso gusto y que, junto a la falta de un rival digno -Centuria, que era la única que ofrecía ese estilo, se había acomodado por tener hasta entonces el monopolio del purismo cornetero- fueron de las cosas que, seamos sinceros, ayudó a aupar a dicha banda, con lo cual no quiero decir que sea mala banda, simplemente que a su calidad se añade que los vientos les fueron propicios), la de los Ángeles es la única banda de origen relativamente reciente y que no cumple las condiciones mencionadas que, no solo sigue en pie (de momento) sino que además lo hace ofreciendo una calidad decente. Bastante decente.

Y es que la banda, a pesar de los más que posibles pesares, no solo se ha mantenido sino que ha ido ofreciendo una evolución constante, evolución que en los últimos años, prácticamente desde la entrada en la dirección musical de Alejandro Moreno Rodríguez (autor que pasa bastante desapercibido a pesar de tener buenas marchas en su haber por no ser autor de cabecera de alguna banda grande) se ha acrecentado más. Ello, unido a la filosofía que ha adoptado la banda en cuanto a la hora de elaborar su repertorio se refiere y que difiere (un poco, tampoco en demasía, luego me explico) del dogma de los "estilos" (en "pasocristo", pero especialmente en CCTT, toda banda no grande que se precie se debe adscribir a un "estilo" concreto -trianero, cigarrero, presentacionero, rosariero y, en menor medida, solero- y tomarlo sin excepciones, incluso a la hora de montar marchas propias que sean del "estilo" o de autores de cabecera de la banda "madre", aunque ello signifique sacrificar buenas marchas de otro "estilo", no acudir a otros buenos autores y, por supuesto, renunciar a una personalidad propia) lo que hace que la Banda de los Ángeles tenga algo más de carácter propio respecto a bandas que, aunque la puedan igualar en calidad, acaban sucumbiendo a vender su personalidad.

Los Ángeles ofrece una correcta interpretación de su música, sin llegar a niveles de excelencia, pero con un buen nivel y además sin llegar a las estridencias a las que llegan la gran mayoría de bandas del género que piensan que potencia=calidad (y no solo bandas, gran parte del público llega también a la misma conclusión, habiendo por ahí bandas muy sobrevaloradas solo porque "pitan fuerte"). Y lo hace, además, sin necesitar de ser una banda sobredimensionada, demostrando que se puede tocar bien con no más de 80 músicos. A eso añaden un repertorio bueno en líneas generales, en el que los clásicos de Escámez, Zueco Ramos y Miraut se suman a una buena muestra del clásico Cigarreras, alguna que otra marcha de Presentación destacando Pilatos a Jesús de Antonio Velasco junto a marchas recientes como Y fue azotado aunque con mayor presencia en este apartado de una gran cantidad de marchas de Rosario de Cádiz (siendo la primera banda de Sevilla que incluye este tipo de repertorio) e incluso marchas de bandas como el Despojado de Granada del compositor Ignacio García, del que cuentan además con varios temas propios, un repertorio propio destacable que cuenta con marchas de su mencionado director musical Alejandro Moreno y de otros nombres como Cristóbal López Gándara.

El "pero" que se podría añadir en dicha cuestión es que, como menciono, la banda difiere del dogma de los estilos pero no en demasía, ya que, aunque no lo tome al pie de la letra, la presencia de repertorio "rosariero" supone un gran porcentaje de su música. Aparte de, no sabemos el por qué, negarse a la inclusión de repertorio Triana que posiblemente aportaría algunas marchas de calidad más.
Esa característica ayuda a que la banda no goce de mucha popularidad, lo que se une a cosas ya mencionadas: no es una banda con más del centenar de músicos, no pertenece a una Hermandad que la pueda apoyar y aupar, tampoco goza del favor de la prensa y, lo típico también común a bandas infravaloradas, el cofrade medio toma el tener pasos en Sevilla como medidor de calidad de una banda. Pero es que eso de no tener pasos en Sevilla, para una banda de la propia ciudad, encima se traduce en más que posibles fugas, más o menos numerosas, de componentes cada temporada, por lo que la banda seguramente tendrá el handicap de tener que estar renovándose año a año, enseñando constantemente a nuevos músicos y reformar con ellos las voces para intentar equilibrarse, por lo que, al tener una plantilla corta no solo en número sino también en fidelidad, no goza de la tranquilidad que al respecto pueda tener una banda grande.

A pesar de ello, la banda pareciera sobreponerse bastante bien a cada obstáculo de esta clase que le presentase, no impidiéndole seguir adelante e incluso seguir mejorando y ofreciendo plenas garantías, tal vez no siendo una banda que roce la excelencia que le permita poder entrar en la masificada Semana Santa de su ciudad, en la que ya están tocando, y algunas no todos los días, prácticamente las mejores bandas del panorama, pero eso no quiere decir que no puedan llevar su música a otras localidades y ciudades. Los Ángeles demuestran así que, incluso siendo de Sevilla, la vida de una banda cofrade ni empieza ni termina en dicha Semana Santa. Puede ser una meta a alcanzar, pero no LA meta, la única meta. Porque pensar y dedicar todos los esfuerzos a ello al final trae consigo la insatisfacción, la infelicidad, el no estar contento con lo que se hace, el no valorar tu propio trabajo y el de tus compañeros, y eso finalmente acaba desembocando en el fin. Otras bandas que no lo tuvieron claro y/o que quisieron mirar tan arriba que el sol les cegó porque se creyeron más de lo que eran acabaron desapareciendo incluso sin ser malas bandas... O sus componentes/direcciones acabaron tentados por las grandes y el pez grande comiéndose al chico, como suele suceder.

El trabajo y la satisfacción de realizarlo al final acaba dando frutos y no cabe duda que esta banda, si no se acaba dejando atrapar por el propio "ecosistema" de la música cofrade de su ciudad y sus normas propias, seguirá en la senda correcta y recibirá. El tiempo nos lo dirá, pero de momento podemos contar con que en Sevilla, oculta por las grandes bandas-marca, existe una buena banda a la que también tener presente.

Puntos a resaltar: un "estilo" y filosofía, en parte, diferentes al de la mayoría de Bandas menores del género que optan por ser satélites de las grandes. Repertorio propio que intenta recurrir a autores de calidad, más que por nombres.

En su contra: no ser una banda muy numerosa, no tener mucha historia, ni nombre, ni prensa, ni una Hermandad por detrás que la aupe. Factores que hacen que, dentro de su ciudad, pueda ser considerada la típica banda-escuela/trampolín para ser utilizada en el paso del músico a una grande. Tener difícil el poder optar a un paso en su Semana Santa, algo que, como siempre digo, es tomado como erróneo medidor de calidad.

4 de mayo de 2020

Bandas infravaloradas: Tubamirum de Cañete de las Torres o la buena música que puede haber en los pueblos

Cañete de las Torres es un pequeño pueblito cordobés rodeado de ese típico mar de olivos que empieza a inundar Andalucía cuando te empiezas a acercar a El Carpio por la A-4. Para un servidor es como el polo opuesto de su tierra de nacimiento, pues, mientras mi pueblo es el último pueblo de Córdoba antes de abandonar la provincia en dirección Sevilla, Cañete limita en el lado contrario con Jaén, y de hecho la imagen que tengo de ese pueblo es la de prácticamente mis 31 años de vida viéndolo por la carretera cuando, primero mi familia y con los años yo también, nos dirigíamos a la vecina Porcuna a trabajar en la campaña de la aceituna (es lo que tiene ser hijo de obrero, y orgulloso de serlo).
Cualquiera le resultaría sorprendente pensar que de esta pequeña población viene una de las mejores bandas, si no la mejor, de la provincia de Córdoba. Pero es que Cañete, para Córdoba y cofradieramente hablando, viene a ser una especie de Salteras para Sevilla (otro pueblito dedicado también al olivo, para más paralelismos). Y es que, si Salteras aporta dos grandísimas bandas a la Semana Santa de su capital, hasta el punto de superar en calidad a otras de poblaciones y ciudades más grandes, Cañete hace lo mismo a la Semana Santa cordobesa con la protagonista de la entrada de hoy en esta sección.

Vengo a referirme a la Banda de Música "Tubamirum", formación que toma su nombre de una parte del fragmento de la secuencia del Dies Irae, en la que se habla del Juicio Final, que dice:
"Tuba mirum spargens sonumper sepulcra regionum,coget omnes ante thronum"
O traducido: "La trompeta esparciendo un sonido admirable por los sepulcros de todos los reinos, reunirá a todos ante el trono". Parte a la que algunos compositores en determinadas misas han dedicado una secuencia propia, siendo la más famosa quizás la del Requiem en Re menor de Mozart de donde, más exactamente, la banda toma su nombre.
Una vez conocido este dato trivia, mencionar de la historia de esta banda que se inicia en 1999 surgiendo como Banda de Música del AMPA del Colegio Ramón Hernández Martínez, tomando posteriormente su nombre y viniendo a cubrir el hueco dejado por una extinta Banda Municipal, siendo por lo tanto en estos comienzos una banda con un perfil claramente juvenil buscando inculcar la música desde edades tempranas.
Quizás por eso, y sumado a esa etapa oscura que la "música de palio" vivió entre finales de los 90 y principios de los 2000 y que era la tónica para un gran porcentaje de Bandas de Música, en estos primeros años nos encontramos una banda con un repertorio, cuanto menos, mediocre que bien podría responder al perfil de cualquier banda media que podamos encontrar en cualquier localidad de Andalucía, tal y como quedó reflejado en un primer trabajo discográfico titulado "Entre Varales" (2004) formado en gran parte por este tipo de marchas. Aun así, las cofradías cordobesas pronto comenzarían a interesarse en la joven banda y en pocos años ya se la vería en varias de ellas, ayudando a que la banda creciera.

Y así, afortunadamente para los cofrades en general, cordobeses en particular, Tubamirum no se quedó estancada y, conforme la propia "música de palio" abandonaba poco a poco ese agujero con la puesta en valor de grandes autores y la difusión de marchas y repertorios de calidad, la Banda también lo hacía y lo hacía a la par que también ganaba calidad interpretativa, una evolución que, de hecho, se puede ver en sus siguientes trabajos discográficos.
De esta forma Tubamirum, que empezó desde temprano ganando la confianza de algunas cofradías de la capital, en la actualidad es toda una referencia de la música de Bandas de plantilla completa en la ciudad califal hasta el punto de estar presente en prácticamente todos los días de su Semana Mayor, acompañando, y habiendo acompañado, a Cofradías de gran calado e historia. En este 2020 hubieran acompañado al Amarrado a la Columna de la Hermandad del Huerto el Domingo de Ramos, a la Merced el Lunes Santo, a la Trinidad de la Santa Faz el Martes Santo (completando junto a Pasión de Linares uno de los mejores acompañamientos musicales que pueda tener una cofradía, ya no en Córdoba, sino a nivel regional incluso), el Miércoles Santo a Rocío y Lágrimas del Perdón, el Jueves Santo en la primera salida de la Esperanza del Valle de la Hermandad de la Cena (no pudo tampoco estrenarse en 2019 y tendrá que esperar ya a 2020) y no olvidándonos de que, hasta que a aquella Junta de Gobierno les dio la fiebre pro-costalera y cornetera (eso sí que es otro virus tremendo), fue la Banda que acompañaba con exquisito gusto al portentoso grupo escultórico de las Angustias que tallara Juan de Mesa.

