12 de mayo de 2020

De dónde viene la marcha...: La Oración del Huerto

Siguiendo de alguna forma la costumbre de enlazar artículos, mencionaba en el escrito de Jone -y se pudo ver también que está sucediendo con el Ave María- como la historiografía tradicional de la música cofrade, escrita desde un prisma claramente sevillano, había venido difundiendo, e incluso seguía haciéndolo, gran cantidad de datos erróneos que, hoy día, muchos cofrades siguen tomando como ciertos y siguen creyendo incluso cuando alguien trata de contar la verdad. Autorías de marchas, nombres de compositores, dedicatorias, fechas,... cualquier cosa ha sido susceptible de ignorarse, modificarse o magnificarse, inconscientemente unas veces pero conscientemente otras, según interesara o no, de modo que incluso Hermandades presumen en sus redes y portales de marchas que ni de lejos están dedicadas a ellas y algunos llamados "periodistas" siguen repitiendo esos errores en sus programas, artículos y retransmisiones como si vinieran escritos en el Evangelio (y cuídate de corregirlos que si no...), por no decir de libros y escritos todavía considerados obras de referencia para el estudio de la música procesional que siguen perpetuándolos cada vez que alguien intenta buscar información seria sobre el estudio de nuestra música.

Que la música procesional en general necesita todavía de un gran estudio que afronte su historia con plena objetividad y seriedad y la aleje de orígenes mitificados y de esa narración pseudo-poética tan pretenciosa y a veces hasta pedante, es una realidad. Y que son los géneros de bandas para "pasos de Cristo" los que más atrasados están en ese aspecto, más aún.

La marcha de hoy, junto con el resto de co-protagonistas (autor, Hermandad, ciudad, banda de origen), quizás sea de entre las más famosas que podamos encontrar dentro de ese olvido selectivo, si bien en este caso no intencionado, pues el origen de esta marcha no ha sido nunca un misterio oculto. Pero por ello, precisamente, se pone de manifiesto ese "hispalocentrismo" que sufre la historia de la música procesional y lo injusto que se es con algunas de sus obras y autores.

Agripino Lozano Perea
Foto: Diario de Cádiz
Hablamos de la marcha La Oración del Huerto, marcha que la historia ha acabado perpetuando como uno de los grandes clásicos de las Agrupaciones Musicales, y concretamente, de los grandes clásicos legados en los años 80 y 90 por la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras, hoy Virgen de los Reyes, de Sevilla... Pero no, la marcha, que ha quedado en la memoria además con el erróneo título de "La Oración en el Huerto", objetivamente hablando no podría figurar en esa lista junto a grandes clásicos sí originales de esta banda como Jesús Despojado, Pregonero, Sagradas Vestiduras (que bien podría merecer otro artículo), etc.
Y es que la marcha de la que hablamos tiene un origen distinto y bastantes años anterior. Y para hablar de ese origen, primero deberíamos hablar de su autor, Agripino Lozano Perea. Nacido en una pequeña localidad toledana,Villanueva de Alcardete, en 1928, este manchego músico militar llega a Andalucía, concretamente a San Fernando (Cádiz), en 1948 como integrante de la Banda de Infantería de Marina del Tercio Sur, y en la localidad isleña acabaría asentándose durante su trayectoria musical, prácticamente toda su vida. Aquí, en 1962 funda, junto a José Vacas otro compañero músico de dicho Tercio, la Banda de Música de la Cruz Roja, hoy rebautizada con su nombre ya que ejercería como director de dicha institución isleña entre 1965 y 1982. Esta banda pronto comenzaría a acompañar a diversas cofradías isleñas, estando entre ellas las de la Misericordia y la Oración en el Huerto, ambas con sede en la Parroquia de la Divina Pastora. Para la de la Misericordia compondría el maestro su primera marcha en 1970 y, como explicó él mismo en 1990, fruto de las buenas relaciones con ambas cofradías en 1972 nace la marcha que nos ocupa. Hablamos, pues, de una marcha compuesta para Banda de Música de plantilla completa (vulgo "Banda de palio") y dedicada a una Hermandad de San Fernando, marcha de estructura bastante clásica con su introducción, su tema principal que se repite con la variación de unas llamadas de los metales y su trío final que modula a modo mayor, siendo un tema de corte elegante pero no excesivamente sobrio ni complejo, muy en la línea al tipo de marcha que se venía componiendo en este periodo post-conciliar y de los últimos año de la dictadura e inicio de la Transición.

Pero, ¿cómo llega una marcha de Banda de Música y desde una Semana Santa relativamente lejana a Sevilla y al estilo de Agrupación Musical, máxime cuando la adaptación se realiza y graba algunos años antes de la primera grabación conocida en su género original en 1994? Primeramente, habría que ponernos en contexto: en gran parte de los años 80 y principios de los 90, denostadas y acribilladas por la prensa, las Agrupaciones Musicales parece que como si quisieran paliar esas críticas y justificarse, comenzaron a mirar más hacia un género con mejor prensa como el de las Bandas de Música. En estos años se pudieron escuchar y se grabaron numerosas adaptaciones de marchas como Esperanza Macarena, Hermanos Costaleros, Lloran los Clarines, Cristo de la Presentación,... además de prestarse algunos reconocidos autores a intentar dar lecciones de composición para la música de "pasos de Cristo", entre otros Abel Moreno, Juan Velázquez o Pedro Morales.
En la mayoría de casos, y afortunadamente para nosotros, esos experimentos no funcionaron ni tuvieron mayor recorrido pues, siendo sinceros, eran peces fuera del agua. Pero hubo una banda que se fijó en esta marcha concreta. Como todo el mundo sabe, fue la por entonces llamada Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras la que realiza y graba en 1988 dicha adaptación, y el por qué lo explicaba Antonio Amodeo hará algunos años en el foro del portal Patrimonio Musical. Según cuenta, Juan Ramírez Tellez, director desde siempre de dicha banda, realizó el servicio militar en San Fernando al mando de Agripino Lozano, a quien habría visto dirigir algunas de sus marchas en la banda del cuartel, siendo a través de un compañero músico de la Banda de las Nieves de Olivares que también sirvió en San Fernando de quien recibirían las partituras para completar el que sería el segundo disco de la Agrupación (La saeta, 1988). Ambos responsables musicales de la banda se fijaron en La Oración del Huerto ya que, por su corte, era una marcha que bien podría parecer hecha expresamente para el género y, de este modo, prácticamente adaptaron la marcha tal cual a la instrumentación de Agrupación, incorporando la voz de corneta y solo suprimiendo el trío que era lo que más sonaba "a palio". El resto es historia.