Como mencionamos, la Banda con los años ha ganado calidad interpretativa, pudiéndose decir que se miran en parte en el espejo de una banda como el Carmen de Salteras (no obstante un ex-Salteras como José Manuel Toscano tiene mucha relación con la banda cañetera) uniéndose a ello un buen repertorio, bastante exquisito y con bastante presencia de marchas cordobesas, si bien no librándose de algún que otro garbanzo negro (Córdoba es Córdoba, qué le vamos a hacer), haciendo por ello que la Banda sea bastante versátil aunque quizás se sienta más cómoda en el registro cuando acompañan a palios de cofradías de "capa" pero elegantes, no sé si me explico (no quisiera ofender metiendo una comparativa, pero no es lo mismo una Hermandad como la Merced o la Cena, de barrio pero sin perder seriedad ni buen gusto, a una como la Paz y Esperanza que...bueno, ya sabemos cómo es). Si bien, no es desdeñable tampoco el repertorio serio/fúnebre que despliegan tras el Amarrado a la Columna desmontando absolutamente el tópico de que las BM son solo para los palios y demostrando que pueden pegar tras una imagen de Cristo con marchas como Jesús de las Penas, Jone, Mater Mea, La Quinta Angustia, etc.

Pero, si Tubamirum está totalmente consagrada en una capital como Córdoba, ¿por qué considerarla como infravalorada? Por varias razones que siempre aparecen:
-la principal el "servalabaricentrismo" del mundo cofrade por el cual, para el cofrade medio, lo que no está en Sevilla, no existe (ahí está que algunos ahora piensan que han descubierto a Pasión de Linares como Colón descubrió América, cuando muchos "vikingos" llevamos ya disfrutando de esas costas mucho tiempo).
-la secundaria, pero no menos importante, que parece que reste caché ser de un pueblito pequeño.
De hecho, me atrevería a decir que si Tubamirum en vez de "de Cañete de las Torres", fuera Tubamirum de La Rinconada o Tubamirum de Camas, estaríamos hablando de una banda, quizás no asentada todos los días en Sevilla, pero sí mínimo con uno o dos acompañamientos en la capital.

Sin duda alguna, una visión muy corta ésta del mundo cofrade (incluso no solo en música) que nos impide, muchas veces, descubrir tesoros que ignoramos que están ahí. Y es que los pueblos, lejos de tópicos y lejos de ese lugar olvidado que le damos, nos brindan muchas cosas buenas. Y Tubamirum, cofradieramente hablando, es una de esas cosas que muchos, los cordobeses sobre todo, tenemos la dicha de conocer.

Puntos a resaltar: calidad interpretativa y elegancia. Un repertorio que, aunque se pueda prestar a lo mediocre según se le solicite, no deja de ser en líneas generales de calidad, apostando también por el repertorio "local". La evolución con el tiempo que, junto a la juventud de gran parte de su plantilla, puede suponer que vaya a más.

En su contra: ser de pueblo y no ser de Sevilla. Que por lo primero quienes la ignoren la puedan encasillar como la típica Banda Municipal que a lo más que llegue sea a tocar cosas de Abel Moreno. Que por lo segundo y no tocar allí, no sea considerada con la calidad que verdaderamente tenga (pasos en Sevilla no es sinónimo de calidad siempre).

27 de abril de 2020

Bandas infravaloradas: Paso y Esperanza de Málaga, mucho más que una simple copia

Prometo que esta banda era una de las primeras candidatas de las que tenía pensado hablar en esta sección desde que la inicié allá por el año 2016, pero las diversas circunstancias, que creía conveniente hablar antes de otras que estaban mucho más infravaloradas y que fueron surgiendo hechos que me incentivaron a hablar de otras bandas también, más el periodo que he tenido abandonado el blog, hicieron que lo fuera dejando hasta hoy.
Y hoy, que ya le toca su turno, me encuentro con el hecho de que la banda protagonista de hoy se podría decir que ha empezado a ganar algo de valoración puesto que, desde la Semana Santa más mediática, que es la de Sevilla, se han venido a fijar en ella para acompañar a una de sus Hermandades, y todo a pesar de no ser banda sevillana (que siempre digo que es un handicap) y habiendo sido elegida frente a una banda histórica (con lo que el nombre conlleva en este mundillo cofrade).

Muchos habrán adivinado (aunque no era una adivinanza, pues ya está puesta en el título) que voy a hablar de la Banda de Cornetas y Tambores de la Archicofradía del Paso y la Esperanza de Málaga (seguimos en esta provincia), banda creada en el seno de esta popular Cofradía de la capital de la Costa del Sol en el año 1998 con una evolución musical creciente que ha llegado hasta la modernización actual, etapa que la banda inicia aproximadamente en 2008 y en la que esta formación ha alcanzado altas cotas de calidad.

Habrá quien piense que Paso y Esperanza no es una banda actualmente infravalorada puesto que ya ha conseguido (aunque un año la lluvia y otro el dichoso virus lo hayan impedido) entrar en ese idealizado Olimpo, esa Meca de la música cofrade como es considerada La Campana Sevilla para el músico cofrade medio, de la mano de la Hermandad de la Exaltación, incluso en detrimento de una histórica como el Sol (que, a pesar de no estar en sus mejores horas, en esto de la música cofrade se puede vivir perfectamente solo del nombre y la historia). Pero, aunque ello parezca contradictorio, en mi opinión creo que ese hecho ha incidido precisamente en una mayor infravaloración de la banda malagueña por cuanto los defensores de la sevillanía, los seguidores y afines al Sol (y a otras bandas que ven peligro en la entrada de esta banda, como cualquier otra foránea, en Sevilla) y toda esa clase de arios que dicen que ninguna banda foránea debería tocar en Sevilla porque sí, porque ellos lo dicen y ya está -y eso por no olvidar los propios cainitas de la misma Málaga o incluso los propios arios malagueños que no pueden soportar ver esta banda en Sevilla por esas estúpidas rivalidades regionales que no llevan a nada-, han venido a atacar de todas formas habidas y por haber a la Banda, esgrimiendo principalmente un tópico tan extendido como que "esta banda es una copia de Cigarreras".

Y, ciertamente, la influencia de la banda sevillana es bastante sensible en la malagueña, pero aquí habría que reseñar diversas cuestiones que, en mi opinión, separa a esta banda de cualquier banda fotocopia.
-Lo primero de todo por una constante a lo largo de la Historia del Arte y de la Música: salvo los grandes genios (e incluso a veces ni ellos), no ha habido grandes artistas y músicos que hayan nacido "per se", sino que todos han tomado un camino, unas influencias, unos propios referentes, desde los cuales luego han forjado su propio camino. En la propia música cofrade hay muchísimos ejemplos de bandas hoy consagradas que han partido de referentes previos: la mitificada Policía Armada enraiza con Bomberos de Málaga y a su vez de ella bebieron en sus inicios la mayoría de CCTT de Sevilla, incluida Cigarreras que para más señas contó con Manuel Pardo (ex Policía Armada), Presentación de Dos Hermanas en los 90 llevó mucho repertorio cigarrero y a su vez la hoy tan conocida Rosario de Cádiz tiene claros reflejos presentacioneros. Virgen de los Reyes (antes Jesús Despojado) parte claramente de Arahal, Pasión de Linares tuvo unos inicios muy influenciados por la Estrella de Dos Hermanas y Redención de Córdoba, etc, etc.
-Lo segundo porque Paso y Esperanza es considerada "copia" por su forma de entender la música y la corneta: los malagueños tienen una forma de interpretar en la que la corneta es usada, cómo decirlo, con más suavidad, una música más basada en la mesura, buscando afinación más que potencia incontrolada,... vamos, las características por las que es reconocida Cigarreras. Pero, seamos sinceros, buscar la corrección, buscar los valores musicales por encima del espectáculo, buscar una calidad sonora no es, no debería ser, exclusivo de una banda ni una firma ni un rasgo. En estos tiempos en los que el acceso a un mínimo conocimiento musical está al alcance de cualquiera debería ser la tónica, al menos para cualquier colectivo que diga dedicarse a la música.

De hecho, esto último es visible en Paso y Esperanza si se la ve con cierta objetividad. Y es que la banda malagueña, aunque tenga marchas de Cigarreras y uno de sus autores referentes sea Pedro Pacheco (aquí vuelve la falacia de las bandas de "pasocristo" de que las marchas y autores pertenecen a una banda), también tiene marchas de, por ejemplo, Triana, marchas propias de las cuales alguna que otra tiene cierto aire "presentacionero", y en todas las composiciones, sea cual sea, la forma de interpretación es la misma. Incluso defendiendo repertorio no cofrade se puede ver a esta formación tocar con la misma corrección y calidad.

Son motivos que hacen que Paso y Esperanza sea una injusta víctima de esa mentira, de ese mantra, ese dogma mil veces repetido de los "estilos", de ese intento de crear cotos privados, de generar una falsa exclusividad a la música y que obliga a las bandas a tomar una u otra dirección sacrificando lo bueno que pueda haber en otras y que hace que las Hermandades contraten a una u otra banda no por su calidad, no por cómo tocan, no por su repertorio, sino porque lleven el "estilo fulano" o el "estilo setano" al gusto de, siempre, los de abajo según quieran imitar al "Caballo", al "Herodes", al "Caifás" o al "Penas". Es decir, nula personalidad propia, nula identidad, consecuencia de esta globalización de la Semana Santa en la era digital que solo entiende como válido un modelo y que nos obliga a poner etiquetas que, en ocasiones como ésta, no hacen justicia. ¿O es que decimos de Tejera que es copia del Carmen de Salteras o viceversa porque ambas lleven Pasan los campanilleros o Amarguras en sus repertorios? ¿Acaso las Orquestas Sinfónicas del Mundo son copias entre sí porque todas interpreten obras de Beethoven, Mozart, Wagner, etc.? ¿O los pianistas se copian por tocar todos a Chopin o Debussy? La música, si es buena, no debería tener fronteras ni etiquetas.

Por todo ello, aunque con su entrada en la "sacrosanta" Semana Santa de Sevilla parezca que esta banda haya alcanzado su "confirmación", hago merecedora a Paso y Esperanza de entrar en esta sección de "Bandas infravaloradas". Esperemos que 2021 les deje demostrar, por fin, su valía.

Puntos a resaltar: la calidad interpretativa y sonora de la banda, sea cual sea el registro en el que se muevan. Su repertorio también está bastante cuidado, creo que incluso incluyen temas que hoy no se escuchan en otras bandas o no son tan frecuentes del nivel de Dios Padre, Dios del Amor.

En su contra: la etiqueta de banda copia. Eso influye en que quizás no sea tan conocido su repertorio propio. De nuevo, el apellido "de Málaga". La propia infravaloración en su Cofradía e incluso diría yo que en su propia ciudad (no quisiera recordar el "desaire" protagonizado el pasado Jueves Santo por un grupo de energúmenos ario-malagueños al paso de dicha banda).

17 de abril de 2020

Bandas infravaloradas: Vera Cruz de Campillos, entre Oriente y Occidente

Llevaba tiempo sin escribir en esta sección y en estos tiempos de confinamiento la intentaré retomar para traer más bandas que considero no están valoradas en su justa medida en el mundillo de la música cofrade.

Hoy retorno al género de las Agrupaciones Musicales, género en el que considero que hay mayor cantidad de bandas infravaloradas por cuanto, ya de por sí, las Agrupaciones Musicales están denostadas y maltratadas por las modas que imponen el modelo sevillano-trianero de cornetas y tambores (pero dopadas) e izquierdo.
Y lo hago con una Agrupación que, desde que la conocí por primera vez hasta hoy, ha presentado una evolución, tanto en calidad musical como en estilo y repertorio, bastante notable, hasta el punto de ser una de las mejores de su género (si no la mejor) en su provincia (una provincia, por cierto, no muy dada a las Agrupaciones Musicales).
Ésta es la Agrupación Musical Vera Cruz de la localidad de Campillos (Málaga), formación con cerca de 40 años de andadura que ha tenido varias etapas en su historia pasando del estilo puro de Agrupación a una especie de estilo "mixto" incluyendo instrumentos de viento-madera, retomando en 2005 la conformación de Agrupación que mantienen en la actualidad.
Precisamente poco después de este último y definitivo cambio es cuando conozco por primera vez a esta banda, concretamente en el año 2006 compartiendo cartel en el Certamen "Madre Cigarrera" conocido como el concierto de la Torre del Oro, siendo lo que entonces más me llamara la atención su curioso uniforme completamente verde botella, puesto que musicalmente tampoco, por entonces, destacaba sobremanera. En una segunda ocasión coincidí con aquella banda, concretamente en 2007 creo recordar que en un certamen en Morón, pero poco cambio había experimentado, tocando algunas marchas de Mena con arreglos de Pacheco, y algún que otro tema propio.
Pero, como mencionaba, los años han pasado para bien para esta Agrupación y ha adquirido, con el tiempo, una contrastada calidad. Calidad tanto a nivel musical, observándose una muy buena interpretación en sus actuaciones, con una sonoridad y conjunto bastante bien logrados, pero también en su repertorio, extenso (mucho, diría yo) y variado.

Es en este punto, el repertorio, en el que la banda creo que más reluce, y es que, como bien presumen en su web (y pueden hacerlo, sin duda) encontramos un extenso y cuidado repertorio, variado en cuanto a estilo de marchas y autores, mezclando clásico y actual junto a lo propio, y con excasos puntos negros en cuanto a adecuación y calidad se refiere.
Y es aquí donde explico por qué describo esta banda como "entre Oriente y Occidente". En cuanto a Agrupaciones Musicales refiere, existen, a mi parecer, dos claras formas muy diferenciadas de hacer música:
-En la parte "occidental", que bien se podría reducir a las grandes bandas sevillanas y sus bandas satélite correspondientes, se viene buscando una marcha de raigambre más popular, populista en ocasiones, un tipo más clásico, entendiendo clásico por marchas de no mucha complejidad ni armónica ni interpretativa (salvo por el aprovechamiento de la capacidad individual de los propios músicos frente al conjunto), marchas en las que la melodía tiene más peso y que buscan más conexión con el público.
-Mientras que en la parte "oriental" se ha venido desarrollando una música algo más compleja con aspectos descriptivos e incluso solemnes y algo menos apegada (que no despegada completamente) a lo popular.
Ojo, aclarar que esto no es algo excluyente: ambas formas de hacer música son compatibles y permeables: podemos encontrar marchas de una en otra y viceverse, pero las tendencias parecen ir por esos lados.

Pues bien, aclarado el inciso, considero que esta banda campillera, aunque más tendente a esa línea "oriental" que se define muy bien con autores como Barbero, Moreno Pozo, Sánchez Martín, Jesús Lora (del que, por cierto, veo que ya no sigue en el repertorio Vigía de nuestras almas, una pena),... a la que se añaden marchas no propias como La Amargura o Sangre en tus clavos, tiene también una rica muestra de la línea "occidental", llevando una selección de marchas que van desde Arahal a lo propio, pasando por Pasión de Linares, Sentencia de Jerez, Virgen de los Reyes, Redención de Sevilla, San Benito, Los Gitanos, Estrella de Dos Hermanas, Redención de Córdoba, etc... haciendo de ella una banda versatil, que lo mismo te vale para un Crucificado que para una Hermandad de corte popular.

Será por todas estas cuestiones que la banda esté plenamente asentada en la ciudad de Málaga, cuna de las cornetas y tambores, acompañando a varias de sus Hermandades y no sabría uno si añadir si siendo una de las culpables de que el género de Eritaña esté calando algo más en la capital de la Costa del Sol.
Si bien, aunque reconocida en su propia provincia y también por gran parte del público digamos algo más entendido, para otros esta formación musical es casi una auténtica desconocida. Como siempre, cosas del "apellido".

Puntos a resaltar: su repertorio, especialmente en cuanto a selección de temas y a variedad. Ello deriva en su versatilidad para acompañar a cualquier tipo de Cofradía sin desentonar. La apuesta por la calidad musical también visible en la interpretación y afianzada a futuro gracias a su propia Escuela Musical, la cual está perfectamente presentada a través de su página web.

En su contra: la extensión del repertorio y su heterogeneidad también pueden repercutir en contra, puesto que entre tanto repertorio habrá marchas que se pierdan. Ser Agrupación Musical pesa en contra porque la moda es llevar Cornetas y Tambores. Y, como siempre, no llevar el apellido "de Sevilla".

11 de julio de 2018

Bandas infravaloradas: AMUECI de Écija, una sevillana muy cordobesa

Recupero esta serie y lo hago intentando variar, porque hasta ahora solo había tratado en ella a bandas de lo que podríamos llamar "de Cristo", tanto Agrupaciones Musicales como Cornetas y Tambores.
Por su propia concepción, este tipo de bandas de Cristo son más dadas a ser consideradas de maneras más subjetivas en cuanto al todavía presente amateurismo que hay en ellas y por aquello de los "estilos" que favorece que en estas bandas se dé un fenómeno fan similar al que podría haber con equipos deportivos, de modo que los aficionados a las bandas de Cristo, más que a la música y a sus criterios lo son a una banda por sentir afinidad más por una que por otras.
Las Bandas de Música, en cambio, escapan a ello: las que son claramente de un mayor nivel suelen ser bandas semiprofesionales, con músicos con alguna formación musical, y al no haber "estilos" sino que todas interpretan repertorios prácticamente muy similares (al menos en su base), están más alejadas de esa polarización y de ese fanatismo mediático que sí arrastran las bandas de Cristo.

No obstante, eso no quiere decir que, dentro de este tipo de bandas, también haya alguna que otra que no esté valorada como quizás deberían.

Hablo de objetividad, pero puede que con la banda que ahora nos va a ocupar quizás yo no pueda serlo tanto, en base a que con la música de esta formación astigitana tengo algunos de mis más tempranos recuerdos musicales: corrían los años 90, los sencillos años 90 cuando la Semana Santa no era la "artificiosidad posturosa" en que se ha ido convirtiendo con el devenir del siglo XXI. Yo era un chiquillo que todavía no había alcanzado una cifra de dos dígitos en su edad, que iba a un colegio de primaria y que, al llegar la primavera, mientras los demás chiquillos jugaban a fútbol, él y algunos compañeros más que también les gustaba la Semana Santa jugaban con una mesa a hacer los pasos de Semana Santa o aporreaban con dos lápices de colores un abollado estuche de lata al ritmo de Alma de Dios. Éramos niños y nos gustaba la Semana Santa y su música, aun sin conocerla todavía en su magnitud y riqueza. Y una de las jornadas que más nos gustaba era el Martes Santo, básicamente porque salían tres pasos, porque era el primero de la Semana Santa que llevaba su palio -con su correspondiente banda- y, aun por entonces, era una procesión que todavía llegaba a durar unas 7 u 8 horas y que en su recogida a altas horas de la madrugada todavía era capaz de llenar la Plaza de San Francisco (lo que ha cambiado todo, lo que fuimos y lo que ahora somos...el que quiera entender...).
Y en uno de aquellos Martes Santo descubrí la magia. No recuerdo el año exacto, pero sí tengo grabada en mi mente la escena: la estrechura de una calle como era la calle Cigüela, caminaba el palio de la Virgen de Palma y Esperanza con la escasa luz de las farolas e iluminada por su candelería, y comenzaba a sonar una marcha, tenues acordes al principio que se iban interrumpiendo bruscamente para dar paso a una melodía oscura y dolorosamente hermosa, que luego se repetía aumentando el volumen de la banda engullendo sonoramente toda la calle, volviendo de nuevo a la tranquilidad de un piano que se apagaba como un corazón que deja de latir. Poco después supe que esa marcha se llamaba Virgen del Valle y que desde entonces se convirtió en una de mis preferidas.
Conservo ese momento en mi memoria como testigo claro y reflejo de cuan diferentes eran aquellos Martes Santo, con una Agrupación llamada Dulce Nombre de Marchena que, tras un Cautivo al que nunca le faltaron mujeres (y no niñas), interpretaba por aquel entonces una música rompedora, distinta, de un tal Francisco Javier González Ríos y, sobre todo, con ese palio que antaño era más elegante alejado de Mi Amarguras, Callejuelas, Conchas y Caridades, un palio en el que sonaban Cristo de la Alcazaba, Pasa la Virgen Macarena, la citada Virgen del Valle, etc... Cualquier tiempo pasado, en este caso, sí fue mejor.

Esa Banda de Música de la que guardo tan grato recuerdo, que antes de la irrupción de las modas y de que los de abajo impusieran su (mal) gusto musical podía realizar su trabajo con música digna, que llegó a demostrar su calidad y elegancia acompañando no solo a la mencionada Virgen de la Esperanza sino también a Nuestra Patrona en su procesión, era esta Agrupación Musical Ecijana, o más conocida por su acrónimo "AMUECI", banda que se acerca a cumplir sus 40 años como tal y que tuvo su origen como una especie de heredera de la desaparecida Banda Municipal de Écija.