Portada original manuscrita de la marcha
Foto: Mateo Olaya
Pero, como introducía este texto, dicha historia no ha sido del todo justa con Agripino, con su Banda, con la Hermandad del Huerto y con la Semana Santa isleña en general. Y es que la adaptación funcionó, y acabó funcionando de tal manera que, como mencionábamos, incluso hoy es más reconocida que su versión original, cometiéndose junto a éste otros errores a veces no corregidos.
El primero de todos en su título: la marcha en Agrupación Musical es conocida con el nombre erróneo de "La Oración en el Huerto" y no La Oración del Huerto que es el que figura en la portada de la partitura manuscrita original de 1972 de manos del maestro quien, además, solía firmar éstas adornándolas con un acertado dibujo que él mismo realizaba. Este error que se ha perpetuado tanto que en cualquier repertorio que figure la marcha aparece el título mal escrito (como se puede ver por ejemplo en las webs de dos Agrupaciones sevillanas como Los Gitanos o incluso de la propia Virgen de los Reyes) bien podría deberse a una de las innumerables erratas discográficas que han acabado calando en el imaginario colectivo de la música cofrade (erratas que, por cierto, darían para escribir un libro), ya que en la mencionada primera grabación de Jesús Despojado en el disco "La saeta" (1988) y en grabaciones inmediatamente posteriores (como el disco "Marchas de Semana Santa"de 1990 de la A.M. Remedios de Castilleja de la Cuesta) la marcha sí aparecía con el título correcto, siendo en posteriores grabaciones cuando se modificaría sin criterio alguno, en ocasiones hasta el punto de mutilarlo como es el caso del disco "Gran Poder" (1996) de la Agrupación María Inmaculada de Castilleja de la Cuesta en cuya carátula trasera aparece como "Oración en el Huerto" a secas, sin el artículo determinado inicial.
Detalles de dos guiones de la marcha con
errores en el nombre del autor.
Fotos: Archivo personal
El segundo gran error (errores en plural en este caso) que se ha difundido es respecto al nombre de su autor. Mencionado por las evidentes cuestiones de espacio frecuentemente como A. Lozano en las carátulas de las diferentes grabaciones, no sabemos si es que hay a quien no les gustase o no les sonase comercial el nombre de Agripino pues esa "A." en ocasiones ha mutado a "Antonio Lozano", por no hablar de otras variantes como el "A. Perea" (sin Lozano) con el que figura en el mencionado disco "Gran Poder" de 1996 o el "Agripino Lozano García" de este arreglo de una Agrupación granadina (hasta donde llegan los arreglos que hasta le arreglan el nombre al autor). Y eso cuando a nuestro pobre Agripino Lozano no le han arrebatado la autoría de la marcha para dársela a Antonio Velasco (autor que, según Antonio Amodeo, no participó de esta adaptación en concreto), como se ve en alguna partitura que circula por internet.
Y, finalmente, el típico error cuando una marcha se populariza en Sevilla: la dedicatoria. Y es que, como sucediera (y sigue sucediendo) con marchas como las de Escámez, que la marcha tenga un título tan genérico dedicado a una escena de la Pasión que está representada en una Hermandad de Sevilla, el pensamiento del cofrade medio ha acabado en ocasiones por deducir que, si la marcha "es" de una banda de Sevilla, estará entonces dedicada a una Hermandad de Sevilla, en este caso, la Hermandad de Monte-sión. De hecho, aunque felizmente la Hermandad acabara corrigiendo el error, pero en su propia web oficial llegó a figurar esta marcha en su apartado "Patrimonio musical".

Un viernes, el 28 de diciembre de 2007, fue cuando el maestro Agripino Lozano fallecía. Este andaluz de adopción que se empapó de nuestras costumbres y de nuestra Semana Santa hasta el punto que dejó varias marchas a las cofradías isleñas y que, sin pretenderlo, una de ellas ha perdurado considerada un clásico casi indispensable de otro género, puede que se fuera sin el reconocimiento de esa historiografía de la música procesional que ha tendido a reconocer a sus figuras según su procedencia o el destino de su obra. Pero tal vez ni lo necesitó: nombrado Hijo Adoptivo de San Fernando en 2002, habiendo recibido numerosos reconocimientos y condecoraciones, y habiendo sido despedido con honores tanto en su ciudad adoptiva como en su pueblo natal, teniendo esculturas y nomenclaturas del callejero en su honor y, por supuesto, quedando su nombre para la posteridad de la Semana Santa no solo en sus marchas sino en el nombre de la Banda que ayudó a fundar y dirigió, Agripino recibió el cariño y reconocimiento de los suyos.
No obstante, sirvan estas humildes líneas para intentar reparar, si se pudiera, esta pequeña muesca en su memoria.

11 de mayo de 2020

Bandas infravaloradas: Ángeles de Sevilla, a la sombra de las grandes

A lo largo de las entradas que he ido dedicando a bandas que considero infravaloradas del panorama de la música cofrade, prácticamente todas hasta el momento han tenido una característica en común que a mi juicio además ha ayudado a que no sean justamente valoradas: el, como yo lo llamo, "apellido", el no ser de Sevilla.
Sin embargo, no quiero que se me tache, como usualmente se me tacha desde ciertos sectores de dicha ciudad, de tener "manía" o "envidia" a Sevilla, Dios me libre. Lo que sí es cierto que si uno analiza desde un prisma lo más objetivo que pueda la situación de la música cofrade fácilmente se daría cuenta de que la mayoría de bandas (especialmente de la capital) sevillanas se encuentran en su justa valoración a ojos de los cofrades, cuando no incluso alguna que otra sobrevalorada sirviéndose de nombre y/o historia para tapar claras carencias musicales y poniéndose entre las grandes cuando hay bandas consideradas menores que perfectamente las mejoran.
Pero, ¿todas las bandas de Sevilla están consideradas como corresponde? Como digo la mayoría, no todas, pues existe alguna que otra excepción (pocas quizás), la protagonista de hoy, entre ellas.

Hoy haré mención a la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de los Ángeles de Sevilla, banda relativamente joven pues tiene sus inicios en 1992 (y por entonces solo como escuela de percusionistas, pues hasta más adelante no incluiría instrumentos de viento) y  cuya silenciosa pero constante evolución, especialmente notoria prácticamente en el último lustro, vengo siguiendo desde hace algún tiempo.

Para quien les escribe, personalmente y de entrada, sin entrar a valorar todavía cuestiones musicales, lo de esta banda es un auténtico meritazo. Hacer funcionar, y no solo funcionar a secas sino hacerlo con un mínimo de decencia, una banda joven y prácticamente independiente, sin apoyo de una Hermandad, en una ciudad como Sevilla, es casi una misión suicida. De hecho solo hay que mirar el panorama actual en el que las bandas sobrevivientes han sido las ya consagradas que, o bien tienen detrás una Hermandad o tienen más del cuarto de siglo de vida o cuando no son consagradas es porque son juveniles de las anteriores, y las no consagradas y más jóvenes bandas suelen ser bandas menores con una calidad bastante cuestionable. El resto de bandas que se han ido fundando en los últimos años que no han cumplido estos preceptos han ido cayendo pues han sido usadas como "bandas escuela", bandas de usar y tirar por ese perfil de músico cofrade joven ansioso de fama y con ganas de pasar todos los días posible por Campana con una banda grande, que han usado a este tipo de bandas para aprender y luego de trampolín para dar ese salto a la "élite".
Junto a Esencia (pero sin gozar de la buena prensa y el marketing del "revival" clásico y purista que se puso de moda como respuesta a esa otra moda de marchas de dudoso gusto y que, junto a la falta de un rival digno -Centuria, que era la única que ofrecía ese estilo, se había acomodado por tener hasta entonces el monopolio del purismo cornetero- fueron de las cosas que, seamos sinceros, ayudó a aupar a dicha banda, con lo cual no quiero decir que sea mala banda, simplemente que a su calidad se añade que los vientos les fueron propicios), la de los Ángeles es la única banda de origen relativamente reciente y que no cumple las condiciones mencionadas que, no solo sigue en pie (de momento) sino que además lo hace ofreciendo una calidad decente. Bastante decente.

Y es que la banda, a pesar de los más que posibles pesares, no solo se ha mantenido sino que ha ido ofreciendo una evolución constante, evolución que en los últimos años, prácticamente desde la entrada en la dirección musical de Alejandro Moreno Rodríguez (autor que pasa bastante desapercibido a pesar de tener buenas marchas en su haber por no ser autor de cabecera de alguna banda grande) se ha acrecentado más. Ello, unido a la filosofía que ha adoptado la banda en cuanto a la hora de elaborar su repertorio se refiere y que difiere (un poco, tampoco en demasía, luego me explico) del dogma de los "estilos" (en "pasocristo", pero especialmente en CCTT, toda banda no grande que se precie se debe adscribir a un "estilo" concreto -trianero, cigarrero, presentacionero, rosariero y, en menor medida, solero- y tomarlo sin excepciones, incluso a la hora de montar marchas propias que sean del "estilo" o de autores de cabecera de la banda "madre", aunque ello signifique sacrificar buenas marchas de otro "estilo", no acudir a otros buenos autores y, por supuesto, renunciar a una personalidad propia) lo que hace que la Banda de los Ángeles tenga algo más de carácter propio respecto a bandas que, aunque la puedan igualar en calidad, acaban sucumbiendo a vender su personalidad.

Los Ángeles ofrece una correcta interpretación de su música, sin llegar a niveles de excelencia, pero con un buen nivel y además sin llegar a las estridencias a las que llegan la gran mayoría de bandas del género que piensan que potencia=calidad (y no solo bandas, gran parte del público llega también a la misma conclusión, habiendo por ahí bandas muy sobrevaloradas solo porque "pitan fuerte"). Y lo hace, además, sin necesitar de ser una banda sobredimensionada, demostrando que se puede tocar bien con no más de 80 músicos. A eso añaden un repertorio bueno en líneas generales, en el que los clásicos de Escámez, Zueco Ramos y Miraut se suman a una buena muestra del clásico Cigarreras, alguna que otra marcha de Presentación destacando Pilatos a Jesús de Antonio Velasco junto a marchas recientes como Y fue azotado aunque con mayor presencia en este apartado de una gran cantidad de marchas de Rosario de Cádiz (siendo la primera banda de Sevilla que incluye este tipo de repertorio) e incluso marchas de bandas como el Despojado de Granada del compositor Ignacio García, del que cuentan además con varios temas propios, un repertorio propio destacable que cuenta con marchas de su mencionado director musical Alejandro Moreno y de otros nombres como Cristóbal López Gándara.

El "pero" que se podría añadir en dicha cuestión es que, como menciono, la banda difiere del dogma de los estilos pero no en demasía, ya que, aunque no lo tome al pie de la letra, la presencia de repertorio "rosariero" supone un gran porcentaje de su música. Aparte de, no sabemos el por qué, negarse a la inclusión de repertorio Triana que posiblemente aportaría algunas marchas de calidad más.
Esa característica ayuda a que la banda no goce de mucha popularidad, lo que se une a cosas ya mencionadas: no es una banda con más del centenar de músicos, no pertenece a una Hermandad que la pueda apoyar y aupar, tampoco goza del favor de la prensa y, lo típico también común a bandas infravaloradas, el cofrade medio toma el tener pasos en Sevilla como medidor de calidad de una banda. Pero es que eso de no tener pasos en Sevilla, para una banda de la propia ciudad, encima se traduce en más que posibles fugas, más o menos numerosas, de componentes cada temporada, por lo que la banda seguramente tendrá el handicap de tener que estar renovándose año a año, enseñando constantemente a nuevos músicos y reformar con ellos las voces para intentar equilibrarse, por lo que, al tener una plantilla corta no solo en número sino también en fidelidad, no goza de la tranquilidad que al respecto pueda tener una banda grande.

A pesar de ello, la banda pareciera sobreponerse bastante bien a cada obstáculo de esta clase que le presentase, no impidiéndole seguir adelante e incluso seguir mejorando y ofreciendo plenas garantías, tal vez no siendo una banda que roce la excelencia que le permita poder entrar en la masificada Semana Santa de su ciudad, en la que ya están tocando, y algunas no todos los días, prácticamente las mejores bandas del panorama, pero eso no quiere decir que no puedan llevar su música a otras localidades y ciudades. Los Ángeles demuestran así que, incluso siendo de Sevilla, la vida de una banda cofrade ni empieza ni termina en dicha Semana Santa. Puede ser una meta a alcanzar, pero no LA meta, la única meta. Porque pensar y dedicar todos los esfuerzos a ello al final trae consigo la insatisfacción, la infelicidad, el no estar contento con lo que se hace, el no valorar tu propio trabajo y el de tus compañeros, y eso finalmente acaba desembocando en el fin. Otras bandas que no lo tuvieron claro y/o que quisieron mirar tan arriba que el sol les cegó porque se creyeron más de lo que eran acabaron desapareciendo incluso sin ser malas bandas... O sus componentes/direcciones acabaron tentados por las grandes y el pez grande comiéndose al chico, como suele suceder.

El trabajo y la satisfacción de realizarlo al final acaba dando frutos y no cabe duda que esta banda, si no se acaba dejando atrapar por el propio "ecosistema" de la música cofrade de su ciudad y sus normas propias, seguirá en la senda correcta y recibirá. El tiempo nos lo dirá, pero de momento podemos contar con que en Sevilla, oculta por las grandes bandas-marca, existe una buena banda a la que también tener presente.

Puntos a resaltar: un "estilo" y filosofía, en parte, diferentes al de la mayoría de Bandas menores del género que optan por ser satélites de las grandes. Repertorio propio que intenta recurrir a autores de calidad, más que por nombres.

En su contra: no ser una banda muy numerosa, no tener mucha historia, ni nombre, ni prensa, ni una Hermandad por detrás que la aupe. Factores que hacen que, dentro de su ciudad, pueda ser considerada la típica banda-escuela/trampolín para ser utilizada en el paso del músico a una grande. Tener difícil el poder optar a un paso en su Semana Santa, algo que, como siempre digo, es tomado como erróneo medidor de calidad.

4 de mayo de 2020

Bandas infravaloradas: Tubamirum de Cañete de las Torres o la buena música que puede haber en los pueblos

Cañete de las Torres es un pequeño pueblito cordobés rodeado de ese típico mar de olivos que empieza a inundar Andalucía cuando te empiezas a acercar a El Carpio por la A-4. Para un servidor es como el polo opuesto de su tierra de nacimiento, pues, mientras mi pueblo es el último pueblo de Córdoba antes de abandonar la provincia en dirección Sevilla, Cañete limita en el lado contrario con Jaén, y de hecho la imagen que tengo de ese pueblo es la de prácticamente mis 31 años de vida viéndolo por la carretera cuando, primero mi familia y con los años yo también, nos dirigíamos a la vecina Porcuna a trabajar en la campaña de la aceituna (es lo que tiene ser hijo de obrero, y orgulloso de serlo).
Cualquiera le resultaría sorprendente pensar que de esta pequeña población viene una de las mejores bandas, si no la mejor, de la provincia de Córdoba. Pero es que Cañete, para Córdoba y cofradieramente hablando, viene a ser una especie de Salteras para Sevilla (otro pueblito dedicado también al olivo, para más paralelismos). Y es que, si Salteras aporta dos grandísimas bandas a la Semana Santa de su capital, hasta el punto de superar en calidad a otras de poblaciones y ciudades más grandes, Cañete hace lo mismo a la Semana Santa cordobesa con la protagonista de la entrada de hoy en esta sección.