Esta banda, que ya en aquellos años 90 daba fe de una excelente calidad, en la actualidad, a pesar de estar algún que otro peldaño por debajo de la que yo considero la "Tríada capitolina" de las Bandas de Música (Tejera, Oliva, Carmen, con permiso de la Municipal de Sevilla a la que no incluyo por estar muy limitada su participación como acompañamiento cofrade) y, si acaso, algo por debajo de otras Bandas de Música algo más conocidas (Nieves, Santa Ana, Liceo de Moguer,...), es una banda que no tiene que envidiar nada a bastantes de las que hacen acto de presencia en la Semana Santa de Sevilla, tener un paso en Sevilla ese barómetro que muchos usan, injustamente, para medir la calidad de las bandas.
Pero junto a esa calidad interpretativa y que usualmente es una banda que muestra una plantilla bastante equilibrada, uno de los puntos fuertes que, a mi gusto, refleja esta banda, es su capacidad de moverse en diferentes registros, ya sea acompañando a un palio en Semana Santa como a una Gloria o una procesión Eucarística, sabiendo adaptarse bastante bien al repertorio exigido, desde una marcha fúnebre a una alegre, desde los clásicos más clásicos a marchas más recientes.

Así lo demuestran en uno de los lugares donde, a mi parecer, esta formación se desenvuelve como pez en el agua: en la ciudad de Córdoba. Y es que, como indico en el título de este artículo, a pesar de ser de la provincia sevillana, AMUECI parece ser una banda cordobesa más (muchos así la consideramos) tras años y años acompañando a diversas Hermandades de la ciudad de la Mezquita.
En Córdoba AMUECI ha demostrado eso que indicamos, esa capacidad de adaptarse al estilo de las Hermandades, siendo quizás más destacada su participación en Hermandades y procesiones de corte serio o hasta fúnebre, acompañando en la actualidad con gran brillantez palios con repertorios tan selectos como el palio de la Virgen del Mayor Dolor de la Hermandad del Calvario en el Miércoles Santo o el palio de la Virgen del Rosario Coronada de la Hermandad de la Expiración el Viernes Santo, pudiéndose oír de los instrumentos de esta banda marchas cordobesas tan señeras a estas Hermandades dedicadas como Nuestro Padre Jesús del Calvario de Abel Moreno, La Vía Sacra de Rafael Wals o Expirando en tu Rosario de Antonio Pantión. Registro similar que la banda desarrolla, aunque sea una Gloria, en la exquisita procesión de la Virgen del Amparo que cercana a la celebración de Difuntos en Noviembre organiza la Hermandad del Huerto casando tan bien un repertorio de fúnebre lujo.
Aunque no solo de un repertorio serio vive esta banda en Córdoba, pudiéndosele ver una faceta algo más "alegre" en el palio de la Candelaria de la Hermandad del Huerto el Domingo de Ramos o el año pasado acompañando a la histórica salida de la Virgen de los Remedios de San Lorenzo.
La Palma de la Borriquita, la Caridad del Buen Suceso, Lágrimas y Desamparo de la Misericordia, la Alegría del Resucitado, la procesión de San Lorenzo Mártir de su Parroquia homónima,... son otros pasos en los que AMUECI dejó en el pasado su impronta por Córdoba, siendo, no obstante según tengo entendido, la Banda de Música que en la actualidad lleva más años seguidos asistiendo a la Semana Santa de Córdoba (casi un cuarto de siglo lo vienen haciendo tras la Virgen del Rosario el Viernes Santo).

Sin duda alguna una vecina más...
Y quien sabe si eso no puede ser algo que, de alguna forma haya "perjudicado" a esta banda. Perjudicado en el sentido de que, siendo una banda que a pesar de ser de la provincia de Sevilla parezca tener mayor y mejor "feeling" con Córdoba, no se sabe si las Hermandades de Sevilla -repetimos, ese injusto baremo de calidad- no se fijen en ella por dicho motivo. De hecho, AMUECI no es desconocida en Sevilla, donde acompaña en Vísperas a la Agrupación Parroquial de Montequinto y ha realizado conciertos en templos como las Basílicas de la Macarena o del Gran Poder, todos ellos con bastante buena crítica. Pero no termina de llegar esa oportunidad que, al menos mediáticamente, la termine de consagrar. En estos días, con el anuncio del fin de la relación entre la Banda de Alcalá de Guadaira y la Hermandad de la Amargura, el nombre de AMUECI ha salido por parte de algunos como una posible opción para hacer sonar la célebre marcha de Font de Anta tras una de las Dolorosas más célebres de la capital. La verdad, no seré yo quien diga si sí o si no es adecuada porque, por un lado sería una noticia excelente para esta banda pero por otro supondría dejar de verla acompañando a las titulares de la Hermandad del Huerto, tanto el Domingo de Ramos (Candelaria) como el Amparo.

Sea lo que sea, desear lo mejor a una Banda a la que agradezco que despertara gran parte de mi amor por la música cofrade y que me hiciera amar desde pequeño una obra maestra como la marcha Virgen del Valle.

Puntos a resaltar: la mencionada versatilidad, esa capacidad de acompañar con la misma calidad y gusto tanto un palio de corte serio como a una Hermandad digamos más alegre.

En su contra: como he dicho, al no aparecer en la Semana Santa de Sevilla no es una banda muy "mediática". No sabemos, además, si el hecho de ser una banda que parezca tener bastante apego a la capital cordobesa influya para que las Hermandades sevillanas no se fijen en ella. De todas formas, considero bastante estúpido, no solo con esta banda, sino con cualquiera, que se mida su nivel por la cantidad de pasos en capitales, especialmente en Sevilla, que tenga.

3 de octubre de 2017

Bandas infravaloradas: Afligidos de Puente Genil, la eterna lucha de ir a contracorriente

(Aviso: había considerado necesario explicar mis inquietudes musicales y creo que me he pasado. Si se lo quieren saltar, abajo aviso cuando empiezo a hablar directamente de la banda).

Siempre, desde que tengo "memoria musical", me he considerado una persona con un criterio musical por desgracia considerado diferente o raro.
Mientras la gente le gusta hacer las tareas o relajarse escuchando reggaeton (juro que he tenido que buscar en Google cómo se escribe bien esta mierda) o flamekito-fusión, yo lo hago escuchando a grandes autores de la música universal (Mozart, Schubert, Wagner, o las Tres BBB -Bach, Beethoven y Brahms-, por ejemplo) lo mismo que cualquier día me puedes encontrar escuchando alguna pieza del romanticismo musical checoslovaco (me encanta escuchar El Moldava de Smetana, puro nacionalismo musical -creo que es el único nacionalismo que me gusta-) o soñando con las maravillas del Impresionismo musical (el Claro de Luna de Debussy, Dios...) por no decir que soy un enamorado de Chopin (y más desde El pianista y esa escena con la Balada nº 1 en Solm -una putísima maravilla, todo, con perdón de la expresión-). O, mientras la mayoría de gente considera "La voz" a cantantes de medio pelo como cuando se puso de moda el tal Justino ese, para mí las voces que podría llegar a reconocer son las voces únicas como las de Freddie Mercury o Sinatra. Me gusta Queen, me gusta Guns N' Roses, me gusta la mayor parte del rock clásico, y si quiero declarar amor con música, antes que con una canción empalagosa prefiero hacerlo con baladas de Scorpions (Still loving you) o Led Zeppelin (Stairway to Heaven).
Si soy raro, pues muy orgulloso de serlo, oye.

En música cofrade me pasa igual, y no es algo reciente. Desde pequeño recuerdo tener inquietudes hacia marchas que la gente hoy considera raras, aburridas, complejas. De hecho, mi marcha favorita hasta que descubrí Saeta cordobesa (Dios, que tarde la descubrí) era Virgen del Valle, la cual en mi infancia recuerdo que sí era muy tocada tras las Vírgenes de esta tierra que me tocó por pueblo. Incluso la seguí prefiriendo en aquel periodo que escuchaba cantos de sirena y me dejé embaucar por Caridades y Callejuelas varias (todos tenemos periodos oscuros en la vida).
Y en mis recuerdos musicales cofrades, si echo la vista atrás, los que más me impactaron tenían que ver con esa clase de música. A mi memoria se vienen lo maravillosos que eran los antiguos Martes Santo de los años 90 con Dulce Nombre de Marchena tocando aquellas marchas tan adelantadas a su época tras el Cautivo mientras la Esperanza caminaba con AMUECI sonando, por increíble que parezca, marchas como Virgen del Valle, Pasa la Virgen Macarena, Cristo en la Alcazaba,... es más, tengo grabado a fuego el palio de esta Dolorosa caminando en la oscuridad por la calle Cigüela sonando precisamente Virgen del Valle. También recuerdo al Nazareno de Villa del Río con aquellas marchas propias de un todavía desconocido Jesús Lora (idea futura: hablar de autores infravalorados también), a la Agrupación de Almodóvar a la primera a la que escuché (tocada de aquella forma, eso sí) Sangre en tus Clavos (que por muy así que fuera tocada todavía seguía siendo impactante), o la primera vez que escuché fragmentos de marchas de Redención de Córdoba como Señor de San Basilio, Angustias de María o Acógeme en tu Reino en una colección de DVD de la Semana Santa de Córdoba que adquirí,... todos estos momentos en los albores de la década de los 2000.

(Inciso, para los que no les interesen los datos de mi vida, a partir de AQUÍ empiezo a hablar de la banda, mis disculpas por enrollarme)

Así llego a, no recuerdo si 2002 o 2003, cuando otro momento supone parte en mi despertar. Como digo tuve mi época oscura de escuchar Caridades y cosas así, pero en aquel año hubo un certamen (aquellos primeros certámenes de la Borriquita, en su teatro, sin su barra ruidosa llena de gente que presta más atención a su cerveza que a la banda, con bandas de buen nivel,... esos sí eran certámenes, qué tiempos). A aquel certamen venía una Agrupación precedida de bastante buena reputación: "vienen los Afligidos", se decía. Y yo no sabía quienes eran los Afligidos.... hasta entonces.
Se suben a aquel escenario y recuerdo una marcha que me dejó sorprendido. Aquella marcha era Señor de los Afligidos, su autor, lo conocería después, Antonio Moreno Pozo. Para un chaval que la mayoría de las veces lo más gordo a lo que estaba acostumbrado era a Consuelo Gitano aquello fue no un soplo, sino un vendaval de aire fresco. No fue ahí cuando comencé a saber que otra forma de hacer música cofrade era posible (eso lo descubriría cuando me comencé a interesar más en los aspectos teóricos de la música) pero si fue un buen antecedente, una buena carta de presentación de esta Agrupación de las que hoy musicalmente más estimo (en lo personal no tengo el gusto) y a la que siempre deseo los mayores éxitos que puedan tener.