Vengo a referirme a la Banda de Música "Tubamirum", formación que toma su nombre de una parte del fragmento de la secuencia del Dies Irae, en la que se habla del Juicio Final, que dice:
"Tuba mirum spargens sonumper sepulcra regionum,coget omnes ante thronum"
O traducido: "La trompeta esparciendo un sonido admirable por los sepulcros de todos los reinos, reunirá a todos ante el trono". Parte a la que algunos compositores en determinadas misas han dedicado una secuencia propia, siendo la más famosa quizás la del Requiem en Re menor de Mozart de donde, más exactamente, la banda toma su nombre.
Una vez conocido este dato trivia, mencionar de la historia de esta banda que se inicia en 1999 surgiendo como Banda de Música del AMPA del Colegio Ramón Hernández Martínez, tomando posteriormente su nombre y viniendo a cubrir el hueco dejado por una extinta Banda Municipal, siendo por lo tanto en estos comienzos una banda con un perfil claramente juvenil buscando inculcar la música desde edades tempranas.
Quizás por eso, y sumado a esa etapa oscura que la "música de palio" vivió entre finales de los 90 y principios de los 2000 y que era la tónica para un gran porcentaje de Bandas de Música, en estos primeros años nos encontramos una banda con un repertorio, cuanto menos, mediocre que bien podría responder al perfil de cualquier banda media que podamos encontrar en cualquier localidad de Andalucía, tal y como quedó reflejado en un primer trabajo discográfico titulado "Entre Varales" (2004) formado en gran parte por este tipo de marchas. Aun así, las cofradías cordobesas pronto comenzarían a interesarse en la joven banda y en pocos años ya se la vería en varias de ellas, ayudando a que la banda creciera.

Y así, afortunadamente para los cofrades en general, cordobeses en particular, Tubamirum no se quedó estancada y, conforme la propia "música de palio" abandonaba poco a poco ese agujero con la puesta en valor de grandes autores y la difusión de marchas y repertorios de calidad, la Banda también lo hacía y lo hacía a la par que también ganaba calidad interpretativa, una evolución que, de hecho, se puede ver en sus siguientes trabajos discográficos.
De esta forma Tubamirum, que empezó desde temprano ganando la confianza de algunas cofradías de la capital, en la actualidad es toda una referencia de la música de Bandas de plantilla completa en la ciudad califal hasta el punto de estar presente en prácticamente todos los días de su Semana Mayor, acompañando, y habiendo acompañado, a Cofradías de gran calado e historia. En este 2020 hubieran acompañado al Amarrado a la Columna de la Hermandad del Huerto el Domingo de Ramos, a la Merced el Lunes Santo, a la Trinidad de la Santa Faz el Martes Santo (completando junto a Pasión de Linares uno de los mejores acompañamientos musicales que pueda tener una cofradía, ya no en Córdoba, sino a nivel regional incluso), el Miércoles Santo a Rocío y Lágrimas del Perdón, el Jueves Santo en la primera salida de la Esperanza del Valle de la Hermandad de la Cena (no pudo tampoco estrenarse en 2019 y tendrá que esperar ya a 2020) y no olvidándonos de que, hasta que a aquella Junta de Gobierno les dio la fiebre pro-costalera y cornetera (eso sí que es otro virus tremendo), fue la Banda que acompañaba con exquisito gusto al portentoso grupo escultórico de las Angustias que tallara Juan de Mesa.

Como mencionamos, la Banda con los años ha ganado calidad interpretativa, pudiéndose decir que se miran en parte en el espejo de una banda como el Carmen de Salteras (no obstante un ex-Salteras como José Manuel Toscano tiene mucha relación con la banda cañetera) uniéndose a ello un buen repertorio, bastante exquisito y con bastante presencia de marchas cordobesas, si bien no librándose de algún que otro garbanzo negro (Córdoba es Córdoba, qué le vamos a hacer), haciendo por ello que la Banda sea bastante versátil aunque quizás se sienta más cómoda en el registro cuando acompañan a palios de cofradías de "capa" pero elegantes, no sé si me explico (no quisiera ofender metiendo una comparativa, pero no es lo mismo una Hermandad como la Merced o la Cena, de barrio pero sin perder seriedad ni buen gusto, a una como la Paz y Esperanza que...bueno, ya sabemos cómo es). Si bien, no es desdeñable tampoco el repertorio serio/fúnebre que despliegan tras el Amarrado a la Columna desmontando absolutamente el tópico de que las BM son solo para los palios y demostrando que pueden pegar tras una imagen de Cristo con marchas como Jesús de las Penas, Jone, Mater Mea, La Quinta Angustia, etc.

Pero, si Tubamirum está totalmente consagrada en una capital como Córdoba, ¿por qué considerarla como infravalorada? Por varias razones que siempre aparecen:
-la principal el "servalabaricentrismo" del mundo cofrade por el cual, para el cofrade medio, lo que no está en Sevilla, no existe (ahí está que algunos ahora piensan que han descubierto a Pasión de Linares como Colón descubrió América, cuando muchos "vikingos" llevamos ya disfrutando de esas costas mucho tiempo).
-la secundaria, pero no menos importante, que parece que reste caché ser de un pueblito pequeño.
De hecho, me atrevería a decir que si Tubamirum en vez de "de Cañete de las Torres", fuera Tubamirum de La Rinconada o Tubamirum de Camas, estaríamos hablando de una banda, quizás no asentada todos los días en Sevilla, pero sí mínimo con uno o dos acompañamientos en la capital.

Sin duda alguna, una visión muy corta ésta del mundo cofrade (incluso no solo en música) que nos impide, muchas veces, descubrir tesoros que ignoramos que están ahí. Y es que los pueblos, lejos de tópicos y lejos de ese lugar olvidado que le damos, nos brindan muchas cosas buenas. Y Tubamirum, cofradieramente hablando, es una de esas cosas que muchos, los cordobeses sobre todo, tenemos la dicha de conocer.

Puntos a resaltar: calidad interpretativa y elegancia. Un repertorio que, aunque se pueda prestar a lo mediocre según se le solicite, no deja de ser en líneas generales de calidad, apostando también por el repertorio "local". La evolución con el tiempo que, junto a la juventud de gran parte de su plantilla, puede suponer que vaya a más.

En su contra: ser de pueblo y no ser de Sevilla. Que por lo primero quienes la ignoren la puedan encasillar como la típica Banda Municipal que a lo más que llegue sea a tocar cosas de Abel Moreno. Que por lo segundo y no tocar allí, no sea considerada con la calidad que verdaderamente tenga (pasos en Sevilla no es sinónimo de calidad siempre).

De dónde viene la marcha...: Ione (o mejor dicho, Jone)

En el capítulo anterior, mencionaba como el maestro Sanlúcar y los adaptadores de sus temas nos habían recordado en el ámbito de la música cofrade una lección magistral sobre la capacidad de adaptación, el poder, de una buena música. Y digo bien recordar, porque hoy nos iremos a prácticamente los inicios de la música procesional como tal.
Como bien conocerá cualquier aficionado a la música cofrade, a mediados del siglo XIX, metidos de lleno en las formas musicales del Romanticismo e Impresionismo, tomando del primero el modelo patético (como adjetivo de patetismo, algo doloroso, angustioso, grave,...) de la marcha fúnebre que tan bien se presta a acompañar las escenas de la Pasión y Muerte y de ambos, especialmente del segundo, su descriptivismo y, más adelante, la introducción en música "culta" de formas del folclore (lo que se han venido a llamar nacionalismos musicales), y unido a la proliferación de fundaciones de Bandas de Música, digamos civiles, es cuando surge lo que hoy conocemos como música cofrade, o mejor dicho, surge la marcha procesional.
Y como es común en cualquier principio, nada surge de la nada y los primeros creadores de marchas procesionales y esas bandas tuvieron que tirar de lo que les pillaba a mano. Y lo que les pillaba a mano era la música conocida, lo que sería el equivalente a nuestros actuales grandes éxitos del momento, que en el siglo XIX, sin apenas medios de comunicación, grandes discográficas y campañas de marketing pues eran los que eran: los compositores reconocidos del momento y su música, especialmente la música vinculada a obras musicales. Es decir: la ópera.