Creo que no hay banda que no merezca más una entrada aquí, ser considerada una de las bandas, si es que no la que más, infravaloradas de todo el panorama cofrade, que los Afligidos de Puente Genil.
Con unos 20 año de historia fundada en el seno de la Hermandad pontanesa de Santa Cruz, la Agrupación de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos tiene todos los ingredientes que tiene, o se le suponen, a una banda grande, las exigencias que se les deberían hacer a esas bandas capitalinas que, por ser de ciudades, los cofrades creen que tienen mejor preparación.
Y es que, sin ser banda de "ciudad" (entrecomillo porque Puente Genil, tercer municipio tras la capital y Lucena en habitantes de la provincia, es bastante grande como para considerarse ciudad pequeña), corrijo, Afligidos no es que tenga, es que incluso en muchos aspectos supera a bandas consideradas grandes, y cuando decimos aspectos nos referimos a aspectos puramente objetivos en cuanto a música se refiere (es de lo que trata esto, ¿no?). Desgranemos:

En repertorio nos encontramos uno de los mejores repertorios de Agrupación Musical, tanto en la selección de temas como en las composiciones propias. De lo primero, aunque el tópico le asigna a esta banda la etiqueta de fúnebre, la selección de temas de otras bandas es bastante amplia y heterogénea, moviéndose desde el clásico más clásico, pasando por el clásico Mena, hasta marchas, claro que sí, más serias, pero también con algunas marchas de toques flamencos, aunque eso sí, siendo una selección donde, mayormente, prima la calidad (salvo alguna concesión a la galería como la empalagosa y sobrevalorada...Y al Tercer Día), e incluso manteniendo marchas que en sus bandas de origen se dejaron de escuchar por no estar acordes al gusto mayoritario, siendo esta banda un oasis al que acudir si se quieren escuchar marchas como Al Alba, Prendido en San Lorenzo, Angustias en tu regazo,...
Del plano propio, Afligidos puede que sea la primera banda no capitalina (tras Pasión de Linares) en arriesgarse a tomar un estilo propio y no imitar lo ya existente (en este aspecto creo que incluso mejoran a los de Linares ya que la base de Pasión se sustenta mucho en la Estrella de Dos Hermanas y Redención de Córdoba con la suma de influencias de otras, teniendo mucho repertorio de autores con estilos marcados y vinculados a otras bandas). Y sí, es un riesgo porque normalmente las Hermandades quieren o buscan algo que les toque lo típico que ya han escuchado a otras. La gran parte de culpa de esto la tiene que entre los fundadores de la Agrupación y como director musical durante largo tiempo esté la figura de Antonio Moreno Pozo, uno de los más grandes compositores de la música cofrade en general (tan grande como su ego, eso también es verdad), revolucionario, con un estilo muy personal en la que las influencias del nacionalismo musical andaluz y de la música Impresionista y Romántica (que, sin entrar en profundizar, pues se parecen mucho) se dejan ver, con una manera de ver el "andalucismo" en la música cofrade muy diferente al típico gitanismo o alhambrismo que alumbra la mayoría de machas procesionales hoy calificadas de "flamencas". Cualquier marcha es gran ejemplo, como también son grandes ejemplos marchas de otros grandes autores actuales como Cristóbal López Gándara, José María Sánchez Martín o Nicolás Barbero Rivas (este último autor de Consolatrix Aflictorum, una auténtica joya barroca). Un repertorio y patrimonio musical excelso que ha quedado reflejado en la discografía de la banda, recomendando personalmente su último disco "Me siento Afligido", una grabación que, en un mundo donde no triunfase la mediocridad, debería ser considerado una auténtica pieza de colección y culto.

En el plano musical, la Agrupación goza de una calidad intepretativa y unas cualidades muy muy buenas. La banda sabe "suplir" su no tan numerosa plantilla (pues no es la típica banda de 120 músicos tan de moda hoy) y de hecho desmiente la falsedad de dos falacias que la música cofrade hoy toma como ciertas: ni una banda es mejor cuantos más músicos tenga y, como dice el anuncio, la potencia sin control no sirve de nada. Se nota que es una banda que está acostumbrada a una rutina de afinación, la armonía de las diferentes cuerdas está muy bien compensada, cada instrumento sabe su papel y lo que tiene que hacer,... cosas que las bandas de nivel medio o medio-alto no hacen, o inclusive me da que pocas grandes lo hacen a este nivel. Todo esto viene a raíz de su tercera gran virtud.

La preparación: Afligidos es quizás una de las bandas con músicos mejor preparados. Sin llegar a ser profesionales la mayoría de ellos, como bien dice la Agrupación en su web, al menos un gran porcentaje de sus músicos posee conocimientos musicales, ya que la Agrupación cuenta con su propia Escuela de Música, una escuela no creada como recientemente se están creando muchas incluso en bandas con larga trayectoria, sino que la Agrupación al parecer contó con ello, con este afán de formar a sus músicos, desde prácticamente sus inicios.

Todas estas características nos dan la visión de una Agrupación que, a pesar de los pesares y a pesar de que pueden pagar un alto precio por ello (escuché recientemente en un vídeo genial sobre música que el precio a pagar por ser diferente, por salirse de la norma, es el "shaming", la marginación social), lleva a gala, casi como un dogma, una filosofía, una manera de entender la música, en la que se denota no ya un interés, no ya una afición. Se ve un clarísimo AMOR a la música, porque es amor cuando algo se trata con tanto cuidado y respeto, siendo muy pocas las bandas que presuman de seguir una filosofía similar (la mayoría tienen afición por la música, no amor a la música) por no mencionar la amplia mayoría de bandas que ni siquiera tienen una filosofía personal y se limitan a seguir impulsos y tendencias. Por ese amor a la música y ese seguir una filosofía de vida a pesar de los pesares es por lo que tanto empatizo con la música de esta Agrupación... y por lo que tanto me ha costado saber con qué palabras exactas escribir sobre ellos.

Precisamente ese es el punto "negativo" en contra de esta banda. Los pollos que levantan la cabeza demasiado son los primeros que la pierden en el matadero, y en un país en el que la envidia es deporte nacional y una sociedad cuadriculada en la que, como dice una serie que he visto recientemente y que trataba sobre el bullying (más o menos), "mucha gente se siente tan infeliz que buscan hacer sentirse infelices a los demás". Hemos basado nuestro mundo tanto en una idea de seguridad ante todo lo que nos es conocido, ante todo lo que nos es habitual, ante todo lo mediocre (entendido como cosas de nivel medio aptas para todos) que sentimos inseguridad ante todo lo que se salga de la norma y lo desplazamos, nos sentimos insultados por aquel que nos supere en algo y en lugar de tratar de aprender y alegrarnos actuamos con ira y odio y les deseamos lo peor. Tener personalidad en un mundo cada vez más impersonal es considerado como una ofensa, y bueno, siempre ha sido considerado así (¿acaso los más grandes genios y artistas no han sufrido vidas traumáticas o desprecios como alto precio a pagar por los dones que les han sido entregados?).
Y bueno, Afligidos no es que tenga una vida dramática a lo Kurt Cobain, ni tampoco es que sufran un exagerado bullying por ser diferentes (Dios les libre) pero sí es cierto que el paralelismo está ahí: siendo una Agrupación excelente no tiene los contratos que uno podría imaginar a ese nivel y hay contratos en localidades importantes que una vez los consiguen pronto son sustituidos ¿porque no dan la talla? No, porque no gustan a los de siempre, los de abajo. No tienen una plantilla nutrida de músicos porque es una verdad que no es que haya muchos músicos cofrades a los que de verdad les guste tanto la música como para hacer lo que les guste y nada más, y la gente le achaca los típicos tópicos de banda de estilo "fúnebre", son aburridos, son raros,... vamos como prejuzgamos al ver al típico geek o nerd, a alguien con el pelo rosa, o vestido de negro,... sin pensar si esa persona podrá ser un excelente pintor, un músico genial, un gran científico,... o lo que es más, sin ver su interior y conocerlo del todo y saber la riqueza que tenga su personalidad.

La de Afligidos, en el fondo, es la misma historia de siempre, la historia vivida una y otra vez en una sociedad como esta que juzga con dureza al que no sigue lo que sigue el resto, la historia del eterno debate entre ser como los demás quieren y gozar de aceptación o ser fiel a uno mismo pero pagando un alto capital social, la historia de juzgar las cosas por lo que parezcan y no por lo que son, la de abrazar la mediocridad en busca de la integración y de una sensación de felicidad (bastante artificial) o sacrificarse en pos de un camino que intente llevar a marcar la diferencia siendo la máxima meta posible la genialidad y quien sabe si con ello la posteridad.
Uno es un camino fácil, cómodo, sencillo de seguir pero sacrificando lo que eres o parte de lo que eres. El otro es más doloroso pero quizás culmine de una manera satisfactoria a nivel personal. Ambos completamente válidos pues cada cual es libre de seguir el que quiera, y en ambos se tiene que pagar un elevado peaje para tomarlo, pero solo uno de ellos lleva a no caer en el olvido. Y tal vez, si un día la historia de la música cofrade para pasos de Cristo se estudiase con la misma seriedad que para Bandas de Música de plantilla completa, quien sabe si en el futuro no se hable más de bandas con personalidad como el caso de estos músicos pontaneses. El tiempo, como dije con Polillas, dictará sentencia, pero mientras lo hace o incluso si no lo hiciera a su favor, al menos sepan estos músicos que cuentan con la valoración más que positiva de los que, como ellos, amamos la música a niveles que van más allá del mero entretenimiento.

Puntos a resaltar: la Música en todos sus niveles, aunque quizás el mayor punto fuerte esté en la formación musical que la banda tiene por filosofía en dotar a sus músicos a través de su propia escuela. Ser de las pocas Agrupaciones no grandes ni capitalinas en gozar de una personalidad propia, lo que los hace ser únicos, y por tanto, valorados "per se": Afligidos sabe que el que contrata y se queda con Afligidos lo va a hacer porque le gusta Afligidos y no porque lleve marchas de la banda X o Y.

En su contra: adoptar una filosofía propia tan marcada quizás conlleve que la banda sea vista como lejana por el público mayoritario. Una forma de "apertura" podría ser, sin renunciar nunca a la filosofía, tal vez sí acercarse de alguna forma, aunque la línea para hacerlo sea muy sutil. No ser de ciudad (y/o de la provincia de Sevilla) afecta negativamente a los prejuicios que se tienen sobre cualquier banda. Se hace muy buena música en algunos pueblos pero hay que saber abrir los oídos (y la mente) para conocerlos.

14 de julio de 2017

Bandas infravaloradas: Polillas de Cádiz o la miel que no todos saben degustar

Tenía pensado en esta serie de bandas infravaloradas comenzar a seguir un orden AM-CT-BM, por lo que ahora hubiera tocado hablar de una Banda de Música, pero apremia la actualidad y la actualidad nos ha dejado una imagen que, no por ser ya demasiado frecuente, no deja de resultar sorprendente, y más si cabe cuando sucede por partida doble.

Y más extraño aun es que suceda en Cádiz. Cádiz, la Tacita de Plata, la salada claridad, la ciudad más antigua de occidente, la cuna de la libertad y del flamenco, la de los poetas de febrero, la ciudad que quizás tiene la mayor acumulación de artistas por metro cuadrado pues en ninguna ciudad se sacan tantas pequeñas obras de arte efímeras que conjuguen música, poesía y escenografía año a año. La ciudad también de la mejor afición futbolera que resiste con pasión a este fútbol moderno (¿quién al que le guste el fútbol, sea del equipo que sea, no siente simpatía por ese Cádiz -oé-?).
Esa Cádiz también cofrade: la Cádiz de los cargadores, la de la devoción de los humildes viñeros a su Virgen de la Palma aquella que dicen que paró un maremoto, de su Virgen del Rosario "la Galeona", o de ese Nazareno que vive en Santa María y al que los gitanos cantan por la cuesta de Jabonería (mira, un pareado, la poesía se pega cuando se habla de Cádiz), el mismo humilde "Greñúo" ante el que incluso los poetas más ateos son capaces de rendir homenaje en sus coplas porque no dejan de ver en Él a la devoción de su pueblo, de su gente.

Como digo, es más extraño pues Cádiz de Puertas de Tierra para acá siempre se ha visto como una tierra que defiende a ultranza lo suyo, baste ver sus carnavales cuyo concurso es inexpugnable para los de fuera (este año por ejemplo) o la férrea defensa a la carga tradicional en Semana Santa hasta llegar al punto de algunos elementos incluso abuchear a aquellos pasos que se salgan de esa "norma".
Y sin embargo, teniendo dos de las mejores bandas cofrades del panorama como son Rosario y Polillas, solo aparecen brevemente en su Semana Santa acompañando (de momento) a solo un paso cada una.

La última que se ha quedado en esta situación recientemente, y que creo merece una entrada aquí (porque es imposible decir que Rosario esté infravalorada), es la Agrupación, Agrupación Musical de la Asociación de Antiguos Alumnos de los Colegios de la Guardia Civil de Cádiz, o lo que es lo mismo, "Polillas", apodo que tradicionalmente reciben estos alumnos (dato estilo trivia: al parecer porque el primer colegio de la Guardia Civil estuvo en una antigua fábrica de paños) y apodo que esta Agrupación Musical tomó como nombre desde 1991 y con el que es conocida para muchos cofrades, aunque quizás para no tantos como debiera.
Con una calidad musical impresionante y una afinación musical exquisita, Polillas es de las pocas bandas de Cristo que podrían presumir de hacer Música pero con la primera en mayúsculas (porque, diferenciemos, todas las bandas hacen música -un profesor me enseñó una vez que hasta un golpeo rítmico de un palo es música- pero no todas saben hacer Música).
De hecho, y de ahí como titulo el artículo, personalmente a mí me gusta hacer ese paralelismo equiparando la música de Polillas a la miel: un sonido dulce, afinado, de gusto suave, reconfortante (e incluso a veces también empalagoso, todo sea dicho), potente cuando tiene que serlo pero sin pasarse,... Es un sonido sacado a base de esa casi perfecta afinación, del uso no estridente de los instrumentos (hay bandas, ahora que hablamos de Cádiz, que aquello de "los perros dicen guau y los gatos dicen miau" no se lo saben y en lugar de eso practican que los instrumentos graves hacen "guaaAAUUuuu" y los agudos hacen "miaaAAUUuuu") y, cosa que tampoco hacen muchas bandas, del uso correcto de la instrumentación. Polillas, por ejemplo, fue, no sé si de las primeras en usarlo pero sí de las que lo popularizaron, el uso del fiscorno (también escrito fliscorno) como instrumento melódico y no solo para construir armonías, lo que dota a algunas de sus marchas de una sonoridad bastante propia y original, es de las bandas que también ha sabido sacar mejor partido al timbre de los bombardinos (el bombardino, ese instrumento que muchas bandas todavía no saben cómo usar bien, entre las que lo relegan a un mero instrumento para hacer los bajos junto a las tubas, las que lo tocan como si fuera un trombón perdiendo toda la calidez de su sonido y las que lo usan como si fuera una trompa cuando no siempre puede/debe cumplir ese papel) y recientemente creo recordar que han incluido trompas con también buenos resultados.

A esa calidad musical se une un repertorio propio bastante bueno que ha quedado reflejado en sus 6 grabaciones discográficas, un repertorio en el que quizás destaquen 3 compositores como los que han marcado el sello Polillas ya que prácticmente son los que mejor se pueden adaptar a esta forma de tocar: Pedro Pacheco, José María Sánchez Martín y, sobre todo, Manuel Herrera Raya, este último el compositor quizás más olvidado en música de Cristo y que en su binomio con Polillas ha dejado títulos como El Duelo, Vera Cruz, Sentir Sevilla, Mater,... amén de Polillas ser de las últimas bandas que han interpretado temas como Fons Vitae (este último, según su web, no sigue en su repertorio, con lo cual se puede considerar "extinto" en el panorama de las Agrupaciones actuales) o Transitus Domini, la cual sí mantienen y es una delicia escuchar de esta banda.
El único parche a este repertorio y esta música es el habitual en esta clase de bandas: las bastardizaciones de los clásicos perpetradas por estos mismos compositores que han transformado a clásicos como Alma de Dios, Perdona a tu pueblo o Santa María de la Esperanza en "cosas" a veces irreconocibles.

Como digo arriba, hago el paralelismo de que la música de Polillas es como la miel. ¿Y qué pasa con la miel? Que no se hizo para la boca del asno.
En una Semana Santa en general donde triunfa bastante la mediocridad, donde triunfa un regusto efectista por encima de un gusto por la exquisitez o la calidad, donde mandan las modas globalizadas de la Semana Santa 3.0 exportadas de un ficticio modelo por cuanto Youtube e Internet en general lo han exagerado,... en esta Semana Santa de hoy día, bandas como Polillas parece que no tienen cabida por cuanto no dan lo que gusta a los 4 paletos que desgraciadamente hoy suponen los grupos de fuerza en las cofradías, a saber, comandados por el martillo y el costal y por Juntas de Gobierno protagonistas y poco formadas que gustan de dar el cante, y seguido a veces por el interés económico y esas bandas regaladas que empiezan por devaluarse a sí mismas para terminar devaluando al resto.
Entre unos y otros factores, Polillas, que venía de tener creo recordar 5 Hermandades en su ciudad (Borriquita, Nazareno del Amor, Aguas, Huerto y Expiración) para 2018 tendrá solo uno y a saber si como están las cosas no les queda ninguno. Y de ellos dos fueron cambios a sendas Agrupaciones Musicales y no consecutivos (en 2016 "pierden" el Huerto y para 2017 Expiración) algo medio normal. Los que no parecen serlo son los dos cambios que han sufrido de cara a 2018 y en una secuencia de unas pocas semanas cuando tanto el Nazareno del Amor como las Aguas anuncian no renovar a Polillas para sustituirlas, no por otras Agrupaciones, sino para cambiar diamentralmente de estilo al de Cornetas y Tambores. Y es que, partiendo primero de la base siempre de que ninguna Agrupación o Banda está por encima de una Hermandad ni deba tocar por decreto por muy duradera que haya sido la relación hasta entonces, pero ¿qué lleva a, no ya una sino a dos Hermandades a sustituir una banda de primera fila con un sello propio y una calidad indiscutible por bandas de otro estilo que, por muy buenas que sean, no son de un nivel equivalente? Y no solo eso sino ¿qué las lleva además a optar por bandas que son no son conocidas precisamente por tener personalidad propia? La respuesta es lo dicho anteriormente: las modas, la globalización cofrade, los grupos de presión y las Juntas que se dejan llevar por las corrientes y/o intentan ser lo que no son (¿o no es llamativo que las Aguas de Cádiz cambie a una banda estilo Tres Caídas justo cuando la banda trianera precisamente está ya completamente asentada en su homónima de Sevilla cuyo misterio representa lo mismo?).

Nos queda un caso entonces en el que la banda es infravalorada pero no por recibir poca valoración sino por una excesiva sobrevaloración de lo que la rodea que deja a Polillas, y a muchas otras que están en situaciones similares, en un nivel injustamente inferior a ojos del cofrade medio. Esos cofrades medios que por alguna extraña razón valorarán más estar a la última al precio que sea. Como si alguien tiene, pongamos, un bolso Gucci de marca pero un día se ponen de moda los bolsos Louis Vuitton y cambia su Gucci de marca por un Louis Vuitton de los chinos solo por aparentar, solo por ir a la moda. Cosas inexplicables para una mente racional.

Pero no todo en el monte será orégano y Polillas puede sacar una importante lección de esta situación del mismo modo que Redención de Córdoba en su día la sacó cuando le pasó algo similar, especialmente tras el síndrome post-Magna: Polillas descubrirá (y por lo visto así lo afirman desde su directiva) que fuera de Cádiz habrá muchos cofrades deseosos por aprovechar la oportunidad que se les habrá presentado de poder contar con una buena banda que de repente ha quedado libre, Polillas ha sabido gracias a las muestras de apoyo recibidas que sí cuenta con la valoración de los amantes de la buena música y, cuando estas modas mueran y haya quien se pueda arrepentir de lo decidido tan impulsivamente, quizás como le pasó también a Redención no recuperarán todo lo perdido, pero sí se verán reforzados por la situación y podrán alzar la cabeza porque, pese a todo, no han tenido que disculparse ni renunciar por hacer la música que hacen, como ellos la sienten y con ese respeto y cuidado que transmiten con ella.
El tiempo, en resumen, acaba poniendo todo en su lugar.

Puntos a resaltar: el cuidado y atención a la musicalidad. Una apuesta musicalidad reforzada además por un buen repertorio propio en su mayoría, a veces con apuestas bastante arriesgadas en cuanto escapan a la sonoridad habitual para estos conjuntos de viento-metal. Polillas dignifica, de hecho, a todo el conjunto de "brass bands" cofrades (Agrupaciones y Cornetas para que nos entendamos) al demostrar que es posible tocar en viento-metal sin ser estridente.

En su contra: las bastardizaciones de algunas marchas clásicas...ufff. Arreglar no debería ser transformar una marcha en una cosa completamente distinta a lo que es porque entonces ya nos pasamos al terreno de las versiones. El apellido, como suelo decir, siempre pesa. Ser Agrupación Musical por lo visto este año se ha convertido en un nuevo handicap.

2 de julio de 2017

Bandas infravaloradas: Bomberos de Málaga, una Madre y Maestra sin corona

Vivimos en un mundo globalizado, eso es así. La era de la "comunicación" y de la "información" (que a veces es más incomunicación y desinformacíón que otra cosa) ha permitido que prácticamente en la palma de nuestra mano tengamos acceso al instante a cualquier parte del mundo. Y algo que se supone que debería haber traído ventajas por eso de conocer otras culturas, otros mundos, y que nos debería ayudar a enriquecernos, en realidad nos está empobreciendo, aculturando, perdiendo a veces lo propio en detrimento de cosas exportadas porque están de moda (normalmente exportadas del modelo capitalista yanki que se ha convertido en estereotipo de lo occidental, a pesar de que los españoles, por ejemplos, somos más mediterráneos y latinos). Es lo que pasa, por ejemplo, con el asunto de como Halloween desbanca nuestras tradiciones de Todos los Santos, o incluso en el día a día: en el idioma que se ha llenado de anglicismos innecesarios solo porque suenan más "cool" (ahora los corredores son runners, los gestores de redes son community managers, y los entrenadores son coach), los niños celebran sus cumpleaños en cualquier establecimiento de comida rápida de cuyo nombre no quiero acordarme, etc...