Y en una ópera, dato que seguramente todo el mundo conocerá (aunque quizás no en toda su profundidad) está el origen de la marcha que hoy nos ocupa, una marcha muy conocida y, a pesar del paso del tiempo y de tener ya más de siglo y medio, aún muy usada: Ione...
...O mejor deberíamos decir Jone (o si queremos concretar más, Marcha fúnebre en la ópera Jone) que es su nombre original. Y es que en el nombre con el que ha sido popularmente conocida "desde siempre" ya radica el primer "error" que se ha perpetuado entre los cofrades (salvando las diferencias, algo así como lo que está pasando con el ya mencionado Caccini o con otras adaptaciones de las que espero hablar en futuras entradas). Y es que aunque Ione es el nombre original del personaje, habida cuenta de que en latín original no existía la letra J (y eso que existe por ahí una marcha que se llama Alea Jacta Est), el nombre original de la ópera es su "italianización", Jone. Es por eso que, a mi parecer, llamar Ione a Jone sería como llamar "Don Juan" así a secas a la ópera "Don Giovanni" de Mozart.
El último día de Pompeya (1830-33)
por Karl Briulov

¿Y quién era Jone/Ione? Ione era el personaje femenino principal de la novela llamada "The last days of Pompeii" (Los últimos días de Pompeya), una novela histórica escrita en 1834 por el inglés Edward George Earle Bulwer-Lytton, quien a su vez se inspiró en un cuadro del pintor ruso Karl Pavlovich Bryullov, estando ambientada en la Antigua Roma, concretamente en la famosa erupción del Vesubio en el año 79 d.C. que destruyó dicha ciudad y que narra una especie de triángulo amoroso puesto que Ione es el objetivo amoroso de Glaucus (un joven ateniense y protagonista de la novela) y Arbaces (un hechicero egipcio, tutor de Ione).

¿Y la Jone musical, la ópera? Basándose en dicha novela, el 26 de enero de 1858 se presenta por primera vez en el Teatro de La Scala de Milán la ópera de nombre "Jone ovvero L'ultimo giorno di Pompei" (Jone o El último día de Pompeya) cuyo libreto (que pueden consultar aquí) fue escrito por el poeta Giovanni Peruzzini, siendo la partitura de Errico Petrella (que también pueden consultar en este otro enlace),  y es en este punto en el que encontramos la que posiblemente sea la mayor curiosidad que rodea a esta marcha.
Retrato de Errico Petrella

Prácticamente desconocido en la actualidad, el compositor Errico Petrella (1813-1877) fue uno de los compositores italianos más populares y mejor considerados de su momento, solo superado por Giuseppe Verdi. De hecho puede que esta consideración fuera lo que llevó a Verdi a criticar en diversas ocasiones al autor que nos ocupa y quizás ese trato que Verdi le brindaba, unido a que Petrella obviamente no era tan talentoso como él y que su música era más "anticuada", influyó en ese olvido en el que se ha sumido su obra.
Y es aquí donde viene un dato que llama poderosamente la atención: Jone, que quizás fue su ópera más exitosa y es la que nos ocupa, se dejó de representar en los años 20 del pasado siglo XX y no volvió a ser representada hasta el 20 de enero de 1981 en el Teatro Municipal de Caracas, siendo ésta la última vez que se hizo y no por nada especial ni en honor a Petrella, sino porque se celebraba el centenario de dicha institución y Jone fue la ópera que figuró en su temporada inaugural en 1881. Es de dicha representación, además, la única grabación fonográfica que se conserva de Jone, editada inicialmente en vinilo (1981) y posteriormente en CD (2005), pudiéndose disfrutar, quien quiera escucharla, en Youtube.

Volvamos a la pieza que nos ocupa. Considerada una de las más destacadas de la ópera, hasta el punto de ser de lo poco que ha pervivido de Petrella siendo interpretada no solo en España sino en la propia Italia o Hispanoamérica, lo que suena tras nuestros pasos en Semana Santa no es sino la música de una marcha fúnebre que, además de aparecer en la obertura de la ópera, suena completa en el final de la primera escena del IV acto (acto final). En esta escena, Glauco, que ha sido capturado y acusado de sacrilegio por intentar sacar a Jone del templo de Isis (Jone se había consagrado a la diosa tras caer en un engaño de Arbaces) y es condenado a morir en el anfiteatro. La marcha, en la que podemos escuchar originalmente un tempo más ligero que con el que se interpreta adaptada a nuestros pasos, refleja claramente el andar de la comitiva (el "funesto cortejo" como lo llama uno de los personajes de la obra) de Glauco como gladiador que va a enfrentarse a su muerte, tal y como aparece expresado en el libreto:

"(Al suono di funebre marcia, preceduto e seguito da soldati, da guardie, ecc., e circondato da littori, Glauco attraversa la scena dirigendosi verso l'Anfiteatro. Giunto u pochi passi da esso, si arresta. Burbo e i popolani insieme ad altri sopraggiunti, si tengono in disparte)"

Como dijimos con Medea, la pieza, la música por sí sola consigue funcionar bastante bien: ese tempo de marcha bien marcado, esa sensación lúgubre, ese dramatismo pero a la vez no demasiado pasional, su pesadumbrez, su gravedad,... consiguen representar bastante bien a ese inocente condenado que camina resignado lentamente hacia su muerte. ¿Cómo no iba a funcionar igual para poner música a la Pasión y Muerte de Cristo? Quizás por ésto, y por la popularidad de la ópera en su momento, se explica perfectamente su adaptación a marcha procesional. Y posiblemente, en algún lugar de Italia fuera el primero donde Jone se adaptara a Banda de Música para acompañar procesiones religiosas, de donde seguramente fuera tomada la idea por algún compositor español, pero en este caso estamos hablando de la música procesional aquí. 
En España, aunque la historiografía de la música procesional -tradicionalmente escrita desde, por y para Sevilla hasta el punto de seguir difundiendo datos que ya han quedado más que demostrados como erróneos pero que todavía mucha gente se sigue creyendo porque, por ejemplo, la prensa sigue usando sin contrastar (como eso de decir que marchas de Escámez o algunas de Manuel Rodríguez se dedican a Hermandades de Sevilla o que José Font Marimont, en Sevilla, fue el padre de la música procesional y que "La Quinta Angustia" es la marcha más antigua de la Semana Santa)- siempre ha adjudicado a Manuel Font Fernández de la Herranz en 1899 la primera adaptación (tal es así que hasta la célebre Wikipedia incide en este error, al menos cuando estoy escribiendo ésto), lo cierto es que 32 años antes de esa fecha, en 1867, aparece una primera adaptación, concretamente en el número 263 de la revista "Eco de Marte", una revista especializada en música para bandas militares. Esta partitura, que puede ser consultada online en el Catálogo de la Biblioteca Digital Hispánica (gestionado por la Biblioteca Nacional), aparecía firmada por el músico militar José Gabaldá Bel (uno de los pioneros de la marcha procesional en España) a quien también se atribuyó la adaptación, autoría que, finalmente quedó resuelta tras descubrirse en el Boletín Bibliográfico Español de enero de 1868 (se puede consultar también aquí) que se mencionaba al también músico militar Álvaro Milpager Díaz como "traductor" de la obra, siendo la firma de Gabaldá debido a su condición como editor de la revista. De hecho, ¿cabe la posibilidad de que Milpager conociera hubiera conocido esta marcha in situ en Italia y hubiera traído a España una transcripción de la misma? Muchos entendidos dan como buena dicha posibilidad.
Resueltas gran parte de las incógnitas, es fácil imaginar la trayectoria de la marcha hasta su versión "andaluza" actual: la Marcha Fúnebre de Jone se adaptaría en Italia, Milpager traería a España una transcripción de la misma editada en la revista por Gabaldá. Font Fernández lo que sí haría sería adaptar la marcha a la instrumentación y se podría decir que a la "sensibilidad" sevillana (la Jone editada en Eco de Marte parece estar escrita para ser tocada a "doble tiempo" de la versión "cofrade" que todos conocemos), siendo la versión definitiva una revisión de Pedro Braña en sus años al frente de la Banda Municipal de Sevilla, al menos según aparece en el libreto del disco "Versión original" editado en 2006 por dicha institución.
Y así hasta la actualidad en la que la marcha permanece, aunque quizás ya no sea tan frecuente escucharla, en los repertorios de muchas bandas y hasta ha sido adaptada al género de Agrupación Musical de manos de Antonio Miguel García Bernáldez para la Estrella de Dos Hermanas.

En esta ocasión, no me gustaría cerrar este artículo sin dar créditos a quienes realmente han descubierto la historia de esta marcha y cuyas obras y escritos me han servido de fuente para él, especialmente a los compañeros de Patrimonio Musical y no dejando de recomendar este artículo de Juan Carlos Galiano-Díaz disponible para su consulta online que contiene una información más detallada y completa.

Concluiremos mencionando otra curiosidad respeto a Jone: aunque posteriormente la ópera gozó de cierto éxito, al parecer su estreno en Milán fue un auténtico fiasco debido a una interpretación no muy inspirada. Sirva de ejemplo de cómo en música, tanto la calidad del interprete y la de la propia música, son decisivas en un resultado final, y es que una desafortunada interpretación puede convertir en mala cualquier obra, por buena que sea, pero un buen intérprete difícilmente hará mejor a una obra mala.

27 de abril de 2020

Test: Descubre la historia de tu vida musical

¿Aburrido del dichoso confinamiento? ¿Estar encerrado en casa te está pareciendo más largo que ver pasar la Cofradía de la Macarena desde la Cruz de Guía hasta el último músico del Carmen de Salteras?

No te preocupes, El Contra-punto te trae un breve entretenimiento a modo de chorri-test (aunque estos no se comparten en Facebook) en el que tú mismo escribirás la historia de tu vida musical cofrade. En este test, al estilo de un "efecto mariposa" deberás elegir entre las opciones que se te presentan para triunfar o fracasar en el mundo cofrade musical.
¿Sabrás tomar las decisiones adecuadas? ¿Serás el próximo Dani de Baza o un nuevo Mozart del Encore? ¿Las Hermandades y/o bandas se pelearán por tus servicios?
Solo elige la opción adecuada, pulsando en su enlace correspondiente, para sumar un nuevo capítulo en tu historia. Pero, OJO, presta atención y elige con sabiduría y cautela, pues toda acción podrá tener su consecuencia y auparte al éxito... o arrojarte al fracaso.



Atención, lea cuidadosamente estas advertencias antes de jugar:
-Este test es meramente humorístico.
-No se recomienda su uso a haters, siesos y a esos que se creen intocables ni a personas susceptibles de darse por aludidas.
-Abstenerse de realizarlo personas hipersensibles a las críticas o con tendencias conspiranoicas.
-Si te sientes identificado con alguna situación descrita y eso te ofende, ahhh, mala suerte, te jodes, no seas tan kofrade.
-En todo caso El Contra-punto no se responzabiliza de derramamientos de bilis, inflamaciones de vena en el cuello, irritabilidad en el ano, wittitis crónica, y otros síntomas derivados de sentirse aludido.
-De hecho, las situaciones aquí descritas son fruto de la perturbada mente de su autor por lo que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia....
.....
.....
....
....o no.

Bandas infravaloradas: Paso y Esperanza de Málaga, mucho más que una simple copia

Prometo que esta banda era una de las primeras candidatas de las que tenía pensado hablar en esta sección desde que la inicié allá por el año 2016, pero las diversas circunstancias, que creía conveniente hablar antes de otras que estaban mucho más infravaloradas y que fueron surgiendo hechos que me incentivaron a hablar de otras bandas también, más el periodo que he tenido abandonado el blog, hicieron que lo fuera dejando hasta hoy.
Y hoy, que ya le toca su turno, me encuentro con el hecho de que la banda protagonista de hoy se podría decir que ha empezado a ganar algo de valoración puesto que, desde la Semana Santa más mediática, que es la de Sevilla, se han venido a fijar en ella para acompañar a una de sus Hermandades, y todo a pesar de no ser banda sevillana (que siempre digo que es un handicap) y habiendo sido elegida frente a una banda histórica (con lo que el nombre conlleva en este mundillo cofrade).

Muchos habrán adivinado (aunque no era una adivinanza, pues ya está puesta en el título) que voy a hablar de la Banda de Cornetas y Tambores de la Archicofradía del Paso y la Esperanza de Málaga (seguimos en esta provincia), banda creada en el seno de esta popular Cofradía de la capital de la Costa del Sol en el año 1998 con una evolución musical creciente que ha llegado hasta la modernización actual, etapa que la banda inicia aproximadamente en 2008 y en la que esta formación ha alcanzado altas cotas de calidad.

Habrá quien piense que Paso y Esperanza no es una banda actualmente infravalorada puesto que ya ha conseguido (aunque un año la lluvia y otro el dichoso virus lo hayan impedido) entrar en ese idealizado Olimpo, esa Meca de la música cofrade como es considerada La Campana Sevilla para el músico cofrade medio, de la mano de la Hermandad de la Exaltación, incluso en detrimento de una histórica como el Sol (que, a pesar de no estar en sus mejores horas, en esto de la música cofrade se puede vivir perfectamente solo del nombre y la historia). Pero, aunque ello parezca contradictorio, en mi opinión creo que ese hecho ha incidido precisamente en una mayor infravaloración de la banda malagueña por cuanto los defensores de la sevillanía, los seguidores y afines al Sol (y a otras bandas que ven peligro en la entrada de esta banda, como cualquier otra foránea, en Sevilla) y toda esa clase de arios que dicen que ninguna banda foránea debería tocar en Sevilla porque sí, porque ellos lo dicen y ya está -y eso por no olvidar los propios cainitas de la misma Málaga o incluso los propios arios malagueños que no pueden soportar ver esta banda en Sevilla por esas estúpidas rivalidades regionales que no llevan a nada-, han venido a atacar de todas formas habidas y por haber a la Banda, esgrimiendo principalmente un tópico tan extendido como que "esta banda es una copia de Cigarreras".