¿Por qué esta introducción? Al igual que la propia sociedad, el mundo cofrade (que al fin y al cabo es fiel reflejo de ésta), también está sufriendo su globalización propia. Es la Semana Santa 3.0 de las redes en la que, si la globalización mundial exporta el modelo "norteamericano", la globalización cofrade está imponiendo el modelo más mediático que no es sino una especie de modelo sevillano-trianero, un modelo del que, curiosamente, se está tomando solo lo estético: musical, andar de los pasos, estética artística,... (lo de volcarse con las Hermandades o la devoción hacia los titulares, ya tal). Una globalización que creo, sobra decir, está empobreciendo e incluso eliminando características propias de algunas Semanas Santas que, hasta hace nada, tenían rasgos personalísimos que las hacían bastante interesantes y diferentes (y lo que nos esperará, no pasarán muchos años para que veamos costaleros por Málaga y Cádiz, o a las Angustias de Córdoba con cornetas y tambores a lo Baratill...Oh wait, que esto ya ha pasado).

La globalización cofrade ha hecho que la más mediática Semana Santa (Sevilla) sea referencia única para todo cofrade "new age" que se precie y sumado a la ignorancia de la población media, unido a los mantras y dogmas repetidos por algunos escritores y pseudohistoriadores que han barrido para casa, ha hecho que también se cometan injusticias como la que se comete con la banda que protagoniza esta entrada.
Y es que todo el mundo conoce a Escámez, todo el mundo conoce o sabe nombrar alguna de sus marchas (habría que ser witto nivel leyenda para no hacerlo), pero pocos atribuyen el surgimiento del estilo, que irónicamente la prensa morada hispalense siempre ha querido imponer como el "estilo tradicional sevillano", el de cornetas y tambores, a sus verdaderos creadores.
Máxime ahora, en el que la moda de la vuelta a lo "rancio" ha vuelto a poner en valor los sones clásicos y las bandas "pastiches" que quieren imitar lo antiguo (tipo Esencia o Veterana), pero todo el mundo cuando habla de Cornetas y Tambores le da todo el mérito a una banda sevillana, la de la Policía Armada, cuyo mérito digamos (vamos a destruir mitos, así que abro paraguas por la que me pueda caer) no estuvo sino en, mayormente, copiar las partituras de otra procedencia, meterles una nueva voz, interpretarlas de otra forma, y renombrar o rededicar dichas partituras para hacerlas pasar como dedicadas a la ciudad. Y no, no fueron estos los precursores.

Dicho mérito se le ha arrebatado históricamente (una injusticia que, personalmente, todavía no se ha reparado) a la que es la verdadera Madre y Maestra: la Banda de Cornetas y Tambores del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga. Fundada en 1911 (por lo que es centenaria), en ella recaló el mencionado Alberto Escámez y para ella, y para la Semana Santa de Málaga se compusieron las que, por lo que se tiene constancia, son las más antiguas marchas de bandas de cornetas y tambores para la Semana Santa.
Y es que hasta entonces las bandas de cornetas, también referidas como "bandas de guerra", que acompañaban a algunos pasos, eran bandas de cuerpos militares (o de estructura militar) y su repertorio se limitaba a los toques propios de dichas bandas, y solo las bandas de plantilla completa ofrecían ya bastantes ejemplos propios de marchas realizadas expresamente para las procesiones. Bomberos, es entonces, el surgimiento de todo esto de las cornetas, sin ellos hoy no existirían los Larrys, Manus, Kinis, Gitanos ni compañía no tendrían la popularidad que tienen, sin ellos todos esos wittos que curiosamente hoy desprecian las marchas clásicas no tendrían sus ansiados objetos de deseo,... Aunque bueno... viendo estas razones más que dar gracias y reconocer sus méritos a esta histórica banda quizás habría que hacer todo lo contrario, porque vaya legado el actual de las cornetas y tambores.

Fuera de bromas, sé que muchos dirán que en lo musical Bomberos no está a un nivel especialmente alto como para hacerles una entrada en este espacio de Bandas infravaloradas. Pero, ah amigos, esto se llama bandas infravaloradas, así en general, y Bomberos por las razones escritas arriba es una Banda infravalorada porque actualmente no se le reconoce en toda su magnitud su papel fundamental en la historia de la música procesional (baste ver que algunos de esos méritos se le dan a la Policía Armada por el mero hecho de llevar el apellido "Sevilla").

Aunque aquí tampoco nos quedamos solo con su historia y su papel pasado. Bomberos es una banda que tiene algo que la hace única: lo auténtico, la originalidad.
En unos tiempos en los que lo clásico se ha estado revalorizando, en la que bandas como Esencia, Centuria Macarena o Veterana reciben buenas críticas por ese regusto antiguo, Bomberos (como le pasa a Santa María Magdalena de Arahal) ante ellas representa una mayor autenticidad en cuanto a que no han cambiado su esencia. Todas esas bandas que rescatan lo antiguo siempre van a llevar un arreglo, un algo que desvirtuará (por mucho que no se intente) el sonido auténtico, mientras que los malagueños siguen interpretando partituras de Escámez, Zueco Ramos, Puyuelo, casi tal y como salieron de las mentes de sus creadores y con la forma de interpretación original (un ritmo algo más ligero por ejemplo). Por hacer un símil, actualmente (y más con las tecnologías actuales) se podría hacer una copia perfecta del David de Miguel Ángel o de la Gioconda de Da Vinci pero por muy perfecta que sea la copia, nunca serán la original, nunca tendrá esa aura.
Un hecho que, en una época donde cualquier compositor endiosado se cree con derecho a violar a base de arreglos una partitura original bajo la manida excusa del "estilo", gana el doble de puntos, y es que la música es arte y, como en el arte añadiendo a lo que indiqué arriba, una pintura original siempre valdrá más que una copia y muchísimo más que una versión actualizada de la misma (una Gioconda con bigote, salvo que seas Duchamp, no valdría nada), por mucho que a cualquier cani silvador que se piense que un conservatorio es un nombre fino para llamar al frigorífico opine lo contrario.

Así que, desde aquí, reclamar créditos a quien lo merece. Es una pena que apellidarse "de Málaga" y no "de Sevilla" apee a esta banda del lugar que le corresponde en la historia. Aunque más triste es que en su Málaga natal quizás tampoco se les valore pues tengo entendido que allí Bomberos no es más que considerada banda de cabecera o traslados, máxime cuando en la actualidad musical cofrade malagueña parezca haber tronos y Hermandades dando tumbos sin saber encontrar un estilo musical.

Puntos a resaltar: autenticidad. Fidelidad a sí mismos. En unos tiempos en los que se imponen las modas, en los que las bandas se dopan de instrumentaciones y voces y a pesar de ellos no dejan de llamarse falsamente "de cornetas y tambores" (la gran mentira de la música cofrade de nuestro tiempo), tiempos en los que lo fácil sería dejarse llevar por la corriente aun a riesgo de perder tu personalidad,... Es en estos tiempos cuando ser uno mismo supone perder contratos, no ser contratado, no ser seguido en masa, la personalidad es un valor añadido.

En su contra: el apellido Málaga. Que la historia de la música procesional se escriba desde Sevilla (recuerdo a la discográfica Pasarela donde trabajaba un tal Muñoz Berros, supuesto "erudito" de la música procesional para bandas de Cristo, poner en sus discos marchas de Escámez bajo falsas dedicatorias a Sevilla, o a webs de Hermandades incluír en su patrimonio musical dichas marchas por ejemplo http://hermandaddesanbenito.net/archivo-musical) y, por tanto, se escriba acorde a sus intereses. Que la propia Málaga la considere como banda de cabecera no ayuda sino a devaluar a sus conciudadanos. Una pena, nadie es profeta en su tierra, ni siquiera si eres el germen de toda esta locura en la que se han convertido las bandas de cornetas.

8 de septiembre de 2016

Bandas infravaloradas: Rescate de Linares; la mala suerte de vivir a la sombra

No cabe duda de que Linares es tierra de músicos de Semana Santa.
La tierra que, de hecho, viera nacer a Alberto Escámez, iniciador del estilo compositivo de cornetas y tambores, es conocida por albergar a numerosas bandas de todos los estilos cofrades en las que conviven centenares de músicos, teniendo incluso su propio estilo musical de Semana Santa como son las bandas de cabecera.
Indudablemente a la cabeza de todas estas bandas está, como no, la archiconocida Pasión de Linares, cuyo prestigio la precede, siendo también conocidas por su calidad bandas como el Rosario de cornetas y tambores (les pierde a mi gusto ser un calco más de Presentación), o Bandas de Música como María Inmaculada o Manuel Garín que en años atrás hicieron buenas apariciones en Hermandades cordobesas.
A la sombra de la fama de esas particulares bandas de cabecera, únicas de esta Semana Santa, y de esas citadas bandas, siendo una banda quizás no tan mencionada de Linares está una Agrupación, una de las muchas que se fundaron en esta ciudad jiennense y de las pocas que sobrevive, y de hecho sobrevive con una calidad que para nada es acorde a la fama de esta banda que tanto quizás pase bastante desapercibida para el resto del mundo cofrade en comparación a sus compañeras y vecinas bandas, y muy en especial con su vecina "mayor" y de su mismo estilo, Pasión, que es a la que -por razones obvias- siempre han apuntado todos los focos.

Dicha banda tan desapercibida para los oídos cofrades es la Agrupación Musical María Santísima de los Dolores, o como quizás sea más conocida el Rescate. Siendo, de hecho, más antigua que sus dos "hermanas" bandas de Cristo, la referida Pasión y el Rosario de Linares, las que a pesar de ser más jóvenes se están llevando más atención, el Rescate bien es cierto que nunca ha dejado de ser una de las más destacadas Agrupaciones de la provincia de Jaén. Su único problema, como hemos dicho, la mala suerte de compartir tierra con bandas que le hacen sombra de cara al público mayoritario y que hacen de esta Agrupación, a mi gusto, merecedora de tener su artículo en este espacio de "Bandas infravaloradas".

¿Por qué? Sin llegar al nivel de las punteras, el Rescate de Linares es una banda de sonoridad correcta, afinación y una bastante buena interpretación, lo que hace de ella una banda de nivel medio-alto de las se les supondría quizás más presencia en capitales (algo que, por alguna razón, es un extraño medidor de la calidad de las bandas, su cantidad de pasos en capitales, un medidor algo falso si nos fijamos en que la mayoría de Hermandades de grandes ciudades paga menos que un jugador del Barça a Hacienda).
En Córdoba, por ejemplo, fue una digna sustituta al profundo hueco que en la Hermandad de las Penas de Santiago dejó la Agrupación leonesa que anteriormente acompañaba al Cristo de las Penas, algo que la Hermandad desgraciadamente no supo ver por no "gustarle el estilo por ser bastante raro" (y yo me pregunto ¿esa queja fue de la Hermandad o de los costaleros, que son más dados a criticar estas bandas de sello "raro"?).