Y, ciertamente, la influencia de la banda sevillana es bastante sensible en la malagueña, pero aquí habría que reseñar diversas cuestiones que, en mi opinión, separa a esta banda de cualquier banda fotocopia.
-Lo primero de todo por una constante a lo largo de la Historia del Arte y de la Música: salvo los grandes genios (e incluso a veces ni ellos), no ha habido grandes artistas y músicos que hayan nacido "per se", sino que todos han tomado un camino, unas influencias, unos propios referentes, desde los cuales luego han forjado su propio camino. En la propia música cofrade hay muchísimos ejemplos de bandas hoy consagradas que han partido de referentes previos: la mitificada Policía Armada enraiza con Bomberos de Málaga y a su vez de ella bebieron en sus inicios la mayoría de CCTT de Sevilla, incluida Cigarreras que para más señas contó con Manuel Pardo (ex Policía Armada), Presentación de Dos Hermanas en los 90 llevó mucho repertorio cigarrero y a su vez la hoy tan conocida Rosario de Cádiz tiene claros reflejos presentacioneros. Virgen de los Reyes (antes Jesús Despojado) parte claramente de Arahal, Pasión de Linares tuvo unos inicios muy influenciados por la Estrella de Dos Hermanas y Redención de Córdoba, etc, etc.
-Lo segundo porque Paso y Esperanza es considerada "copia" por su forma de entender la música y la corneta: los malagueños tienen una forma de interpretar en la que la corneta es usada, cómo decirlo, con más suavidad, una música más basada en la mesura, buscando afinación más que potencia incontrolada,... vamos, las características por las que es reconocida Cigarreras. Pero, seamos sinceros, buscar la corrección, buscar los valores musicales por encima del espectáculo, buscar una calidad sonora no es, no debería ser, exclusivo de una banda ni una firma ni un rasgo. En estos tiempos en los que el acceso a un mínimo conocimiento musical está al alcance de cualquiera debería ser la tónica, al menos para cualquier colectivo que diga dedicarse a la música.

De hecho, esto último es visible en Paso y Esperanza si se la ve con cierta objetividad. Y es que la banda malagueña, aunque tenga marchas de Cigarreras y uno de sus autores referentes sea Pedro Pacheco (aquí vuelve la falacia de las bandas de "pasocristo" de que las marchas y autores pertenecen a una banda), también tiene marchas de, por ejemplo, Triana, marchas propias de las cuales alguna que otra tiene cierto aire "presentacionero", y en todas las composiciones, sea cual sea, la forma de interpretación es la misma. Incluso defendiendo repertorio no cofrade se puede ver a esta formación tocar con la misma corrección y calidad.

Son motivos que hacen que Paso y Esperanza sea una injusta víctima de esa mentira, de ese mantra, ese dogma mil veces repetido de los "estilos", de ese intento de crear cotos privados, de generar una falsa exclusividad a la música y que obliga a las bandas a tomar una u otra dirección sacrificando lo bueno que pueda haber en otras y que hace que las Hermandades contraten a una u otra banda no por su calidad, no por cómo tocan, no por su repertorio, sino porque lleven el "estilo fulano" o el "estilo setano" al gusto de, siempre, los de abajo según quieran imitar al "Caballo", al "Herodes", al "Caifás" o al "Penas". Es decir, nula personalidad propia, nula identidad, consecuencia de esta globalización de la Semana Santa en la era digital que solo entiende como válido un modelo y que nos obliga a poner etiquetas que, en ocasiones como ésta, no hacen justicia. ¿O es que decimos de Tejera que es copia del Carmen de Salteras o viceversa porque ambas lleven Pasan los campanilleros o Amarguras en sus repertorios? ¿Acaso las Orquestas Sinfónicas del Mundo son copias entre sí porque todas interpreten obras de Beethoven, Mozart, Wagner, etc.? ¿O los pianistas se copian por tocar todos a Chopin o Debussy? La música, si es buena, no debería tener fronteras ni etiquetas.

Por todo ello, aunque con su entrada en la "sacrosanta" Semana Santa de Sevilla parezca que esta banda haya alcanzado su "confirmación", hago merecedora a Paso y Esperanza de entrar en esta sección de "Bandas infravaloradas". Esperemos que 2021 les deje demostrar, por fin, su valía.

Puntos a resaltar: la calidad interpretativa y sonora de la banda, sea cual sea el registro en el que se muevan. Su repertorio también está bastante cuidado, creo que incluso incluyen temas que hoy no se escuchan en otras bandas o no son tan frecuentes del nivel de Dios Padre, Dios del Amor.

En su contra: la etiqueta de banda copia. Eso influye en que quizás no sea tan conocido su repertorio propio. De nuevo, el apellido "de Málaga". La propia infravaloración en su Cofradía e incluso diría yo que en su propia ciudad (no quisiera recordar el "desaire" protagonizado el pasado Jueves Santo por un grupo de energúmenos ario-malagueños al paso de dicha banda).

21 de abril de 2020

De dónde viene la marcha...: Medea

Informo a mis lectores que, a partir de esta entrada, he pasado a publicar esta sección como colaborador en el portal de El foro cofrade, en el que también podrán encontrarla. De todas formas, subiré los artículos también en este mi blog.

Uno de los argumentos que los pseudo-puristas, neorrancios y/o enemigos de las Agrupaciones Musicales históricamente más han esgrimido contra el género de Eritaña y a favor de las Cornetas y Tambores ha sido el de esa supuesta inmaculada integridad de estas segundas casi desde la Policía Armada, frente a la degeneración de ese estilo "cateto" y "de pueblo" que se ha dejado mancillar siendo permeable a aceptar adaptaciones de temas no cofrades (aunque éstos fueran cantos litúrgicos). De esa forma se criticó, hasta la prohibición, que una banda tocara una adaptación de una zarzuela como es el caso de Alma de Dios, por no ser "religioso".

Realizo esta introducción porque la marcha de cuyo origen vamos a tratar hoy demuestra el sesgo de esta clase de personajes, sus prejuicios y su hipocresía movida por ese odio sin motivo hacia las Agrupaciones, pues la marcha de la que hablamos, por contra, sí ha gozado desde siempre de mejor prensa, o al menos no ha sido objeto de tantas críticas feroces, incluso no siendo su origen, tampoco, para nada sacro.

Hoy toca hablar de la marcha (o mejor dicho las marchas, en plural) Medea. Se trata de diversas adaptaciones de las que, la primera, o al menos la primera en popularizarse (aclaro el inciso de que por mucho que una banda de, por ejemplo, un pueblo de Albacete que no sea conocida a nivel general hubiera realizado una adaptación antes, aquí estamos mencionando a la banda o autor que la hizo conocida), fue la adaptación que realizara la Banda de las Tres Caídas de Triana a inicios de los 90, y de la que hablaremos más adelante.

Pero ahora toca hablar del origen de dichas marchas. Y partamos desde la Antigüedad:
Medea era un personaje de la mitología clásica griega, concretamente dentro del mito del Jasón y el viaje de los Argonautas, sacerdotisa de Hécate, hija de un rey y de una ninfa, se podría describir a su personaje como el prototipo de hechicera/bruja. En el siglo V a.C. el poeta Eurípides escribía su tragedia homónima que narraba la historia de Jasón tras el viaje, quien se había casado con Medea para lograr su objetivo de obtener el Vellocino de Oro, y una vez logrado la repudió y se comprometió con otra mujer más joven. Medea, en acto de venganza, consigue matar a dicha joven y llega hasta a matar a sus propios hijos. En fin, como ven, todo muy en línea con el cristianismo (modo irónico, claro).
Posteriormente, pero aun en la Antigüedad, el literato cordobés Lucio Anneo Séneca realizaría su propia versión de este drama aunque centrándose mucho más en el personaje femenino, en la propia Medea, y la convierte en un personaje más pasional, movido por la sinrazón.

Manolo Sanlúcar
Pues bien, tomando el texto de esta versión de Séneca, en el año 1984 el Ballet Nacional de España realizaría un espectáculo musical sobre dicha tragedia, siendo la coreografía de José Granero y el guión de Miguel Narros. La música, que es el apartado que nos ocupa, se le encargaría al guitarrista y compositor Manolo Sanlúcar (nombre artístico de Manuel Muñoz Alcón), uno de nuestros más destacados compositores contemporáneos.
El estreno absoluto de la obra tuvo lugar el 13 de julio de ese año 1984 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, siendo la protagonista principal encarnada por la gran bailaora Manuela Vargas, dejando entrever una versión muy flamenca y andaluza de la tragedia pero sin restar un ápice del dramatismo, violencia y pasión del texto de Séneca, algo que no hubiera sido posible lograr sin la música y la guitarra de Manolo Sanlúcar. Y es que, como dijera Turina: "El fondo del sentimiento andaluz es triste, ¡y se empeñan en una continua pandereta!".
Carátula delantera del LP original editado
en 1987 por el Ministerio de Cultura
Sobre un posible comentario musical de la obra, no seré yo quien tenga la formación suficiente para abordarla, si bien quienes conocen la obra de Sanlúcar verán en esta partitura una obra que enlaza el flamenco con otras tendencias musicales, algunas contemporáneas, y siempre centrado en recrear ese sentimiento sobre todo alrededor de la protagonista.

El LP de la obra sería editado en 1987 y sería pocos años después cuando una parte de su música recalaría en el mundo cofrade. Así, entrando en la década de los 90, de la mano de Julio Vera, Manuel Cebrero y Miguel Ángel Flores, la Banda (por entonces sí) de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Triana incorporaría una adaptación de esta Medea, concretamente de las piezas 14 y 15, sus dos últimos fragmentos, llamados "Tiempo de Dolor" e "Y Amén", los cuales según el libreto del ballet describen el final de la historia cuando Jasón y Medea se maldicen mutuamente por tanto dolor y, finalmente, cuando Jasón se queda solo pues su mujer e hijos han muerto mientras que Medea huye, curiosamente, según la historia, algo situado temporalmente en la madrugada.
No sabemos si este hecho (vinculación con esa "madrugada") motivó la elección de estos fragmentos, aunque lo más seguro es que fuera la forma en que está elaborado: en tiempo prácticamente de marcha, casi como marcha fúnebre, y con una gravedad dramática pero sin olvidar el flamenco, además de poderse adaptar muy bien en lo que a tonalidad para ser tocado con la corneta refiere, la adaptación funciona, y funciona tan bien que para quien no lo sepa podría pasar perfectamente como marcha procesional escrita ex-profeso para Banda.
Tres Caídas estrenaría esta marcha en 1991, siendo grabada en 1992 en el disco (discazo) Toques de Triana con arreglos de Rafael Soto Reyes, y popularizándose desde entonces, formando esta Medea, con los diferentes arreglos que se han ido sucediendo a lo largo de su trayectoria, parte de los repertorios de muchas Bandas de Cornetas y Tambores e incluso siendo la adaptación adaptada (valga la redundancia) al género de Agrupación Musical precisamente por el propio Manuel Cebrero junto a Jesús Gómez para la antigua Agrupación Musical de Los Gitanos que la recogía en su primer disco llamado Señor de la Madrugá en 1997.

Como decimos esta es la primera marcha de "las marchas" Medea, pues años más tarde, aunque con desigual resultado y popularidad, sería la Banda de CC.TT. del Sol la que se fijara en este ballet musicado por Sanlúcar para extraer otros dos fragmentos y adaptarlos a marcha.
Así, en 2007 se estrenaría, de manos precisamente de un ex-Triana, Israel Jiménez Chozas junto a Juan Manuel Fernández Carranza, una adaptación de la pieza número 9 titulada "Conjuro", que describe a esa Medea hechicera haciendo uso de la magia para trazar su plan de venganza.
Y, finalmente, por Álvaro J. Rufino, se estrenaría, casi un cuarto de siglo después de la primera Medea, en 2017, una adaptación de la pieza número 5 titulada "Seducción", a la que, para darle un título quizás menos sensual y que "pegase" más en Semana Santa, se retitularía como "El Romance de Medea" (título que, seamos sinceros, nada tiene que ver con lo que describe ese fragmento en la obra de Manolo Sanlúcar: Jasón intentando seducir a Medea para persuadirla de sus intenciones).

Muchas más versiones se han sacado de la magnífica obra de este gran compositor andaluz que tomó como nombre artístico el nombre de su tierra de nacimiento, incluso quien les escribe ha llegado a ver hasta versiones "remix" que toman un poquito de aquí y de allá. De hecho, como leí una vez en un foro, es casi posible recrear el ballet entero con adaptaciones, y esto es posible porque la música de Manolo Sanlúcar funciona, y lo hace con una perfecta unión de nuestra música, de nuestra cultura, de lo popular pero no entendido como algo sin altura, fusionado con lo que, a veces despectivamente, se tacha de "culto". Y en unos tiempos dentro de la música cofrade en los que, mientras unos ensalzan un tipo de música programática a veces casi sin saber bien lo que es y se apuntan al carro de "describir" su música porque es "la moda", a la par que otros la critican por no ser "cofrade" o "costalera" o "popular", no nos damos cuenta que hace más de 25 años, sin pretenderlo, alguien dio una lección magistral, o mejor dicho la recordó (pues no olvidemos que eso ya se hacía en el siglo XIX): la buena música, de por sí, es capaz de funcionar sola, siempre que se adapte bien al contexto en que se quiera usar. Y Medea, esta Medea, aunque nos hable de tragedias y mitos paganos de la Antigüedad, su música consigue aunar ese drama y pasión en una madrugada de dolor y llanto, al dolor y la Pasión de Cristo, de esa “Madrugá” que rememora su sacrificio.
Y da igual que lo haga una Agrupación Musical o una Banda de Cornetas, porque lo bueno siempre debería ser bien recibido, lejos de cualquier prejuicio.

Para concluir, como curiosidad, no es con Medea la única vez que Tres Caídas haya recurrido al maestro Sanlúcar: en su disco Novena Trabajadera (2006) se incluiría una adaptación del tema "Angustias", tema original del LP "...al viento" editado en 1982.


Post Scriptum a 5 de mayo de 2020: en ciertos portales cofrades, así como incluso en la página de Wikipedia dedicada a la Hermandad de la Lanzada, aparece mencionado que la marcha Medea se dedica a dicha Hermandad, en concreto a su titular Gloriosa, la Esperanza Divina Enfermera. El por qué de dicho dato lo he podido conocer a través de un compañero músico de la propia Banda de las Tres Caídas de Triana que menciona que, en unos inicios, la marcha se iba a titular como Esperanza, Divina Enfermera o Divina Enfermera a secas, siguiendo una costumbre bastante habitual en la música cofrade sevillana de estos años de retitular adaptaciones similares para dedicarlas a Hermandades. Sirva este dato, que añado como Post Scriptum ya que lo he conocido tras subir el artículo, para completar más este escrito.