Y es que, ese es otro de los aspectos donde esta banda gana enteros. Aunque su repertorio clásico y algunos de sus arreglos respondan a ese tipo de arreglos que "bastardizan" una marcha original hasta hacerla irreconocible, el repertorio propio del Rescate destaca sobremanera como se ve en las marchas de sus dos discos. Empezando por el segundo de ellos, titulado En el nombre del Padre, disco que saltara a la fama por una horrorosa carátula que no hace justicia con el contenido sonoro que en él se guarda, pues incluye temas de autores de lo más destacado musicalmente de la actualidad como Antonio Moreno Pozo, Cristóbal López Gándara, Abraham Padilla Consuegra, con otros nombres como Luis Fernández Ramos o Sergio Larrinaga.
Si bien yo prefiero quedarme con su primer disco. Llamado con el canitítulo Al Gitano de Santa María (que nos gusta un gitano en un nombre de una marcha) es, a mi gusto, un disco donde se conjuga calidad, sí, pero también temas bastante cofrades: la propia Al Gitano de Santa María de Sánchez Martín que da nombre al disco es una bastante buena marcha con pequeñas dosis de espectacularidad al estilo que el moronense acostumbraba por aquellos años, Espéranos en el Cielo una marcha de corte emotivo y de las mejores de la producción de Mena Hervás, una adaptación del Pange Lingua (el que popularizara Mocedades) que se ha hecho muy difundida por los repertorios de muchas Agrupaciones,...

Aunque sin duda, una marcha de ese disco, y la joya de la corona del repertorio propio de esta banda es sin duda, y permítanme que con ella me quede, la marcha Perdón. Una genialidad de las que siempre muestra el célebre Nicolás Barbero, iniciada en la forma de un canon (en música un canon es una composición con un contrapunto de tipo imitativo en la que una melodía es repetida por las diversas voces que van entrando en intervalos de tiempo sucesivos, para quien no sepa lo que es, el célebre Canon de Pachelbel es el más famoso ejemplo) responde a un tipo de marcha fúnebre muy emotiva a la par que sencilla en la que la melodía no necesita articularse en base a figuras cortas y un innecesario sobrecargamiento, siendo el tratamiento armónico y de las dinámicas suficiente para crear una obra de gran belleza y espiritualidad.

Así que, recuerden, cuando les hablen de música cofrade linarense, no se queden solo con la celebérrima Pasión y su musicalidad, no se queden solo con la hoy de moda Rosario, no se queden solo en sus características y llamativas bandas de cabecera,... Apunten este otro nombre y escuchen que, a la sombra de grandes bandas, también se puede hacer buena música digna de escucharse.

Puntos a resaltar: sin duda su repertorio propio. El intentar defender un estilo más o menos con una línea propia (hasta en indumentaria, con sus característicos pantalones rojos que, al menos desde que conozco esta banda siempre han lucido -actualizo: veo por Twitter que ya no es así, se han pasado al todo oscuro-) sin querer ser una copia de otras y, sobre todo, tratando de alejarse de las más que posibles comparaciones con su Agrupación vecina. Linares tiene suerte de tener dos grandes Agrupaciones y las dos bastante diferentes entre sí, cosa que enriquece mucho su panorama musical.

En su contra: algunos arreglos son de tarjeta amarilla o roja y sanción, vale que lo propio lleve una línea, pero no se le pueden hacer determinadas cosas a determinadas marchas porque si un costalero o un cofrade quiere escuchar una marcha de toda la vida, busca escuchar "esa marcha" y no una "libre interpretación" de otro compositor de esa marcha. Pero el punto más en su contra es lo que venimos incidiendo, ser de una ciudad como Linares y estar a la sombra de otras bandas con más fama o "visibilidad", especialmente inevitable cuando se hace música en la misma ciudad que una de las mejores Agrupaciones de Andalucía. Aun así, muy meritorio hacerlo y, además, defendiéndose bastante bien.

26 de agosto de 2016

Bandas infravaloradas: Redención de Córdoba o la banda sonora de la Pasión

A raíz de la visualización de unos vídeos de cierta banda puntera dando pena en pleno agosto, había pensado en incorporar una serie de artículos a mi blog sobre bandas sobrevaloradas, aquellas bandas que generan altas expectativas y tienen gran consideración entre el público general pero que miradas al detalle te das cuenta que, sin decir que sean malas, quizás tampoco sean para tanto como se les pone o la publicidad que se les da.
Peeeero... creo que me he ceñido demasiado a la crítica negativa y eso me encasilla y he pensado ¿por qué no escribir sobre lo contrario? Aquellas bandas que musicalmente y en muchos aspectos son capaces de repasar hasta a las más punteras pero que no gozan de la prensa y prestigio que en verdad, en opinión de servidor, merecen.

Me voy a permitir empezar por una de la tierra, una banda que, aunque lleva 27 años siendo referente y de largo la mejor formación de música cofrade de Córdoba, muchos se quieren empeñar en lo contrario basados en el mero criterio de encasillar su estilo y su repertorio con adjetivos como "demasiado serio", "fúnebre" o "aburrido" o, simple y llanamente, por inquinas personales o porque no les caiga bien el director.

Vengo a referirme a la Redención de Córdoba, popularmente conocida como "la Estrella". 27 años de música la avalan, de MÚSICA en mayúsculas, pues, salvo lapsus debidos más a presiones de los habituales círculos cancerígenos de las cofradías que a la propia iniciativa de la banda, es incontestable la apuesta por la calidad en lo que se refiere a repertorio e interpretación.
Algunos quizás me dirán que Redención de Córdoba no está infravalorada. Bien cierto es que en los círculos "especializados" de música procesional y la opinión de los más entendidos, los de la "hue" gozan de una gran consideración, pero es el público mayoritario el que, absorto en las modas, el witterio y la falsa folclorización que vive la música procesional, no da a esta Agrupación el lugar que les corresponde.

Como he escrito arriba sobre esta banda se suelen leer y escuchar cosas como que su repertorio es excesivamente fúnebre y hasta aburrido. Partiendo de la base de la variedad de temas clásicos y propios que no cumplen esa norma (con las siempre acertadas y casi nada fúnebres marchas de Mena Hervás como una de las referencias del estilo de esta banda o con pinceladas de un flamenco más elegante), aparte de eso, ¿repertorio aburrido? ¿Excesivamente fúnebre? Hay gente que cree que va a una feria y no a una procesión religiosa que es lo que es la Semana Santa, aunque esa esencia de religiosidad popular donde fe, tradición y popular se reparten cartas a partes iguales se esté perdiendo en favor como se indica de un folclorismo tópico y cateto más pensado para el guiri y el visitante que para la veneración a Cristo, la Virgen y los Santos.
Es esta opinión, muy impulsada por el "sindicato del costal" y que tuvo su zénit en la nefasta sucesión de pérdidas de contratos en su ciudad en favor de bandas copia de otras o bandas aflamencadas, la que hace a muchos poner hoy día por encima de esta banda a la, a mi gusto, sobrevalorada Cristo de Gracia, cuando la realidad dista muy lejos de esa imagen.

Baste solo el ejemplo: en años por ejemplo en los que a lo máximo a lo que aspiraba a interpretar una Agrupación eran marchas como Consuelo Gitano o cuando temas como Reo de muerte no estaban apenas dados a conocer y con un Herrera Raya adelantado a su tiempo e incomprendido por ello, esta banda se atrevía con temas como ¡Estrella! o Al Cristo de los Faroles (la buena, no la copla adaptada) de un Francis González Ríos experimentando (para bien) con recursos como esas melodías sincopadas, la introducción de fugas (¡Estrella! sigue prácticamente los preceptos de una fuga barroca) o armonías más atrevidas sacando a la música cofrade de un estancamiento.... o intentándolo, pues el estancamiento ha acabado por pasar de aquello a los actuales ritmos ternarios sin adaptar que buscan confundir calidad con espectáculo y valorar una banda (grupo) por solistas o grupos instrumentales destacados.
No solo estos temas de su primer disco, allá por 1996, fueron revolucionarios: que esta banda fuera (y siga siendo) capaz de interpretar una obra maestra de la música procesional como es Señor de San Basilio hace de ella ya un hito y una referencia, siendo de las primeras bandas también en apostar por este tipo de marchas "Bandas Sonoras" como despectivamente se han dado en llamar (estilo de composición que muchos, algunos vecinos de esta banda, atribuyen a un tal Jorge Águila cuyo mérito más que en crear reside en su afición por el cine -El Cid, El protegido,...- si no saben de qué hablo busquen esas bandas sonoras de películas y busquen parecidos).
Posteriormente vendrían muchísimas más marchas que sitúan el repertorio de esta banda entre los mejores del estilo: marchas como Desconsuelo (una exquisitez), Siete Dolores (el patetismo fúnebre hecho marcha y grandiosa sin necesidad de llenar el pentagrama a base de figuras de pequeña duración), O Redemptor,.... por no mencionar de la variedad que aportan las numerosas marchas de Mena Hervás, algunas de lo más reconocido de su obra con Oración a la cabeza (más Sagrada Cena, Jesús ante Caifás, Nazareno de la Trinidad,...), más otras de Pedro Pacheco, José María Sánchez Martín, Cristóbal López Gándara, Luis Alberto Fernández Pericet, Jesús Lora Vaquero, etc...
Repertorio que, desgraciadamente, la banda tuvo que manchar por las presiones incluyendo marchas como Caridad del Guadalquivir o Y al Tercer Día por citar algunas que no vienen sino a hacer notar la abismal diferencia entre distintos conceptos de entender la música procesional.

Aun así, Redención defiende este repertorio, sea cual sea la marcha, con una calidad incuestionable, con afinación y sin estridencias, muy elegantemente y con gusto, y con un gran equilibrio sonoro en el que difícilmente nada destaque y nada sea demasiado débil, y así ha sido cuando la banda supera la centena de componentes como cuando ha tenido sus "horas más bajas".

Sin duda alguna, una banda que, aunque ciertamente goza de cierto prestigio, de haber sido de otra provincia o de haber tenido más proyección fuera de Córdoba, estaría en el "Olimpo" en la que muchas otras están por nombre o por un glorioso pasado nada acorde a su presente.


Puntos a resaltar: el equilibrio mencionado entre todos los aspectos. Su repertorio (salvo los garbanzos negros). Su apuesta por una filosofía musical y ser fieles a unos principios por encima de todo, aunque haya tenido malas consecuencias. En definitiva, hacer música para la acompañar la Pasión y no para regalarle el oído al oyente de turno que a veces no sabe ni qué está escuchando o ni lo que va encima del paso.

En su contra: Aunque el repertorio es una exquisitez, se echa en falta algo de variedad en lo propio. La cerrazón que hasta ahora habían tenido en "no salir" de Córdoba, algo que ha hecho que esta banda no gane la proyección de otras. Las direcciones unipersonales no suelen ser buenas para nadie: se puede ser fiel a unos principios pero abriendo miras y dejando entrar aire fresco. Ser de Córdoba (sí, eso es un handicap).